Violencia de género (literario)

Botias, con su nuevo libro/
Botias, con su nuevo libro

El inspector de policía Álvaro Botias, jefe de la Unidad de Familia y Mujer, recoge en un libro de relatos las voces del maltrato

Ana Pérez-Bryan
ANA PÉREZ-BRYAN

Sofía tiene 16 años y en la confidencia a su mejor amiga admite que el control al que la somete el chico con el que sale es quizás «excesivo». Su amiga le anima a no quejarse: tiene suerte de estar con él y, al fin y al cabo, los celos obsesivos son, para ellas, una muestra de amor. También lo son para Pedro (17), que en plena partida de billar recibe las quejas de sus amigos porque se ha convertido en un «calzonazos». Le dedica «demasiado tiempo» a su novia. Además, la controla. Para ellos también es normal. Lo «normal» es, en fin, que las cosas de casa se queden en casa; por eso cuando los vecinos de Leonor y Sergio escuchan los golpes al otro lado de la puerta no llaman a la policía porque tienen asumido que ésas son cosas «de pareja».

A esas cosas de pareja, las que en demasiadas ocasiones se ven como algo «normal» pero que no lo son, vuelve a dedicarle su tiempo en un libro Álvaro Botias (Córdoba, 1985). Este inspector de Policía Nacional ganado para la causa de las mujeres víctimas de violencia de género es, desde 2015, el jefe de la Unidad de Familia y Mujer (UFAM) de Málaga, y aunque las historias de su segundo libro son producto de la ficción literaria, hay retazos de todas y cada una de ellas en las decenas de denuncias y atestados que pasan a diario por sus manos. Y estos sí que son reales.

Esa verosimilitud, unida a su experiencia profesional en la primera línea del maltrato, son la base sobre la que el inspector Botias construye ahora 'En clave de igualdad' (Editorial Adarve), un libro de 25 relatos cortos que aspira a convertirse en «una guía para la sociedad». «Para seguir generando conciencia en torno a la manifestación más dañina por razón de género: el maltrato», insiste el autor, que hoy regresa a las librerías (y a las conciencias) tras el éxito de su primer libro, 'La lucha contra la violencia de género: vivencias de un policía': cinco ediciones y el premio a la mejor obra del año 2018 en categoría de superación le han animado de nuevo a ponerse frente al folio en blanco.

En ese reto que representa el ser la voz de las víctimas y a la vez los ojos de la sociedad, Botias ha estructurado la obra en cuatro grandes apartados que sirven para arrojar luz sobre todas las aristas de la violencia de género: las víctimas; los maltratadores, el entorno (familia, vecinos, amigos...) y los profesionales, desde la policía a los jueces pasando por los psicólogos o incluso los médicos de atención primaria, que en muchas ocasiones se convierten en el primer espejo en el que se deja ver la mujer maltratada. «Todos somos imprescindibles en esta lucha», repite el jefe de la UFAM en Málaga, que en esta ocasión ha querido dejar un mensaje de «optimismo y esperanza» no sólo en el propio relato, también en el título de la obra. «Al principio pensé en 'Historias de machismo', pero tras pensarlo un tiempo me decidí por dar un mensaje de igualdad. No quiero machistas en mi portada...», resuelve Botias, cuya vocación es –de nuevo– la de llegar a todos los públicos pero que se muestra especialmente «implicado» con los jóvenes y adolescentes. De hecho, muchos de los protagonistas de esos relatos están en esa franja de edad, convertida en un auténtico reto para los especialistas que abordan la violencia de género desde todos los ámbitos «porque ahí ya empiezan a reproducir las conductas nocivas». Y sobre todo «a normalizarlas», lamenta Botias.

De hecho, el inspector de la Policía Nacional introduce en su relato un fenómeno que, si no «exagerado», sí resulta inquietante cuando se habla de adolescentes: son las que los psicólogos llaman «relaciones tóxicas bidireccionales», es decir, conductas agresivas por parte de los dos miembros de la pareja. «Ahora también son ellas las que ejercen ese control excesivo; lo tienen normalizado y como ven que esa fórmula les funciona a los chicos, ellas también lo aplican», relata el profesional, quien marca una diferencia entre esa tendencia y los modelos que se reproducen en las relaciones entre adultos, «donde normalmente es la mujer la que se defiende frente a ese impulso de la pareja». «Por eso es tan importante que se luche contra la perpetuación de los roles», zanja Botias subrayando otra de las palabras clave en todo este trabajo de concienciación: «la educación». Y sobre todo, la igualdad. Como la que ahora reclama en su libro.