La vida institucional, en estertores con últimas comisiones del mandato municipal

Imagen de la comisión de Medio Ambiente. /Pilar R. Quirós
Imagen de la comisión de Medio Ambiente. / Pilar R. Quirós

La Semana Santa mantiene la actividad con Medio Ambiente y Urbanismo, e inicia la recta final que acaba el 30 con el último pleno

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

La Semana Santa 2019, en plena campaña de las elecciones generales y con las municipales a la vista, el 26 de mayo, es el principio del fin de la vida institucional en la Casona. Hoy, en pleno Lunes Santo, se despiden las comisiones de pleno de Urbanismo y de Medio Ambiente, a las que se sumarán el próximo martes 23 las de Derechos Sociales y Economía, lo que supone la recta final hasta el próximo 30 de abril, en la que el último pleno del actual mandato municipal cerrará la actividad institucional política.

Con el paso del bipartidismo al multipartidismo en esta legislatura, de los tres PP, PSOE e IU, sumados a Málaga Ahora y Ciudadanos, las sesiones en la Casona han vivido auténticos momentos de crisis, de esos para recordar, muchas veces cuando el PP, sin mayoría absoluta, acababa zozobrando en algún asunto de enjundia. Ni que decir tiene que la ruptura con su socio de investidura, Ciudadanos, ha provocado que este año se mantengan los presupuestos prorrogados de 2018, lo que supone un parón de la actividad municipal. Hubo plenos de infarto, sobre todo el primero en el que la oposición en bloque reprobó al alcalde Francisco de la Torre el 29 de octubre de 2015, una novedad tan propia del multipartidismo, que dejaba descolocados a concejales y medios de comunicación sobre su verdadera trascendencia. La realidad es que todas estas reprobaciones y censuras, la última al portavoz socialista Dani Pérez, que llevaba el PP, y en la que conseguía el apoyo del resto de la oposición para dejar por sentado la mala gestión que realizó el SAS con las listas de espera, y que incluía a los delegados de Salud durante los gobiernos socialistas en la Junta, quedaron en agua de borrajas en las actas de sesiones, que se atesoran ya en documentos digitales y en vídeos en Youtube, pero que tienen tan pocos seguidores, que los aludidos tampoco están por preocuparse más allá de pasar el mal rato y ruborizarse con el tirón de orejas el día que toca.

También descubrimos en esta época de minoría del PP que las mociones que se aprobaban en el pleno eran poco más o menos que simples posicionamientos políticos en el caso de que no fuesen objeto de la competencia de la sesión plenaria como son las ordenanzas de todo tipo, modificaciones urbanísticas y presupuestos.

Lo demás, en realidad, es a libre albedrío del equipo de gobierno, bueno en este caso del alcalde, que tampoco ha sufrido tanto en este mandato con un grupo municipal como Cs plegado en líneas generales a sus exigencias por aquello de la estabilidad.

El primer mandato del multipartidismo, sin embargo, sí que ha dejado claro que las cuentas son las cuentas, y que sin ellas, y para eso sí hace falta consenso, no se pueden aprobar los presupuestos y lo que ello supone de falta de inversión en una ciudad como Málaga, que ha vivido estancada en 2018 lo que llevamos del presente año.