Ángel Diego González, Director de la oficina de Abante en Málaga
«Los inversores andaluces se preocupan por su dinero, pero hace falta que se ocupen de él»El financiero destaca que se tiende a ahorrar en activos inmobiliarios y en cuentas y depósitos, que dan poca rentabilidad
«Andalucía es una buena zona para seguir creciendo», afirma Ángel Diego González, nuevo director de la oficina malagueña de Abante, una firma de asesoramiento ... y gestión financiera que opera en toda España. Toma el relevo de Rafael Romero, que ha dado el salto a la nueva sociedad holding de Fundación Unicaja, Fundatia. En el conjunto de la región, Abante asesora y gestiona ahorros de clientes por valor de 450 millones de euros. Abrieron oficina en Sevilla en 2016 y luego, en 2019, en Málaga, en plena calle Larios. Ahora cuatro personas forman el equipo y se encuentran en busca de nuevos perfiles para crecer.
–¿Cómo se invierte en Málaga?
–Los malagueños yo creo que tienen un sesgo muy patrimonialista. Si hubiera que hacer un prototipo del inversor, y ya diría que no sólo malagueño, también andaluz, pues típicamente siempre tiende a la inversión directa en el sector inmobiliario y deja su bolsillo financiero un poquito más reducido y siempre o casi siempre expuesto a cuentas corrientes o depósitos, que son herramientas que dan poquita rentabilidad. Eso indica que se preocupan por su dinero, pero lo que hace falta muchas veces es que se ocupen de él.
–¿Y son fáciles de aconsejar?
–Eso es fácil para el malagueño y para todo el mundo cuando se empiezan a tomar decisiones de inversión que están alineadas con lo que necesitan. Si comienzas a poner esas prioridades biográficas, si se tiene en cuenta para qué se invierte, entonces el plan de acción o la hoja de ruta se va dibujando sola. Las decisiones financieras y patrimoniales tienen que tener una planificación previa y así llevarlas a cabo les es mucho más sencillo. El problema es cuando se toman decisiones financieras aisladas sin ver en contexto el impacto que va a tener en su proyecto biográfico.
–¿Se refiere a que hay que tener en mente si el dinero se quiere para pagar los estudios a un hijo o para la jubilación?
–O para comprar una segunda residencia o incluso para dejar un legado detrás. Al final se trata de tener una visión holística del patrimonio. Ésta es la columna vertebral de cómo entendemos nosotros el asesoramiento.
«Hay que entender que aquí estamos en esa España que se llena: viene mucha más gente que vivienda nueva hay»
–¿Alguna anécdota con clientes?
–Más que anécdotas, sí que hemos visto que alguien puede venir muy interesado en un producto porque lo está haciendo muy bien y cuando nos dedica un poco más de tiempo y le contamos cómo trabajamos en Abante, que el producto al final es lo último, lo que se lleva de nosotros no voy a decir que son deberes, pero sí el haberse dado cuenta de que tiene que reflexionar antes para qué va a invertir. Entran porque han visto algún producto nuestro y se van con mucho más, se van con asesoramiento.
–¿Se invierte demasiado en 'ladrillo'?
–Siempre ha habido una predisposición a la inversión directa en inmuebles, especialmente en viviendas, en Málaga. Y no es que sea una buena o una mala inversión, sino que hay que entender que hay que tener una adecuada distribución del patrimonio entre esos tres bolsillos, el inmobiliario, el financiero y el empresarial. El inmobiliario es un activo muy complicado porque de una calle para otra cambia el precio, aunque ha subido mucho en Málaga fruto del incremento de la demanda. Si es una buena inversión, o no, pues habrá que verlo, teniendo en cuenta si se ajustan la oferta y la demanda y que en Málaga se construye quizás menos de lo que se está demandando. Un problema del 'ladrillo' es que no es tan líquido como uno cree. Sí puede haber una cierta sobreexposición, sobre todo a la inversión directa en activos, porque hay soluciones intermedias como los fondos de inversión que son vehículos más líquidos que también dan rentas, que es una de las vocaciones por las que se compra un inmueble.
–¿Teme que medidas políticas puedan hacer que la vivienda deje de ser un bien de inversión?
–La dificultad del acceso a la vivienda en Málaga viene provocada por una historia de éxito que está teniendo la ciudad a la hora de atraer personas. Más que hablar de políticas concretas, porque está claro que es un problema muy complejo y que no tiene una única solución, lo que sí es importante es si la oferta y la demanda se pueden cruzar bien. Y, mientras, hay que entender que aquí estamos en esa España que se llena, con Madrid y el arco mediterráneo: viene mucha más gente que oferta de vivienda hay. Pero el inmobiliario no es sólo residencial. En Málaga ha habido históricamente déficit de oficinas.
«Si sabes para qué inviertes, el plan de acción o la hoja de ruta se hace sola»
–Hablemos de su industria: en Málaga van aterrizando cada vez más firmas de asesoramiento.
–Nosotros fuimos punta de lanza y el que no dejen de llegar otras entidades quiere decir que tomamos la buena decisión de abrir aquí. Creo que al final eso suma y esa oferta independiente le puede abrir a la población los ojos a un mundo que quizás desconocía.
–A los bancos también cada vez les interesa más hacer crecer sus activos fuera de balance y vender fondos de inversión.
–Nosotros hacemos algo distinto: no buscamos a alguien para el producto que tenemos; es justo al revés. Las personas siempre han recurrido a los bancos porque era lo que tenían. Cuando ven otra cosa, entienden que somos algo distinto. Nosotros queremos ser un acompañante a largo plazo, una figura de referencia sobre todo en momentos de transición, cuando se emprende un negocio o en el momento de la jubilación.
–El Ibex-35 ronda niveles previos a la crisis de 2008. Wall Street está en máximos también. ¿Han ido demasiado lejos?
–La Bolsa española ha ido bien porque los datos macroeconómicos están evolucionando bien. España está liderando el crecimiento europeo y le han mejorado el ráting hace poco. En cuanto a Estados Unidos, hay que fijarse en el largo plazo y en los resultados empresariales, que han salido muy buenos. Esto no quiere decir que no estemos todo el día valorando e introduciendo en las carteras herramientas para mitigar los posibles riesgos. Por ejemplo, hemos prestado mucha atención a los aranceles. Y, ahora, a las divisas.
–¿Cómo invertir ahora?
–Ahora en una cartera tendríamos un 55% de bolsa y un 40% de renta fija. En esta última parte, invertimos en duraciones en torno a los dos años y medio y de buenos pagadores con buenos rating. Y en Bolsa tenemos un peso importante de EE UU. Eso, en cuanto a activos cotizados, porque también hacemos mucho esfuerzo en que el cliente incorpore activos alternativos y no cotizados.
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