Localizan en un hostal de Benajarafe al niño británico con un tumor y a sus padres

El niño, junto a sus padres./
El niño, junto a sus padres.

El menor se encuentra estable y, de momento, su vida no corre peligro, según han informado fuentes hospitalarias

EUGENIO CABEZAS

Ashya King, el niño británico de cinco años que padece un tumor cerebral y que hace unos días fue sacado de un hospital londinense por sus padres sin consentimiento médico, ambos testigos de Jehová, fue localizado anoche en un hostal de Benajarafe, en el término municipal de Vélez-Málaga. El menor fue trasladado de urgencia en ambulancia al hospital Materno Infantil, mientras que los progenitores fueron detenidos y trasladados por agentes de la Policía Nacional a la Comisaría de Vélez-Málaga por impedir un tratamiento médico que pudiera salvarle la vida, según confirmaron fuentes policiales. Policías británicos viajan hacia Málaga para proseguir la investigación. Mientras, Ashya King, se encuentra estable y, de momento, su vida no corre peligro. El pequeño está ingresado en la planta de Oncología Pediátrica del Hospital Materno Infantil de Málaga, donde está custodiado por la Policía Nacional.

Tras la huida de la familia, la policía puso el foco de la investigación sobre el territorio español, en concreto en la Costa del Sol occidental, donde el matrimonio King había pasado largas temporadas y punto geográfico con el que mantienen lazos, tanto empresariales como familiares. Según pudo confirmar SUR, la familia cuenta con un piso en la urbanización Casares del Mar, un conjunto de bloques de apartamentos a 10 kilómetros de Estepona, a 50 metros de la playa y con vistas a Gibraltar y Marruecos. Una patrulla de la Guardia Civil estuvo custodiando la entrada durante toda la jornada de ayer.

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Sin embargo, finalmente fue en la zona oriental donde se les localizó después de que los padres, Brett y Nagemeh King, acompañados del pequeño enfermo y sus cinco hermanos, se registraran por la tarde en el hostal La Esperanza de Benajarafe. La recepcionista que los atendio, Ilia Pardo, explicó anoche a SUR que fue uno de los hijos adultos del matrimonio, Dany King, de 22 años, quien realizó la reserva a su nombre, de dos habitaciones dobles. «La familia estaba esperando en el coche. Como no había aparcamiento dentro, salí a indicarles dónde podían dejar el coche. Al ver la matrícula inglesa me puse nerviosa, porque hacía pocos minutos que había visto la noticia en SUR Digital», confesó la recepcionista, de 23 años.

«Hemos tenido todo el día el ordenador roto, así que no había podido pasar los datos de la reserva a la Policía Nacional, como estamos obligados a hacer todos los alojamientos turísticos. Pero avisé a mi jefe para que llamara a la Policía, ya que pensé que podían ser la familia fugada de Londres», continuó Pardo. «He hecho lo que debía, luego ha venido uno de los hijos a recriminarme que porqué hemos llamado a la Policía», dijo.

A los pocos minutos se desplazaron hasta el establecimiento hotelero, situado a pie de la antigua N-340, varias patrullas de la Policía Nacional, así como una ambulancia del 061. Tras comprobar que se trataba de los progenitores del niño buscado por la Interpol y con una Orden Europea de Detención y Entrega (OED) dictada por las autoridades británicas, acusados de un presunto delito de crueldad contra una persona menor de 16 años, tal y como recoge el ordenamiento jurídico del país. «Los médicos han sacado al niño en brazos, se le veía muy débil, como dormido», detalló la empleada del hostal. Uno de los otros hijos, mayor de edad, se quedó a cargo de sus otros hermanos, al parecer cuatro, en una habitación del hostal, que dispone de 35 habitaciones y que está lleno.

«Fue casualidad quem hubiera dos habitaciones dobles libres, ya que este fin de semana estamos a tope con los participantes en una concentración de motos», añadió Pardo. Ashya King sufre un tumor cerebral que le impide hablar, moverse y alimentarse por sí mismo. Se encontraba ingresado en el hospital de Southamton, hasta que sus padres lo sacaron del centro sin consentimiento médico.

La preocupación por su estado iba en aumento a medida que pasaban las horas puesto que Ashya estaba conectado a una máquina de alimentación con una batería difícil de cambiar sin ayuda de los especialistas y de vida muy breve, diseñada para servir de apoyo cuando el paciente se encuentra desconectado temporalmente de la maquinaria principal.

Estable y su vida no corre peligro

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