Crece un 10% la facturación del comercio justo, pero no logra desterrar el concepto “erróneo” de beneficencia

Presentación del informe hoy en el Rectorado /
Presentación del informe hoy en el Rectorado

El Rectorado de la Universidad acoge la presentación del informe anual y un debate entre instituciones y agentes implicados en el sector

SUSANA ZAMORA

El comercio justo en España progresa adecuadamente y en 2013 su facturación superó los 31 millones de euros, lo que representa un crecimiento de un 10% con respecto al año anterior. Este es uno de los principales datos que se desprenden del informe 'El Comercio Justo en España 2013. Diagnósticos y alternativas en clave europea, presentado esta mañana en el Rectorado de la Universidad de Málaga.

El estudio, que ha sido elaborado por la Coordinadora Estatal de Comercio Justo (CECJ) con la aportación de datos de venta de Fairtrade Ibérica, y cuenta con financiación de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo, resalta que el 70% de las compras se hicieron en establecimientos de hostelería y grandes superficies, mientras que las tiendas de Comercio Justo fueron las que más sufrieron los efectos de la crisis y vieron descender sus ventas hasta un 20%.

Pese a estos datos, esta actividad económica que trabaja por la comercialización de productos de calidad garantizando que se obtienen en condiciones laborales dignas, que se respeta el medio ambiente, que se paga justamente a los productores y que no permite la explotacion infantil tiene aún muchos retos por delante. Entre ellos, un mayor compromiso institucional, más sensibilización ciudadana, educación en los colegios y mejora de la información para que no se siga pensando que es un acto de caridad.

Así se ha puesto de manifiesto por el sector quien defienden el valor añadido que tiene estos productos, que no se limitan a alimentación y artesanía, sino que tienen más de 3.000 referencia, como muebles, ropa o detergentes. Ese valor añadido va acompañado de un precio que encarece el producto y ese es precisamente uno de sus handicap. Aún se sigue pensando que el comercio justo es una acto de beneficencia e incluso nos preguntan en la tienda qué tanto por ciento del coste del producto va para ayudar. Esta creencia errónea hay que desterrarla, porque lo que se está pagando de más es porque el producto reúne unas calidades excelentes y para que el consumidor tenga la garantía de que tanto en el proceso de producción como de distribución se ha actuado conforme a unos principios éticos, precisó el responsable de una tienda de comercio justo en Málaga.

"Absoluta" desinformación

La presidenta de la Asociación de Consumidores Facua en Málaga, Lola García, ha asegurado que pese a la abundante legislación sobre etiquetado, hay una absoluta desinformación en el consumidor actualmente. Para reforzar esta afirmación García se ha referido a los largos códigos que presentan todos los huevos, que contienen toda la información sobre el origen de los mismos, desde si la gallina estaba en una jaula hasta si es de producción ecológica. Sin embargo, nadie se entera, porque se limita a un número. Para esta representante, la información detallada sobre el producto influye en las decisiones de compra, de ahí la importancia de que los productos de comercio justo tengan referencias detalladas sobre su origen.

Pese a los datos de crecimiento en este último año, la presidenta de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo, Mercedes García de Vinuesa, ha lamentado que España sea uno de los países europeos donde menos comercio justo se consume. Por debajo, solo se sitúan Letonia, Lituania y la República Checa, mientras que a la cabeza se encuentran Suiza (39 euros de media por habitante y año), Reino Unido (30 euros), Finlandia (28 euros) y Luxemburgo (20 euros). En cuanto al origen de los productos, las entidades miembro de la Coordinadora Estatal de Comercio Justo importaron artículos de más de 127 organizaciones de 34 países.

El acto de inauguración ha contado también con la presencia del concejal de Derechos Sociales, Francisco Pomares, y la directora de Secretariado de Proyección Internacional y Cooperación de la Universidad de Málaga, Mari Ángeles Rastrollo. Ambos insistieron en la necesidad de la educación en valores y el importante papel que la UMA juega en este sentido. Existe una alternativa y sólo es necesario que la sociedad la conozca, manifestó el concejal de Derechos Sociales.

Por su parte, el secretario provincial de COAG Málaga, Juan Antonio García, manifestó que en la construcción de ciudades por el comercio justo no se puede perder de vista la soberanía alimentaria, con objeto de que se consuma lo que se produce en el entorno y así se favorezca la economía local.