Vecinos denuncian a la Junta que los patinetes ocupan los monumentos

Numerosos patinetes junto a las fachadas de la Catedral. /SUR
Numerosos patinetes junto a las fachadas de la Catedral. / SUR

Critican que se estén utilizando las fachadas de edificios protegidos de Málaga por parte de las empresas de alquiler de este tipo de vehículos

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

La ocupación sistemática de las calles peatonales por parte de empresas de alquiler de patinetes eléctricos está generando numerosas críticas de vecinos y personas con movilidad reducida. El último movimiento al respecto lo hizo ayer la asociación de vecinos Centro Antiguo, que ha presentado una consulta a la Junta de Andalucía acerca de la «invasión» por parte de estos vehículos en las fachadas de monumentos, que se están utilizando como soporte de la actividad, tales como la Catedral, la Aduana y varias iglesias catalogadas como bien de interés cultural (BIC).

El escrito, al que tuvo acceso SUR, se ha remitido tanto a la Delegación de Cultura, Turismo y Deporte en Málaga como a la Dirección General de Bienes Culturales y Museos. El colectivo solicita por parte de los responsables del Gobierno andaluz que se estudie si esta ocupación incumple la Ley 14/2007 de Patrimonio Histórico de Andalucía. Así como si los BIC descritos cuentan con un Plan Especial de Protección y si esta ocupación incumple dicha ordenación. Adjuntan un amplio archivo de fotografías para demostrarlo.

«Aparte de las molestias y el peligro que causan a los peatones, estas empresas están haciendo uso de lugares y edificios emblemáticos de la ciudad como reclamo para su negocio», asegura el documento. Los residentes critican que los patinetes aparecen cada día apoyados en las fachadas de edificios BIC, de los que el caso más llamativo es el de la Catedral, «aunque hemos comprobado la existencia en la iglesia de San Juan, en el Palacio del Obispo, la Aduana, el Ateneo y otros lugares». Según el escrito, son colocados cada día por operarios de las marcas.

Los denunciantes consideran que esta práctica atenta al patrimonio de la ciudad y supone una grave contaminación visual y perceptiva, además de afectar a la imagen y dificulta el disfrute del patrimonio local para visitantes y residentes. Los vecinos llevan dos meses denunciando esta situación, sin que ninguna institución haya tomado medidas.