Una vida en la pared: fotografías como herramienta terapéutica

Lorena Sánchez repasa las fotografías del mural con una de las pacientes ingresadas en San Juan de Dios. /Germán Pozo
Lorena Sánchez repasa las fotografías del mural con una de las pacientes ingresadas en San Juan de Dios. / Germán Pozo

Una estudiante de Psicología de la UMA participa en el proyecto del centro asistencial San Juan de Dios que utiliza murales con imágenes

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Cuando la memoria de las personas mayores empieza a fallar, o la enfermedad impide reconocerse a sí mismos, hay recuerdos que les permiten mantener un contacto con la vida, como un cordón umbilical que facilita repasar los acontecimientos felices que les han ido marcando como personas: los primeros días de vida, los primeros pasos, la primera comunión, el primer amor, el matrimonio, los hijos, días felices de campo, vacaciones, los nietos... 'Murales de vida' es un proyecto del centro asistencial San Juan de Dios, que desarrolla desde 2007 Dolores Podadera, psicóloga del área de psicogeriatría del centro hospitalario. La estudiante del máster de Psicología general de la UMA Lorena Sánchez se ha incorporado al proyecto como voluntaria. Con estudiantes de ESIC han presentado el proyecto a los premios al voluntariado universitario de la Fundación Mutua Madrileña, y ha sido uno de los seleccionados, entre 81 candidaturas de toda España.

Lorena Sánchez terminó la carrera de Psicología en 2017. Durante un año estuvo realizando las prácticas en San Juan de Dios. Y ahora continúa acudiendo al centro asistencial como voluntaria. Trabajando con Dolores surgió la idea de presentar el proyecto a estos premios al voluntariado. Con el dinero del premio se podrán mejorar los murales y también ampliarlos a otras zonas del centro, ya que ahora se encuentran solo en el área de enfermería. Lorena recuerda que llegó al centro «con ciertas reservas, porque no sabía lo que me podía encontrar». Pero ahora, después de terminar su periodo de prácticas, continúa acudiendo como voluntaria. «Es muy enriquecedor, tanto personal como profesionalmente, te das cuenta de que son personas que han tenido una vida, que tienen toda una historia detrás, cargada de recuerdos. Tú das, pero recibes el doble», resume la joven. Lorena incluso llevó este proyecto a una actividad de clase, con el resto de compañeros, que hicieron el ejercicio de imaginar cómo sería su mural de vida.

El trabajo ha sido seleccionado por la Fundación Mutua Madrileña para sus premios de voluntariado

Lorena, que se considera «bastante creativa», ayuda a los pacientes a realizar sus propios murales. Cada uno elige una temática, el mar, el universo, bosques, etc., que ella dibuja y ayuda a colorear y que servirá de fondo al mural. Después, con ellos, eligen las fotos y los comentarios que las acompañan. Cuando están terminados, sirve como «tarjeta de presentación», señala Dolores Podadera, «los enseñan a los compañeros, comentan las fotos y recuerdan aquellos momentos felices», explica. Y, los que aún no los tienen, «nos piden que cuándo les vamos a hacer el suyo». En una institución donde los espacios son comunes y muchas de las habitaciones compartida, estos murales «les dan seguridad y la sensación de contar con una cierta intimidad», afirma la psicóloga del centro asistencia.

Voluntarios

Lorena es una de la decena de voluntarios del área de Psicogeriatría de San Juan de Dios, que cuenta con un centenar de internos de los 350 que son atendidos en el centro asistencial. En sus cuatro unidades asistenciales (psicogeriatría, salud mental, discapacidad intelectual y estancias médicas y cuidados paliativos) colaboran unos 60 voluntarios.

Juan José Guzmán, auxiliar de enfermería, con otro de los internos.
Juan José Guzmán, auxiliar de enfermería, con otro de los internos. / Germán Pozo

En una de sus jornadas de voluntariado, Lorena comparte un buen rato de charla con una de las pacientes. Sobre la mesita un rosario y una imagen de la virgen. En la pared, un mural con el nombre de la paciente que, desde su silla de ruedas, va comentando las fotos que le señala la joven. María vuelve del desayuno y mientras los auxiliares terminan con la limpieza de las habitaciones, la señora y Lorena comienzan con su rutina diaria. «¿Quién es ésta de la foto?, ¿y aquí dónde estáis?... ? pregunta la joven. Y María responde: «Ese es el día de mi boda. Estos, mis nietos. Ahí, en un bautizo». Y a la señora se le dibuja una gran sonrisa.