Málaga, la provincia que más población gana por la llegada de europeos y trabajadores del resto del país

Málaga, la provincia que más población gana por la llegada de europeos y trabajadores del resto del país

Su capacidad de atracción le hace ganar 13.000 habitantes en 2014, pese a que continúa el retorno de inmigrantes y el éxodo de jóvenes que se van a trabajar al extranjero

NURIA TRIGUERO

Mientras el conjunto de España pierde población por la conjunción de la baja natalidad y los efectos de la crisis, Málaga sigue sumando habitantes. No ha dejado de hacerlo en los últimos años, pero en 2014 se situó como la provincia que más población ganó de todo el país con diferencia (la siguieron Baleares y Santa Cruz de Tenerife). Según las últimas cifras publicadas por el Instituto Nacional de Estadística, en Málaga vivían el año pasado 1.632.949 personas. Son 13.236 más de las que había en 2013: un crecimiento llamativo, sobre todo si se compara con los 72.335 habitantes que perdió España en su conjunto en el mismo periodo. De hecho, la provincia sumó más vecinos que toda Andalucía junta.

¿Por qué Málaga gana población? Como recuerda Alfredo Ruiz, profesor jubilado del departamento de Geografia de la UMA, es complicado resumir «miles de decisiones individuales». Pero bucear en la estadística permite intuir qué subyace detrás del incuestionable auge poblacional. Un auge que, desde luego, no es debido a la natalidad, pues aunque 2014 fue el primer año en el que dejaron de caer los nacimientos, el aumento fue mínimo. Es la capacidad de atracción de Málaga la que explica su crecimiento. Atracción, por una parte, de ciudadanos de países europeos; y por otra de trabajadores provenientes de otras provincias de España.

Así, Málaga sumó el año pasado más de 11.000 residentes con nacionalidad española, además de 2.500 ciudadanos de países de la UE que elevan ya esta colonia a 147.000 personas en la provincia. A ellos hay que sumar los europeos de países no comunitarios (entre los que se incluye Rusia), que son ya 19.000 (1.400 más que el año anterior). También aumentó la población asiática (que ya roza los 14.000 personas) y la norteamericana (mucho más reducida, con 2.800 ciudadanos). Esto permitió compensar la marcha de inmigrantes africanos y latinoamericanos, bien a sus países de origen o a otros destinos, que sigue produciéndose aunque ya a menor ritmo que en los primeros años de la crisis.

Alfredo Ruiz explica que se conjugan «dos fenómenos: por un lado se están yendo inmigrantes económicos de África y Sudamérica, porque han sido los que se han visto más perjudicados por la crisis, ya que ocupaban los trabajos más precarios, pese a estar en muchos casos muy cualificados. Por otra parte, sigue habiendo una atracción enorme hacia los ciudadanos europeos. Muchos son jubilados, pero también gente joven que viene a montar negocios».

Emigración cualificada

A la vez que atrae por su clima y su calidad de vida a jubilados y profesionales europeos, Málaga sigue perdiendo población joven autóctona que no encuentra oportunidades laborales. El año pasado, 2.457 malagueños hicieron las maletas para afincarse en el extranjero, un número incluso superior a los que se fueron en 2013. «Se van los mejores: enfermeros, médicos, informáticos, arquitectos, ingenieros... profesionales que son clave para la recuperación», opina Ruiz. Este fenómeno explica en parte una tendencia peligrosa para el futuro: Málaga está perdiendo población en edad joven y productiva (sobre todo de la franja que va de los 20 a los 39 años) mientras incrementa a ojos vista el colectivo de jubilados.

Y sin embargo, a la vez Málaga también es un imán de trabajadores españoles. Así lo revela la estadística de migraciones internas, que revela que el año pasado aumentó la llegada de inmigrantes procedentes de otras regiones del país, hasta alcanzar los 18.343. A la vez, disminuyó la salida de malagueños hacia otras regiones del país, que fue de 14.176 personas.

 

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