Málaga, un imán de nuevos residentes: en 2018 recibió a 26.506 extranjeros y 17.519 españoles

Málaga, un imán de nuevos residentes: en 2018 recibió a 26.506 extranjeros y 17.519 españoles
SUR

Es la provincia andaluza que más población ganó el año pasado, 9.438 habitantes, y uno de los principales destinos de inmigración del país

Nuria Triguero
NURIA TRIGUEROMÁLAGA

La despoblación que quita el sueño a las regiones del norte de España no es un problema para Málaga, al menos tomada en su conjunto. La provincia es un imán demográfico y cada año suma miles de nuevos residentes atraídos por su clima, sus playas o su dinamismo económico. En 2018 fue, una vez más, la provincia andaluza que más población ganó: 9.438 habitantes (un 0,57%), situándose ya en los 1.660.944, según publicó ayer el Instituto Nacional de Estadística. La práctica totalidad de esta ganancia se debe a la llegada de personas de otros lugares, ya que el crecimiento natural de la población (es decir, la diferencia entre nacimientos y defunciones) fue meramente anecdótico (de sólo 123 personas). La inmigración externa (llegada de otros países) aportó un saldo positivo de 6.379 habitantes y la interna (que es la proveniente del resto de España), de 2.993.

Málaga destaca por ser la tercera provincia española con mayor saldo migratorio interprovincial: las ya mencionadas 2.993 personas a su favor. Sólo Madrid y Baleares están por delante. Este indicador hace referencia a la diferencia entre las personas que vinieron a vivir a Málaga desde otros lugares de España (que fueron 17.519) y las que se fueron de aquí con destino a otras provincias (14.526). Este saldo se ha incrementado respecto al año anterior. Las principales provincias de origen de estos nuevos vecinos son Madrid, Granada, Cádiz, Córdoba y Sevilla. Y llama la atención que Barcelona ocupe la sexta posición, con 1.149 personas llegadas desde allí el año pasado.

Este auge de la inmigración interna con destino Málaga refleja la combinación de varios perfiles: tanto la llegada de mano de obra (hecho que se ve reflejado una y otra vez en el aumento de la población activa) como la atracción de residentes de alto nivel adquisitivo de lugares como Madrid, Barcelona o el País Vasco que buscan en la Costa del Sol un lugar de descanso. Por ambas circunstancias, Málaga se ha convertido en uno de los principales imanes de nuevos residentes españoles.

En cuanto a la inmigración extranjera dirigida hacia Málaga, se incrementó el año pasado un 10%, hasta las 26.506 personas. Los principales países de origen fueron Reino Unido, Marruecos, Colombia, Italia y Venezuela. De nuevo, en estos datos se mezclan diferentes perfiles: los inmigrantes en el sentido más clásico de la expresión, que vienen en busca de trabajo; los jubilados en busca de un retiro dorado e incluso los refugiados que huyen de zonas conflictivas como Venezuela o Ucrania.

Con este repunte de la inmigración, Málaga se sitúa ya con un 15,3% de población extranjera, cuando la media nacional es del 10,3%.

Al mismo tiempo, la salida de residentes malagueños hacia otros países se redujo un 14% (20.127 personas trasladaron su domicilio de Málaga al extranjero), lo que hizo que el saldo migratorio fuera más positivo que en años anteriores (aportó un incremento poblacional de 6.379 personas, como ya se ha mencionado).

Esta estadística sigue reflejando el retorno de residentes europeos jubilados a sus países de origen. Y es que de los 20.127 residentes que abandonaron Málaga el año pasado con destino al extranjero, sólo 2.619 eran de nacionalidad española. De los 17.000 restantes, 12.000 eran europeos y casi 5.000, del Reino Unido. No obstante, este flujo de retorno va atenuándose respecto a años anteriores.

Los inmigrantes provocan el mayor aumento de población de la última década en España

La inmigración parece, por el momento, la única solución a la incesante caída de la natalidad en España. Como ocurre desde 2016, el crecimiento de la población el año pasado sólo se sustentó en la llegada de extranjeros, que de hecho fue tan numerosa que hizo que se registrase el mayor aumento poblacional desde 2008 (276.186 personas más). La población del país queda situada así en 46,93 millones de habitantes.

El alza del pasado año fue consecuencia de un saldo migratorio positivo de 333.672 personas (hubo 643.037 llegadas procedentes del extranjero y 309.365 salidas) que compensó el saldo vegetativo negativo de 56.262 personas (hubo más muertes que nacimientos).

Destaca el INE que la llegada de extranjeros es la mayor desde 2008 y que la salida de población es la menor. Se ha registrado un crecimiento del 20,8 % en el primer caso respecto al año anterior y una caída del 16,1% en el segundo.

Como consecuencia, el número de extranjeros creció en 285.554, hasta los 4,85 millones. Por el contrario, la población de nacionalidad española se redujo en 9.368 personas debido al saldo vegetativo negativo (de 102.682 personas), que no se vio compensado ni por el saldo migratorio positivo (3.475 personas) ni por las adquisiciones de nacionalidad española (90.828).

La población creció en trece comunidades autónomas y se redujo en cuatro. Los mayores incrementos fueron los de Baleares (1,79%), Comunidad de Madrid (1,39%) y Canarias (1,39%) y los principales descensos los registraron el Principado de Asturias (0,52 %), Extremadura (0,47%) y Castilla y León (0,43 %).