«Vivo perfectamente sin cuenta corriente, ¿por qué me tienen que obligar?»

Fernando es un prejubilado malagueño -concretamente vive en Estepona- que se resiste estoicamente a abrir una cuenta bancaria. Lo hace «por una cuestión de principios»: cree que las entidades financieras «lo dominan y lo controlan todo» y no está dispuesto a poner bajo su custodia sus finanzas personales. Dice que vive «perfectamente» sin tener una cuenta corriente. Como cualquier ciudadano paga luz, agua, teléfono, impuestos... sólo que lo hace todo acudiendo físicamente a los bancos para pagar los recibos. Un ajetreo que asume porque no quiere someterse «a la dictadura de los bancos», asegura.

Pero ahora, Fernando se enfrenta a una situación que va a poner a prueba esta resistencia. A finales de mayo recibió una carta de la Seguridad Social en la que se le advierte de que en adelante no va a poder seguir cobrando su pensión en efectivo por efecto de un nuevo reglamento. «Estoy indignado, ¿por qué me tienen que obligar a abrirme una cuenta bancaria cuando yo no quiero?», reflexiona, asegurando que se resistirá todo lo que pueda.