Unas tribunas que apenas dejan ver

Las tribunas levantadas este año para instalar sillas son motivo de queja de algunos ciudadanos./
Las tribunas levantadas este año para instalar sillas son motivo de queja de algunos ciudadanos.

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

La Semana Santa ha concluido y algunos ciudadanos se quejan porque dicen que apenas han podido ver el paso de las procesiones por gran parte del recorrido oficial que recorre las principales calles de la ciudad debido a las tribunas levantadas. «Uniéndome a la admiración por los desfiles profesionales que acabamos de disfrutar –escribe Lucía Pérez– supongo que tendrá también mensajes que protesten por la ‘dictadura’ de las sillas de la Agrupación de Cofradías. Yo lo llamo ‘recorrido oficial clasista’. Si se quiere enseñar un paso por un recorrido donde la procesión vaya con todo su orden, ¿a dónde vamos? Alameda blindada por muros pantallas. ¿Calle Larios?, imposible, no se podía ver ni por una rajilla. Hemos tenido que conformarnos con las imágenes de las televisiones. Para los ciudadanos que no pagamos sillas el recorrido oficial vedado, castigados por no pagar. Supongo que alguien tendrá que frenar este abuso, algo tendrán que decir el Ayuntamiento de esta ‘dictadura’ de las cofradías. Y el Obispado, que considera los desfiles una «catequesis en la calle», ¿para quien?, ¿para los que pueden pagar sillas?», concluye. Otra lectora, Mari Pepa Rengel, escribe: «Como ciudadana, creo que tengo derecho a defender mi ciudad, y empiezo contando lo increíble que nos ha parecido a los miles de ciudadanos que no tenemos sillas, lo que hacen las cofradías en Málaga. ¿Hay necesidad de tantas sillas, de tantas filas y de montar esos escalones que parecen catafalcos y taparlos por detrás con esas telas oscuras, para que el espectáculo sea aún peor? Los ciudadanos nos preguntamos si necesitan las cofradías tanto dinero para que nos hagan esto a los malagueños, y que cada año nos resulte todo más complicado y difícil. No, Málaga es de los malagueños. Y cada año las cofradías están acaparando más. ¿Y esto por qué lo permite el Ayuntamiento», se pregunta. «¿El señor alcalde no se da cuenta? Claro, él no anda por las «bullas», como si no tuviésemos bastante con las obras...». «Podríamos volver a ver la Semana Santa de nuestra Málaga por la Alameda desde lejos o más cerca, con sillas, pero muchas menos, y menos impedimentos y menos escalones llenos de sillas y con tanto guarda de seguridad tapando las escaleras que quedan un poco libres y que no te dejan ni poner un pie en ellas». «Yo creo que las sillas impiden hasta que pasen los músicos, los tronos y los penitentes, se han metido en su camino, y las aceras llenas de vallas y cerradas con cadenas y guardas y con la osadía de poner: «Acceso para abonados». Y mientras los ciudadanos y turistas sin poder ver nada».

«En calle Larios no puedes pasar ni pegado a la pared, solo sillas. Señores cofrades, juntas directivas, señor alcalde, planteároslo, hay que revisar. No necesita tanto una cofradía ni los santos que están en ellas. Guerra a tanta silla y a las escaleras de sillas y a tanto acceso y pasillos cerrados por las sillas», finaliza.

Baño en Gibralfaro.
Baño en Gibralfaro.

Castillo de Gibralfaro: muchas visitas, poco personal y nada de papel

La afluencia de visitantes a la ciudad ha sido extraordinaria esta Semana Santa y eso se ha notado en los puntos más turísticos y monumentales de Málaga, como es el Castillo de Gibralfaro, que ha recibido estos días numeroso público, registrándose grandes colas a su entrada, según denuncia un ciudadano, que dice que había una sola persona para atender a tanto visitante, por lo que considera que ante tanta afluencia de visitantes se debía de reforzar la atención. Añade que el domingo por la tarde tampoco había papel higiénico en los servicios del castillo, por lo que señala que ante esta situación, «los visitantes cogían servilletas de la cafetería, con el consiguiente enfado de los responsables del bar, que recibían las quejas del personal sin ser ellos los causantes de la situación». Se trata de cuestiones que deben en ser corregidas porque no benefician en nada a la imagen de la ciudad como destino turístico.

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