Traumatólogos de Málaga emplean la impresión 3D para operar a una paciente con grave escoliosis de columna

Imagen de una intervención de columna. /SUR
Imagen de una intervención de columna. / SUR

El sistema de la intervención realizada en el Hospital Regional ha permitido mejorar la seguridad del implante

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

La unidad de cirugía ortopédica y traumatología del Hospital Regional (antiguo Carlos Haya) ha empleado la impresión 3D para intervenir en quirófano a una paciente con una grave escoliosis en la columna vertebral. El objetivo del equipo de cirugía era conseguir una mayor seguridad en la posición del implante y evitar la exposición a radiación ionizante durante la operación. En la intervención participaron siete profesionales, tanto de traumatología como de anestesia y enfermería. La enferma intervenida, que es menor de edad, padecía una escoliosis neuromuscular severa y progresiva que la incapacitaba.

El equipo de cirugía ortopédica y traumatología del Regional opera a unos 500 pacientes con problemas de columna, de los que alrededor de 40 padecen escoliosis. Actualmente, la corrección quirúrgica de una curvatura de columna se realiza introduciendo tornillos a través de los pedículos (similares a ojales) de las vértebras afectadas, lo que evitar dañar las estructuras neurológicas y vasculares que se encuentran en el interior o están adyacentes a la columna, así como girar y enderezar las vértebras para lograr una alineación adecuada.

El director de esta unidad asistencial, David García de Quevedo, explica que la introducción de los tornillos en la vértebras «exige una elevada formación técnica y experiencia del cirujano, que se complementa con la monitorización neurológica de la médula y las raíces nerviosas, así como el uso de imágenes de radioescopia intraoperatoria». Precisamente, con el fin de facilitar esta tarea, el equipo ideó realizar una impresión 3D de la columna de la paciente sobre la que imprimir un molde adaptado a cada vértebra. «Cada uno de ellos tenía una guía que dirigía exactamente el tornillo a su posición ideal», dice el responsable del servicio, que añade que el uso de este molde redujo el tiempo de la intervención y mejoró la precisión.

La intervención se desarrolló con la planificación y requisitos técnicos del procedimiento estándar; se usaron las guías en lugar de la imagen de radioescopia para la colocación de los tornillos. «La adaptación de los moldes 3D a la columna real fue buena; sin embargo, fue complejo evitar la interferencia de las guías con la musculatura de la paciente, lo que dificultaba una correcta colocación de las mismas. En estos casos siempre existía el respaldo de la técnica convencional para garantizar la perfecta seguridad en la colocación de los tornillos», indica García de Quevedo.