De la Torre trata de convencer a la plantilla de Limasa para que acepte su oferta para municipalizar

De la Torre trata de convencer a la plantilla de Limasa para que acepte su oferta para municipalizar

El Ayuntamiento remarca que la propuesta es «la última y definitiva» y que el plazo para aceptarla expira este viernes 15, mientras el comité insiste en que primero se les abonen los atrasos de los últimos años

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Alcalde de Málaga y trabajadores de Limasa defienden que la municipalización del servicio de limpieza es la mejor opción para la ciudad, pero a día de hoy siguen siendo incapaces de ponerse de acuerdo para cerrar de una vez por todas este culebrón y poner fin a un modelo de gestión mixta (el 51% de la sociedad está en manos privadas) que no satisface a nadie y que lleva prorrogado desde abril de 2017.

De momento, el plazo dado por Francisco de la Torre al comité de empresa para que acepte la «última y definitiva» oferta sobre las condiciones laborales que tendría la plantilla se mantiene fijado en este viernes día 15. La cuestión es que, desde los sindicatos, también insisten en que primero se zanjen los atrasos que corresponden a los trabajadores por las sentencias que dictan que el único convenio vigente es el de 2010-2012 (previo a los recortes). En este juego de pasar la pelota al tejado del otro que equipo de gobierno y sindicatos mantienen en las últimas semanas en un intercambio de ofertas y contraofertas, el alcalde parece plantarse definitivamente.

Después de haber amenazado con «abrir el camino de la privatización» si esa respuesta no llega, lo que sí que se contempla es dejar aparcado el asunto hasta el final del mandato y que se vuelva a retomar el gobierno que salga de las elecciones del próximo 26 de mayo. En esta línea, De la Torre ha hecho este miércoles un llamamiento directo a la plantilla con la pretensión de que sean los propios trabajadores los que 'convenzan' a los sindicatos.

«La oferta es francamente excelente, es extraordinaria y tiene el equilibrio de poder mantener algunos recursos para innovar en maquinaria e incorporar más modernización de maquinaria. Está hecha pensando en la ciudad en general, no sólo en que el ahorro de la municipalización sea todo para mejora salarial y del personal», ha advertido el primer edil, que ha dado orden para que esta propuesta (ya publicada por SUR el pasado lunes) sea distribuida a los 1.800 empleados de Limasa en un intento de saltar al comité.

Aunque tratándose de Limasa nada se puede dar por cerrado, en el Ayuntamiento intentan meter presión a la plantilla remarcando que «la última propuesta municipal es la única sobre la que cabe un pronunciamiento ya que la presentada por el comité resulta inasumible económica y socialmente, ya que supone un coste netamente superior al ahorro que conllevaría la municipalización». En este sentido, la intención de De la Torre es que, en el caso de que sea finalmente aceptada por los trabajadores, la municipalización sea llevada al próximo pleno ordinario para su aprobación y puesta en marcha.

Unas prisas que no parecen tener los representantes de los trabajadores, conscientes de que el próximo martes, día 19, pueden recibir otro espaldarazo en los tribunales. Ese día está previsto que se reanude la vista en el Juzgado de lo Social número 4 de Málaga para concretar los derechos que deben recuperar los trabajadores en cuestiones como las tablas salariales y la citada paga de productividad.

La postura de los sindicatos es la misma que viene manteniendo en las últimas semanas, y es que los 8.200 euros que, según sus cálculos, les corresponde de media a cada trabajador por las subidas salariales no aplicadas entre 2012 y 2018 sean abonados aunque sea en varios ejercicios, rechazando que este dinero forme parte de un concepto variable ligado a la productividad. En la última propuesta municipal trasladada este lunes se ofrece que 5.500 euros se cobren fijos, aunque de forma escalonada y gradual durante la vigencia del convenio colectivo, que llegaría hasta 2023. Así, en 2019 se cobrarían íntegramente los 2.500 euros (867 euros de la antigua paga de productividad y otros 1.633 que aportaría la empresa a través de los citados atrasos); en 2020 serían 1.500 fijos y los mil restantes variables aplicados exclusivamente a no faltar al trabajo.

El tercer año serían 1.500 variables y 1.000 fijos; el cuarto año, 2.000 variables (1.500 ligados al no absentismo y 500 a la productividad) y 500 fijos; y no sería hasta el quinto año cuando los 2.500 euros serían íntegramente variables (1.500 al no absentismo y 1.000 de productividad). Además, esta paga se incrementaría en función de las subidas salariales contempladas en los Presupuestos Generales del Estado.

En cuanto a las vacaciones, que actualmente se concentran en verano pero que el Ayuntamiento pretende repartir durante el resto del año (21 días entre mayo y octubre; y las dos semanas restantes entre noviembre y abril) para reducir el gasto en contrataciones temporales, el comité se muestra abierto, pero siempre que se le compense al trabajador ya sea económicamente o con más días de asueto. Por último, el comité pide la conversión en fijos de más de 150 trabajadores, mientras la empresa ofrece ampliaciones a jornada completa a un centenar de empleados contratados a tiempo parcial.

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