La estafa del cáncer infantil afecta a más de diez centros educativos de Málaga

Imagen de los registros en la sede de Linceci, en Zaragoza. /CNP Zaragoza
Imagen de los registros en la sede de Linceci, en Zaragoza. / CNP Zaragoza

Las cinco detenciones en Zaragoza, donde estaba la sede de Linceci, ha desatado una oleada de denuncias a nivel nacional

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

La estafa de la Liga Nacional Contra el Cáncer Infantil (Linceci), que ofrecía diferentes métodos de recaudación de fondos para ayudar a pacientes oncológicos menores de edad, ha generado un fuerte impacto en todo el país. La organización utilizaba el dinero, presuntamente, para mantener un «alto tren de vida» –según los investigadores–, sin invertir lo recaudado en la lucha contra la enfermedad tal y como prometían. Las cinco detenciones efectuadas en el marco de la Operación Andes, llevada a cabo por la Policía Nacional de Zaragoza (donde estaba asentada la falsa ONG), han hecho que cientos de administraciones, empresas y comunidades educativas de toda España echen la vista atrás para comprobar que han formado parte del timo, en mayor o menor medida. Los centros educativos y las correspondientes asociaciones de padres y madres han sido de los más afectados: en Málaga hay confirmados más de diez casos, aunque según fuentes de la Comisaría Provincial de Zaragoza, las denuncias no dejan de llegar, por lo que de momento no se puede estimar una cifra exacta.

«La asociación se publicitaba ampliamente a través de una página web, revistas, venta de productos solidarios y diversos actos», exponen desde la Policía Nacional a raíz de las detenciones. A través de este modelo de difusión, llegó a los colegios de Málaga, además de mediante redes sociales y mensajes directos a los responsables de las instituciones con las que querían colaborar. Las asociaciones de padres de centros de Alhaurín de la Torre, uno de Ronda, otro de Vélez-Málaga, dos de Sierra de Yeguas y otro de la capital han confirmado a SUR haber entablado contacto de alguna manera con Linceci y haber formado parte de alguna de sus campañas de recaudación presuntamente fraudulentas. Hay otra media decena de AMPAS y guarderías que también ha promovido alguna de estas iniciativas tal y como se recoge en sus páginas web, pero que de momento no han hecho valoraciones al respecto.

Uno de los mensajes recibidos por las AMPAS.
Uno de los mensajes recibidos por las AMPAS.

La primera comunidad educativa en denunciar la situación ha sido la del CEIP Clara Campoamor, de Alhaurín de la Torre. El presidente del AMPA, Julián Sesmero, ha escuchado la noticia sin dar crédito. «Nos han hecho una estafa, a mí y a todos los padres que han colaborado», reflexionaba conforme asimilaba los hechos.

Esta asociación decidió colaborar con Linceci en una de sus últimas campañas. El día 1 del pasado mes de abril, Sesmero recibió un mensaje de una mujer que se hacía llamar Lorena: «El motivo de ponerme en contacto con vosotros es por que desde la Asociación estamos dando a conocer una campaña que consiste en proveer a hospitales nacionales con cochecitos eléctricos para que sean utilizados por niños en sus desplazamientos internos por el hospital a la hora de acudir a sus tratamientos». Así se recoge en la conversación de WhatsApp que Sesmero y Lorena mantuvieron desde aquél día y que forma parte de la denuncia a la que SUR ha tenido acceso. El método que ofrecía Linceci para recaudar fondos era mediante la venta de «bolsas solidarias». En total, el AMPA del CEIP Clara Campoamor recaudó casi 1.200 euros que entregó a la asociación con la satisfacción del trabajo bien hecho.

De forma similar, solo que en vez de bajo el nombre de Lorena, esta interlocutora se hacía llamar Ángela, la presidenta del AMPA del CEIP San Juan (Alhaurín de la Torre), Yolanda Reygaza, recibió un mensaje hace un año, durante el curso pasado. Entonces la comunidad colaboró comprando «lápices solidarios». Por ello, cuando hace pocos meses se pusieron en contacto con ella para la campaña de los coches eléctricos intrahospitalarios, el proceso de compra se tramitó con normalidad. «¿Quién va a pensar que algo así sea una estafa?, comenta. Linceci cuenta con una amplia red de publicaciones en internet y en su propia página web que avalan cada una de las campañas que han efectuado con fines presuntamente fraudulentos. En este caso, el centro ha dondado un total de 800 euros en dos años. «Saber que va para el lujo y disfrute de otras personas es muy duro», se lamenta Reygaza.

Las comunidades educativas del CEIP Paulo Freire en Málaga capital, y del rondeño Juan Martín Pinzón, también han donado fondos a Linceci. Fuentes de la dirección de ambos colegios han recibido la noticia preguntados por SUR, por lo que han avisado a las AMPAS para que tramiten las correspondientes denuncias.

Uno de los casos más llamativos es el del colegio de Sierra de Yeguas. Desde el AMPA explican a SUR que llegaron a recaudar más de mil euros vendiendo botellas ecológicas. «Nos llegó un correo a la cuenta del AMPA donde nos propusieron colaborar». Las comprobaciones, como en todo los casos, no hacían indicar ningún tipo de estafa:«Tenían muchísima información y publicidad por todos sitios». Las botellas ecológicas llegaron con retraso y se rompieron «el mismo día», comentan. Este miércoles denunciarán los hechos.

Dos 'cochecitos' de Linceci para el Materno

La campaña de los ‘cochecitos’ eléctricos iba acompañada de una extensa publicación en la página web de Linceci en la que se explicaba que iban a ser destinados a varios hospitales de España. Esa información llegó a aparecer en algunos medios de comunicación y entre los próximos beneficiarios se encontraba el Hospital Materno Infantil de Málaga, también referido como ‘Materno Carlos Haya’. Fuentes del Hospital Materno Infantil explican a SUR que hace un mes y medio se entregaron al este hospital dos coches de juguete alimentados por batería que todavía no se han puesto en marcha y que no se firmó ningún convenio.

El episodio del CEIP Las Naciones, en Vélez Málaga, es de los más curiosos de los que se conocen. El AMPA del centro, con el sobrenombre de Los Alfareros, comenzó a trabajar en una importante campaña en el colegio y en el barrio para ayudar en la búsqueda de fondos para los coches eléctricos. «Por colaborar no pierdes nada», pensó Antonio Ríos, presidente de la asociación. «Nos mandaron vídeos, posters, un email con información...», recuerda. Una vez recaudados los fondos, este centro propuso a Linceci hacer el pago contra reembolso para evitar las comisiones de la transferencia. En el proceso se ha destapado la trama, por lo que mantienen el dinero en su poder, así que se han librado «por poco». Este lunes han acudido a la Policía Nacional para denunciar los hechos, que no se han reportado finalmente ya que no hay intercambio material alguno. La colaboración de esta asociación iba a suponer la recaudación de unos 200 euros, fruto de la compra de 24 botellas solidarias.

La estafa también afecta a empresas malagueñas que han colaborado de forma desinteresada con Licenci, como una escuela de idiomas que prefiere mantener el anonimato pero que asegura a SUR que ha ofrecido lápices solidarios durante dos años seguidos.