«Estoy vivo gracias a la prueba de sangre oculta en heces»

Antonio Rueda y Jesús Sánchez, ayer, antes del comienzo de la jornada 'Hablemos de cáncer'/SUR
Antonio Rueda y Jesús Sánchez, ayer, antes del comienzo de la jornada 'Hablemos de cáncer' / SUR

Pacientes oncológicos cuentan cómo afrontan la vida tras ser sometidos a una intervención quirúrgica para extirparles un cáncer

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La casualidad se puso del lado de Jesús Sánchez Prieto un día de junio de 2016 en que estaba en el Hospital Quirósalud Málaga de modo fortuito. Mientras esperaba que a un amigo le hicieran una exploración cardiológica, recibió en su teléfono móvil un mensaje de la Asociación contra el Cáncer informándole de que Quirónsalud había puesto en marcha un programa para realizar de modo gratuito el test de sangre oculta en heces. Tras enterarse de la noticia, Jesús Sánchez se inscribió y le hicieron la prueba. Fue la mejor decisión de su vida, porque gracias a ella se descubrió que tenía un cáncer de colon del tamaño de una mandarina, del que fue operado por el cirujano César Ramírez el 1 de agosto de 2016.

«Gracias a que me hice el test de sangre oculta en heces estoy vivo; si no me habría enterado de que tenía un cáncer de colon demasiado tarde. Todas las personas de entre 50 y 69 años deben hacerse esa prueba, porque es fundamental para coger a tiempo un tumor colorrectal», explicó Jesús Sánchez a este periódico antes de participar en una jornada titulada 'Hablemos de cáncer: ¿se vive igual tras operarse de cáncer'?, organizada por la junta provincial de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC), con la colaboración de Unicaja Banco. En el evento, varios médicos y cirujanos expusieron sus ponencias y también se contó con el testimonio de pacientes que se han sometido a una intervención para extirparles un tumor de colon, mama, próstata o pulmón.

Jesús Sánchez, de 61 años, indicó que casi tres años después de su operación está muy bien y que su vida apenas ha cambiado, si bien ahora guarda una mayor conciencia sobre su alimentación. «Siempre he sido una persona de hábitos saludables: no fumo, hago deporte y apenas bebo alcohol. Cuando me diagnosticaron el cáncer no tenía síntomas ni factores de riesgo. A los dos meses de extirparme el tumor, volví a practicar pádel; ahora juego tres veces a la semana a un ritmo fuerte», señaló Jesús Sánchez, que es tesorero de la AECC en Málaga.

El jefe del servicio de oncología del Hospital Regional (antiguo Carlos Haya) y presidente del comité técnico de la AECC de Málaga, Antonio Rueda, destacó que los pacientes cuando se les dice que van a ser operados de un cáncer acogen esa información con la esperanza de que la intervención permita su curación o, por lo menos, les ofrezca una mayor supervivencia. El doctor Rueda hizo hincapié en los avances de la cirugía, que ahora es menos invasivas, un hecho que favorece la reducción de las secuelas tras la intervención quirúrgica.

Otro paso adelante que se ha dado es que ya también se puede operar a pacientes oncológicos con metástasis poco voluminosas. El oncólogo citó como técnicas quirúrgicas poco invasivas la laparoscopia, el láser, la criocirugía, la cirugía robótica y la cirugía endoscópica, entre otras. El doctor Rueda precisó que esos métodos tienen las mismas tasas de curación que procedimientos más agresivos, pero con una disminución de las secuelas.

El presidente de la junta provincial de la AECC, Francisco Aguilar, manifestó que el objetivo de la jornada era ayudar a las personas que más necesitan a la Asociación contra el Cáncer e informar de las últimas técnicas, tratamientos o descubrimientos relacionados con la lucha contra los tumores. Por parte de Unicaja Banco estuvo el responsable del área de Responsabilidad Social Corporativa, José María López.