José Becerra: «Hay que tomar ya otras medidas antes de que ocurra una desgracia»

José Becerra, durante la entrevista./félix palacios
José Becerra, durante la entrevista. / félix palacios

El delegado de atención primaria del Sindicato de Médicos de Málaga, colectivo que agrupa a más de 1.500 facultativos en la provincia, insiste en la necesidad de denunciar y admite que la situación es «preocupante»

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

La última agresión a profesionales sanitarios, este lunes en El Palo cuando un individuo agujereó una ambulancia con el palo de una sombrilla, ha vuelto a sacar al colectivo a la calle, que ayer protestaba a las puertas de los centros de salud. La necesidad de tomar medidas extraordinarias ante el repunte de los ataques –16 sólo entre julio y lo que llevamos de agosto– y de que los profesionales se conciencien de que «hay que denunciar los hechos» están, a juicio de José Becerra, entre las actuaciones más inmediatas. «La situación es preocupante», constata este médico, al frente del sindicato que agrupa a más de 1.500 facultativos de toda la provincia.

Cuatro agresiones en las últimas semanas sirven para dar la medida de cómo están las cosas...

–Sí, la situación es completamente negativa y de gran preocupación. Los últimos casos son los que se han denunciado; hay otros muchos en los que no hay tanta violencia, pero sí en cambio insultos y amenazas que no se llegan a denunciar. Dar ese paso es importante y necesario para poder tener una estadística real y que se haga una valoración por parte del SAS, porque hay que tomar ya otras medidas antes de que ocurra una desgracia.

¿Y por qué no se denuncia? ¿Es falta de concienciación por parte de los profesionales, sobrecarga de trabajo especialmente en verano o la sensación de que un insulto no merece una denuncia?

–Sobre todo es porque muchos piensan que la denuncia les puede acarrear muchas molestias. Si tiene que parar la consulta para rellenar la documentación, que tenga que venir al distrito a hacer más papeleo... pues no les merece la pena. También hay personal que tiene un contrato eventual y que piensa que por dar ese paso ya se va a señalar, aunque por parte del SAS no se pone ningún problema. No hay que tener miedo.

Pero en la denuncia van los nombres y apellidos...

–Claro, aunque cada vez se está haciendo más que sólo se pone la dirección del distrito. Que aparezca el nombre es algo que habría que cambiar para que la policía, cuando recoja la denuncia, no exija el carné de identidad sino que puedas dar el número de colegiado o el número de CNP que tenemos todos dentro del SAS, y que eso sea suficiente, de la misma manera que hace la propia policía, que cuando denuncia lo hace con su número de placa.

¿Desde cuándo la situación ha comenzado a ser preocupante?

–Llevamos ya muchos años con este tema. Lo que sí es cierto es que cada vez se asume más que hay que denunciar y eso hace que se visibilice: por eso sabemos ahora que hay más casos. Antes era un problema tapado por los propios profesionales.

¿Y cuál es el tipo penal? ¿Creen que están lo suficientemente protegidos?

–Habría que hacer una revisión de la ley, aunque ya en un primer paso se consideró a los médicos y a enfermeros autoridad cuando están en el ejercicio de su trabajo. Por eso en estos casos el procedimiento es penal y no civil; ese fue un paso importante.

«Hay más casos porque se denuncia más. Antes, el problema lo tapaban los propios profesionales»

¿Y la policía tiene conocimiento de las salidas de emergencia que pueden suponer un riesgo añadido?

–Sí, cuando entra en el centro coordinador un aviso que pueda suponer violencia o agresividad se da aviso no sólo a la ambulancia; también a la policía para que acuda una patrulla. El problema es que hay veces que entran otras llamadas que aparentemente parecen normales, como la del lunes en El Palo, y no podemos prever el problema hasta que no lo tenemos encima. La agresividad puede surgir en cualquier momento.

También en los centros de salud hay agresiones...

–Sí, lo que ocurre es que en este ambiente el profesional está un poco más respaldado que en la calle. Tanto en los centros de salud como en las urgencias se producen bastantes agresiones; el problema en este caso es que en muchos de esos centros no hay guardias de seguridad. Habría que valorar también la instalación de cámaras o puertas de comunicación entre las consultas. Sí tenemos botones del pánico en el propio ordenador de la consulta, de modo que si se activan en teoría se acude en la ayuda del compañero, aunque nunca sabes lo que te vas a encontrar ni si te van a respaldar.

Las agresiones afectan por igual a hombres y a mujeres, pero ellas denuncian más, ¿por qué?

–Quizás están más concienciadas, pero también en la sanidad la proporción de mujeres es mucho mayor en todos los sectores. Pero sí es cierto que a los hombres les cuesta más dar el paso porque pueden considerar menos relevante un insulto o una agresión verbal, aunque insisto en que siempre hay que denunciar siempre estos hechos.

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