Málaga afronta el otoño más lluvioso con ríos y arroyos repletos de maleza y tierra

El cauce del río Guadalmedina se ha convertido en un corredor verde con balsas de agua estancada./Salvador Salas
El cauce del río Guadalmedina se ha convertido en un corredor verde con balsas de agua estancada. / Salvador Salas

La acumulación de vegetación, basura y sedimentos dificulta el tránsito del agua aumentando el riesgo de desborde

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

El pasado 9 de octubre, el arroyo de Benajarafe se desbordó anegando este núcleo veleño y dejando incomunicadas a varias familias por culpa del barro y las cañas que atascaron el cauce. Dos semanas después, la escena se repetía en varios puntos de Estepona, con especial incidencia en los entornos de los ríos Padrón y Guadalmansa, que debido a la tromba quedaron convertidos en un lodazal cubierto de cañas y maleza. Contra la fuerza del agua no siempre se puede luchar, y eso lo saben los afectados, pero lo que sí que tienen claro es que la acumulación de vegetación, sedimentos y residuos en los ríos y arroyos no ayudan precisamente a minimizar los efectos de una tromba. Lejos de ser una excepción, el panorama durante uno de los otoños más lluviosos de los últimos años en la provincia es similar en buena parte de los cauces que jalonan el litoral malagueño.

El Supremo dictaminó hace un año que la limpieza de los cauces urbanos compete a los ayuntamientos

En la mayoría, la maleza o la tierra acumulada ejercen de tapón ante la dejadez y la falta de previsión de los ayuntamientos, que son los competentes de su mantenimiento en los tramos urbanos, tal y como dictaminó en diciembre de 2017 el Tribunal Supremo poniendo fin al eterno conflicto entre la Junta de Andalucía y las administraciones locales a cuenta de la limpieza y desbroce de los cauces que discurren por las ciudades. De esta forma, es responsabilidad de los municipios no sólo retirar los residuos, sino también desbrozar siempre y cuando estos obstáculos naturales constituyan un riesgo en caso de fuertes lluvias.

A raíz de esta sentencia, el Ayuntamiento de Málaga ha triplicado este año la partida destinada a sanear los cauces más conflictivos de las tres cuencas de la capital (Guadalhorce, Guadalmedina y Este) pero en vista de los resultados, los 160.000 euros se antojan insuficientes. Basta con echar un vistazo al río Guadalmedina, que presenta un estado total de abandono puesto que a la cada vez más densa vegetación que crece sin control por todo el tramo comprendido entre Las Virreinas, Palmilla y Martiricos se suman la acumulación de basura y la generación de balsas de agua estancada procedente tanto de la presa del Limonero (desagua por motivos de seguridad el primer miércoles de cada mes) como por de los arroyos de su cuenca. El riesgo de inundación es bajo precisamente por el papel de contención que juega la presa, pero el foco de malos olores y de insectos que emanan de esta 'selva' trae de cabeza a los vecinos del entorno.

Zona Este

Donde sí que miran de reojo a los arroyos cada vez que las nubes descargan con intensidad es en la zona Este de la capital. Algo comprensible no sólo por las experiencias sufridas, sino por las toneladas de tierra que se acumulan en el tramo final de los arroyos Gálica y Jaboneros, que llegan a rebajar prácticamente a la mitad la capacidad de evacuación de algunos de los vanos de los puentes que lo cruzan. Precisamente en estos días, una excavadora ha estado dragando la desembocadura para facilitar su vertido al mar.

Si en Jaboneros el problema está en el aterramiento, en el de las Cañas está en que su cauce en puntos como Soliva y antes de llegar a los polígonos industriales camino del río Guadalhorce está tan cubierto de vegetación que apenas se ve su trazado. Lo mismo ocurre con el arroyo de la Rebanadilla, que discurre en paralelo al ramal de acceso al PTA y cuyas canalizaciones están prácticamente taponadas por la maleza. Estos cuatro puntos son los más conflictivos de la capital, pero no los únicos que requieren un mayor mantenimiento a pesar del plan anual de revisión de ríos y arroyos que elabora Protección Civil para detectar los puntos críticos para que, antes del periodo de lluvias, se adopten las medidas necesarias para garantizar la correcta evacuación de las aguas.

Tierra acumulada en el arroyo Jaboneros.Vegetación tapona el arroyo de la Rabanadilla (Campanillas). El cauce del arroyo de las Cañas (Málaga) casi ni se ve. / F. J. | S. Salas

Sobre este asunto, la empresa municipal de aguas (Emasa) también advertía recientemente en un informe de que el mantenimiento y conservación de los ríos y arroyos no recae en ningún organismo municipal, más allá de las actuaciones puntuales que cada verano contrata el Área de Servicios Operativos.

En la Costa occidental

Marbella también afronta el periodo de lluvias con la limpieza de sólo cuatro cauces de los muchos arroyos y ríos que discurren por el término municipal. A raíz del citado fallo judicial, el Ayuntamiento puso en marcha este verano un plan de adecuación dotado con 30.000 euros para actuar en los puntos más problemáticos como los arroyos Benabolá y Segundo; tramo final del arroyo Las Cañas Verdes; tramo medio del arroyo La Víbora; y un repaso general en otra decena de cauces más próximos a las viviendas.

Según la información facilitada por el Área de Medio Ambiente, las tareas sólo se han completado en los arroyos Benabolá, Primero, Segundo y Guadalpín, retirándose principalmente basura y especies vegetales invasoras. Está previsto que la adecuación del resto prosiga una vez finalicen las lluvias. Asimismo, desde el gobierno municipal aseguran que se está trabajando para sacar un concurso de limpieza y mantenimiento por un año, con un presupuesto base de licitación de 80.000 euros, que permita llegar a la práctica totalidad de los cauces del municipio.

Desbordamiento

En Estepona también han aumentado las voces de vecinos exigiendo una mayor atención al estado de los cauces tras las fuertes lluvias registradas el pasado 21 de octubre que provocaron el desbordamiento de ríos y arroyos. Cientos de casas de campo quedaron anegadas e incomunicadas cuando el agua quiso recuperar su camino natural, mientras los afectados denunciaban la dejadez por parte de las administraciones.

En la costa oriental los mayores problemas se deben a la acumulación de sedimentos y piedras en los cauces bajos de los ríos y arroyos, especialmente en Rincón de la Victoria y Vélez-Málaga. Esta situación, unida a la abundancia de vegetación y otros residuos como plásticos de invernaderos en las zonas más altas suponen un grave peligro en caso de lluvias intensas. En Torrox también hay quejas por la abundante vegetación en el arroyo Manzano y en el río Güi. La situación se repite en el cauce bajo del río Seco en Nerja.

Han colaborado en esta información: Nieves Castro, Eugenio Cabezas y Charo Márquez.

Aspecto del río Guadalmansa, en Estepona. Aspecto del río Guadalmansa, en Estepona. El río Seco de Nerja, cubierto de vegetación. / Ch. Márquez | J. Lanza | E. Cabezas

Cauce del arroyo El Potril, en Marbella.
Cauce del arroyo El Potril, en Marbella. / Josele-Lanza -

Aterramiento en el arroyo de Benagalbón.
Aterramiento en el arroyo de Benagalbón. / E. Cabezas

 

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