Alumnos y profesores denuncian las graves carencias del Conservatorio Superior de Málaga

Estudiantes muestran el bongo roto y el xilófono también con láminas deterioradas. /SALVADOR SALAS
Estudiantes muestran el bongo roto y el xilófono también con láminas deterioradas. / SALVADOR SALAS

Instrumentos deteriorados, aulas sin climatización o cabinas de estudio sin aislamiento, algunas de las graves deficiencias del centro

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Alumnos de percusión transportan por el pasillo un voluminoso xilófono o un pesado campanólogo. Y cuando llegan a la sala Falla de conciertos, tienen que subirlos a pulso. Es una imagen gráfica de las carencias del Conservatorio Superior de Música de Málaga, un centro próximo a cumplir medio siglo y que arrastra las deficiencias propias de un edificio que no está adaptado a los tiempos y a las enseñanzas que se imparten. Aulas sin climatización, puertas y ventanas originales deterioradas por el paso del tiempo, cabinas de estudio sin aireación y con poco espacio para los alumnos son algunas de las deficiencias materiales. A las que hay que unir muchos instrumentos rotos o que funcionan mal.

Profesores y alumnos del Conservatorio Superior de Málaga se han unido para denunciar las graves carencias del centro. El miércoles pasado celebraron una asamblea y decidieron poner en manos de los sindicatos sus reivindicaciones. En concreto, ha sido CSIF el que ha transmitido a la opinión pública las carencias del centro.

Luis Delgado, catedrático de Trompa y miembro del consejo escolar, señala que en estos últimos cinco años, durante el anterior gobierno socialista de la Junta, han enviado más de 30 escritos a la Delegación de Educación denunciando las deficiencias del edificio, sin mucho éxito. «El año pasado cambiaron la instalación eléctrica, pero con nuestro propio presupuesto, por el peligro que entrañaba». El centro, con 400 estudiantes y 70 profesores, solo cuenta con ocho cabinas de estudio, sin climatización ni aireación, mala acústica y peor aislamiento. En las aulas, las paredes están recubiertas de un corcho que hace años dejó de ser útil porque 'enfermó' con el tiempo y ahora es más bien un problema para los alérgicos.

En la biblioteca, Alejandro de la Torre, alumno de cuarto de Composición, trabaja con su propio portátil. Junto a una pared, dos ordenadores como único material informático. Uno de ellos, un monitor más propio de una exposición histórica. «Tenemos una asignatura, Electroacústica, que se estudia con programas informáticos. Tenemos que estar alrededor del profesor para verlo en su portátil. Y las licencias de los programas son de hace 8 o 10 años, por lo que están ya muy anticuadas», dice. Al preguntarle por las pizarras digitales en clase, se echa a reír. «Este año hemos conseguido una tele para seguir las explicaciones», responde.

Material deteriorado

En el aula de percusión, profesora y alumnos muestran parte del material que utilizan y que, con el tiempo, está deteriorado cuando no roto, como sucede con el bongo. Algunas láminas del xilófono están rotas, los mecanismos de los timbales no funcionan correctamente y no se pueden utilizar en clases de orquesta por el ruido que hacen y los tubos del campanólogo están sujetos con tiras de plástico anudadas.

Los alumnos tienen que arrastrar y trasladar pesados instrumentos para las clases de agrupaciones. Una o varias veces a la semana tienen que atravesar por la sala de conciertos y subirlos a pulso al escenario, porque el pasillo de acceso al escenario tiene escaleras para subir y bajar, lo que les imposibilita el traslado. «Son muy pesados, cualquier día se pueden hacer daño», lamentaba la profesora.

Con los medios y deficiencias que presenta cuesta creer que en este centro hayan estudiado Arturo Díez Boscovich, director de orquesta, como Salvador Vázquez, el guitarrista Rafael Aguirre, los saxofonistas Ernesto Aurignac y José Manuel 'Tete' Leal, los pianistas José Carra, Paula Coronas o los hermanos Del Valle, o Davinia Ballesteros, guitarra flamenca. «Hay que hacer un esfuerzo extra, el que está interesado se pone las pilas, pero la verdad es que los medios que tenemos no ayudan», indica Alejandro de la Torre.

Dejadez

El responsable de CSIF Educación Málaga, Francisco González, lamenta que «no estamos hablando de un problema nuevo, no ha surgido de la noche a la mañana, es la consecuencia directa de una actitud de dejadez». El edificio cuenta con las mismas puertas y ventanas desde su inauguración en 1971, «lo que provoca un problema de climatización que se extiende a otras salas -como la Falla o Seminarios- y que ha dejado instantáneas como la de los docentes del centro realizando las pruebas de audición tapados con mantas».

«Esto provoca algo tan increíble como que alumnado que en un futuro puede trabajar como docente llegue a obtener un título superior sin la posibilidad de haber visto una serie de instrumentos sobre los que supuestamente deberá enseñar», detalló González, al tiempo que agregó el material existente es amateur y, «en muchos casos, está obsoleto o inservible».

Reunión con la delegada

Desde la Delegación de Educación se aseguró que se han mantenido numerosas reuniones con los responsables del Conservatorio Superior. Que se han atendido demandas del centro, como la retirada de elementos con fibrocemento, prevista para este verano, o la ampliación de las enseñanzas impartidas en el mismo como la reciente autorización de las de Jazz. Y que la delegada les atenderá personalmente en cuanto lo permita su agenda, para conocer de primera mano la situación y necesidades del centro.