¿Qué coche me compro?

Un coche eléctrico del programa Zem2All, que hizo de Málaga un laboratorio de movilidad alternativa. /Sur
Un coche eléctrico del programa Zem2All, que hizo de Málaga un laboratorio de movilidad alternativa. / Sur

La incertidumbre sobre el supuesto final del diésel y las dudas sobre la irrupción de los vehículos eléctricos mantiene a la baja las compras por parte de los conductores particulares

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

Y ahora,¿qué coche me compro? Esta es la pregunta que se están haciendo decenas de familias en Málaga, que han decidido aguantar el viejo, a la espera de que se clarifique la situación del mercado. La incertidumbre sobre el supuesto final del diésel y las dudas acerca de la irrupción de los eléctricos mantiene fuertemente a la baja las ventas a particulares, que el mes pasado cayeron casi un 30%. En este contexto, SUR.es tratará de aclarar en las siguientes líneas las dudas básicas de los conductores que se estén planteando cambiar de vehículo a corto plazo.

Al margen de gustos sobre los distintos modelos, Carlos Oliva, presidente de la Asociación Malagueña de Automoción (AMA, la patronal de los concesionarios) destaca que la pregunta clave antes de comprar un turismo nuevo es para qué lo quiere. En función de la respuesta, se podrá decantar por uno u otro motor. Si tiene que hacer muchos kilómetros al año en carretera, por ejemplo, porque viva en Málaga y tenga que ir a diario a trabajar a Marbella o Antequera; o porque viaje con frecuencia, le seguirá interesando más un diésel. En cambio, si hace pocos kilómetros, o los hace eminentemente en ciudad, puede ser mejor uno de gasolina, híbrido o eléctrico. 

Diésel

De entrada, Oliva asegura que comprar coches de gasóleo sigue siendo «totalmente seguro». «No hay que tenerle miedo, en el peor de los casos se habla de 2040 para eliminarlos, otra cosa es que sea recomendable para todo el mundo». De entrada, ahora se prescribe para usuarios que hagan una media de 20.000-25.000 kilómetros al año por autovías o carreteras principales.

Pero también hay que tener en cuenta el anuncio del Gobierno de subir los impuestos a este combustible, para equiparar el precio con la gasolina. En este caso, el promedio subirá hasta 35.000 kilómetros anuales para ser rentable. Por tanto, de las dos grandes ventajas competitivas que tiene el diésel, que son el coste del repostaje y el menor consumo medio (frente a un motor equivalente de otra opción), se va a quedar en sólo una. También hay que tener en cuenta que a medio plazo es posible que haya restricciones para entrar al centro de algunas ciudades, como ya ocurre en Madrid.

Gasolina

Principalmente, se recomienda para usuarios que necesiten vehículos de tamaño pequeño o mediano y con un uso casi exclusivo de ciudad, con pocos kilómetros al año (del orden de 10.000-15.000). Son generalmente los más baratos y no existen en este momento incertidumbres sobre el acceso a los núcleos urbanos. A cambio, el combustible suele ser más caro y suelen consumir más (aunque depende mucho del motor y la tecnología).

Híbrido

Es el motor perfecto para conductores que tienen que hacer muchos kilómetros (similar al baremo de los diésel), pero con un uso mixto en el que buena parte de los recorridos sean por vías urbanas. Eso lo convierte en el vehículo perfecto para los taxistas, o para ciudadanos que tienen que hacer un uso intensivo en el área metropolitana. Los híbridos tienen plenas garantías de acceso al núcleo urbano, y ofrecen consumos medios bajos (aunque, según el modelo y el tamaño del motor, es superior al de un diésel equivalente). Por estas circunstancias están experimentando un crecimiento de las ventas muy destacado. A cambio, también son más caros a la hora de adquirirlos que el equivalente convencional.

GLP o GNC

El gas (licuado de petróleo o natural) es una opción mejorada del coche de gasolina convencional. El precio de este combustible es más bajo, y aunque el consumo es mayor, la proporción compensa y supone un ahorro económico para el conductor. También contamina menos. Es, por tanto, más eficiente para recorridos eminentemente urbanos y metropolitanos. En este caso, el principal problema es que todavía pocas gasolineras lo ofrecen. 

Eléctrico

Actualmente, la autonomía de las baterías (la real de las principales marcas ronda los 250-300 kilómetros, de media) los convierte en turismos destinados a un uso principalmente urbano o metropolitano. La mayor ventaja es que se pueden cargar en casa. En una reciente entrevista concedida a SUR, Francisco Arteaga, director general de Endesa en Andalucía, aseguró que si se cargan de noche el coste es de sólo un euro por cada 100 kilómetros. Otro punto a favor es que casi no tiene mantenimiento (ni cambios de aceite, ni filtros ni correas, etc).

En contra, varias cuestiones. Es necesario tener un aparcamiento donde instalar el cargador. Luego está el precio (por encima de 30.000 euros), todavía muy elevado en comparación con uno similar de combustión interna. Y ello, a pesar de que el Gobierno acaba de aprobar una ayuda de 5.500 euros. También la autonomía, que es limitada para viajar. En este punto, conviene aclarar que este tipo de automóviles consumen más cuando van a mayor velocidad, por autovías. Y la escasez todavía de puntos de recarga, que permitan tanto cubrir mayores distancias (con cargas rápidas intermedias) como tener un 'seguro' en caso de agotar la batería.