El virus que mató a 1.500 malagueños hace un siglo

La mal denominada 'gripe española' se cobró la vida de 50 millones de personas en todo el mundo, y en Málaga tuvo especial incidencia en el verano de 1918

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZ

Lo que en junio y julio comenzó siendo como una extraña e inusual epidemia de gripe (por la época) ya en los primeros días de agosto se había convertido en un verdadero problema de salud que alertó a toda la población malagueña. La mal denominada 'gripe española', que llegó a Málaga en el verano de 1918, hace ahora un siglo, tuvo sus primeros indicios al final de la primavera y se prorrogó hasta el otoño. Entre abril y agosto de 1918 y octubre del 18 y abril del 19, la feroz epidemia se cobró la vida de más de 200.000 españoles y millones de personas en todo el mundo. En Málaga, aunque las cifras difieren según los estudios realizados al tener escaso valor documental los registros de aquella época, hubo que lamentar 1.500 muertes, aunque en realidad pudieron ser muchos más, ya que se puede multiplicar hasta por diez veces ese número de población afectada, pero la falta de una estadística apropiada dificulta el dar un dato exacto. Si en el brote inicial las autoridades sanitarias reaccionaron con cierta prontitud, en el segundo, el que se inició en otoño del referido año y que se prolongó hasta la primavera, las consecuencias fueron mucho más relevantes y devastadoras, posiblemente porque tras la remisión del primer foco, los responsables se confiaron en una normalidad que no existió. Un excelente trabajo de investigación 'Enfermedad y crisis social; la gripe en Málaga (1918)', obra editada por la Universidad de Málaga en 1985, recoge de forma detallada lo que significó aquella pandemia en nuestra provincia. La obra fue realizada por Juan L. Carrillo, Jesús Castellanos y María Dolores Ramos;

La mal llamada gripe española (1918-19) fue la peor pandemia que se recuerda, incluso resultó más virulenta que la peste negra de 1349. El brote, que al parecer surgió en Kansas (Estados Unidos), se extendió rápidamente por todo el mundo con un balance de al menos 50 millones de muertos. A España llegó en la primavera de 1918, con un reguero de víctimas mortales (entre 150.000 y 300.000, según las fuentes) y ocho millones de infectados.

La epidemia se manifestó en Málaga en la primera semana de junio. Luego volvió a haber un segundo brote en octubre, que se mantuvo hasta la primavera de 1919. El primero fue más grave y hubo 3.000 personas afectadas.

Arriba, el Hospital Civil de Málaga en 1918, dirigido en aquella época por el doctor Alfonso Hurtado Janer, se vio desbordado por la avalancha de enfermos a causa de la 'gripe española' en el verano y en el otoño de 1918. Abajo, la profesora malagueña Silvia García Barrios ha estudiado a fondo la historia del Hospital Civil y la figura del doctor Gálvez Ginachero. El recordado Jesús Castellanos fue coautor del estudio 'Enfermedad y crisis social; la gripe en Málaga (1918)'. / UMA

El término 'gripe española' se acuñó no porque la enfermedad surgiese en nuestro país, sino porque fue la nación que publicó más informaciones en la prensa sobre la epidemia. España, al ser un país neutral en la Primera Guerra Mundial, no censuró las noticias que sobre la gripe aparecieron. Las naciones involucradas en la contienda bélica sí lo hicieron para que no cundiese aún más el desánimo entre sus habitantes, ya de por sí alarmados por el elevado número de vidas que se cobró el conflicto. El movimiento continuo de tropas de un lugar a otro favoreció la transmisión del virus gripal.

¿Cuál fue su origen exacto? ¿Kansas, Pekín... ? se ignora su origen exacto, pero si hay algo seguro acerca de una de las pandemias más mortíferas de la historia, y que pese a su denominación, la 'gripe española' no surgió en España. Esta denominación «se debe a los rumores de que la gripe fue provocada por agentes alemanes que introdujeron en conservas españolas bacilos patógenos. Esta ignorancia y la falta de cualquier información real durante los combates, reforzó el miedo», recogió en su momento el periódico francés 'Libération'. Flaco favor de todas maneras le hizo la cosa a España, ya que quedó marcada por la pandemia durante un buen número de años. La desinformación no llegó con las nuevas redes sociales, como se puede comprobar con este caso.

En Málaga, el virus atacó especialmente al proletariado y a los más desfavorecidos. La mala alimentación y la falta de higiene propiciaron que la infección originara más estragos. La atención de los enfermos se centralizó en el Hospital Civil. Los médicos se esforzaron por frenar el contagio, pero no pudieron evitar que la epidemia acabase con la vida de unos 1.500 malagueños. Las autoridades tardaron en reaccionar ante el segundo brote. Sólo ante el aumento de infectados se habilitó un presupuesto para hacer frente a la gripe, se imprimió un folleto con información para prevenir los contagios, se creó una policía sanitaria y hubo un catastro de afectados.

A finales de julio y en agosto se produjeron gran número de casos en Málaga y provincia

La Gran Guerra no fue la causa directa de la 'gripe española', pero sí que tuvo mucho que ver en su incidencia y propagación a lo que ayudó, no poco, la cercanía entre cuarteles, «la promiscuidad de los militares y los movimientos masivos tanto de tropas como de civiles debido al conflicto pudieron haber aumentado», sentenciaba el referido 'Libération'. Y en esa línea, algunos investigadores vinculan el perfil de las víctimas con el arraigo del virus de la 'gripe española' en el frente, pues creen que los sistemas inmunológicos de los soldados se debilitaron por la tensión del combate y por las carencias alimenticias así como por la falta de higiene, lo que incrementaba las probabilidades de contraer el virus letal.

Como siempre ocurre, hubo quien sacó ganancias de las pobrezas y de las miserias. Las fiebres también encontraron su hueco en los nuevos ricos que trajeron las pólizas de seguros de vida. Los beneficiarios de éstas se llevaron hasta 100 millones de dólares –el equivalente a 20.000 millones de la actualidad– en indemnizaciones después de la pandemia. Como caso significativo, el de «la muerte a causa de la gripe de un inmigrante alemán en EE UU –reza el libro–. Su viuda y su hijo recibieron una suma de dinero que invirtieron en inmuebles y hoy la fortuna de su nieto supuestamente asciende a miles de millones de dólares». El nombre de este último es, por su cargo, posiblemente el hombre más poderoso de la tierra: Donald Trump. Un giro del destino que aportó, a su manera, para forjar la que es en 2018 una de las fortunas más relucientes del planeta, poder político al margen, aunque derivado de esto.

Como refiere la profesora Silvia García Barrios, estudiosa de la historia del Hospital Civil y de José Gálvez Ginachero, en cuanto a la situación sanitaria, el siglo XX había llegado apenas sin apenas hospitales en Málaga y provincia, en los años 1900 y 1915 la precaria infraestructura sanitaria de Málaga capital y de su provincia, era la principal causa de la elevada tasa de mortalidad existente, mayor a la media nacional. 

Escaso abastecimiento de agua, deficiente alcantarillado, calles estrechas, inexistencia de arbolado, el hacinamiento de la población, la basura acumulada en la calles y las crisis económicas, hacen que aumente la mendicidad y la indigencia. 

Síntomas. La epidemia afectó a miles de malagueños.
Síntomas. La epidemia afectó a miles de malagueños. / SUR

Así se repiten los casos de epidemias, enfermedades como la viruela, el tifus, el paludismo, la triquinosis, la fiebre de Malta, la tuberculosis, gripe y las enfermedades infecciosas en general. El continuo trasvase de población del campo a la ciudad agrava el gran problema existente de vivienda, y la pandemia de gripe de los años 1918 y 1919, causa en Málaga más de 1.500 fallecidos. 

Para paliar esta difícil situación sanitaria, Málaga contaba con algunos importantes hospitales que existen en la actualidad, como el de Santo Tomás, situado en el centro de la ciudad, fundado en 1507 y reedificado entre 1888 y 1891, actualmente protegido y pendiente de reforma, y otros que ya han desaparecido, como el Hospital Real de San Lázaro fundado en 1492 para atender a los enfermos de lepra, que fue demolido a principios del siglo XX y del que solo se conserva su templo, o el Hospital de Convalecientes de promoción privada, que estaba en la plaza del mismo nombre, fundado en 1571 y demolido en 1848, o como el popular Hospital de Santa Ana, situado en la Plaza de la Merced, fundado en 1502 y demolido en 1913. 

Deficiencias

Otra de las más antiguas instituciones benéficas de la ciudad que ha llegado hasta nuestros días, primero conocido como Hospital Real de la Caridad, creado por los Reyes Católicos en 1487, y después como Hospital Provincial de San Juan de Dios, y que hoy conocemos como Hospital Civil, fue el de mayor importancia de la Málaga decimonónica, y será la respuesta a las deficiencias que presentaba el antiguo de San Juan de Dios, ubicado en el centro de la población. Auspiciado tanto por la Diputación Provincial, bajo cuya administración se encontraba el antiguo hospital, como por la burguesía malagueña, las familias Larios, Loring y Heredia. En su tiempo recibió los mayores elogios, así en el artículo publicado por La Tribuna en Diciembre de 1918 se afirmaba: «El Hospital Provincial de Málaga puede conceptuarse, sin desviarnos un ápice de la verdad, como el mejor hospital de España, después del de Bilbao». 

La miseria de la época, con familias hacinadas en corralones, favoreció la propagación del virus

También muy importante para la ciudad fue el Hospital Noble, fundado en 1870 por la familia Noble, en principio estaba administrado por una Junta de Damas, y destinado al socorro de los habitantes de la zona, y a los marinos de todas las nacionalidades. En él se atendieron a los heridos de los sucesos de Melilla (1893), a los repatriados de Cuba y Filipinas (1898) y a los náufragos de la fragata Gneisenau (1900). Ambos eran los únicos centros sanitarios de la comarca malagueña y jugaron un importantísimo papel en época de epidemias.

El doctor Gálvez Ginachero fue pieza fundamental en la organización de la lucha contra la epidemia de 'gripe española' en Málaga, junto a un importante ramillete de médicos malagueños. Hay que recordar que en 1918, José Gálvez Ginachero no era aún director del centro hospitalario, cargo al que accedería en 1923. El director del Civil durante la época de la 'gripe española' fue Alfonso Hurtado Janer, quien se encontró con la epidemia un año después de haber sido designado para el cargo. Fernando Ruiz de la Herranz lo sucedería en el puesto, pero dimitió a los 15 días, y fue entonces, en febrero de 1923 cuando se nombró director a Gálvez Ginachero.

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