De la Torre rebaja sus exigencias a la plantilla para avanzar en su apuesta de municipalizar Limasa

De la Torre rebaja sus exigencias a la plantilla para avanzar en su apuesta de municipalizar Limasa

La última propuesta del alcalde resta peso a la productividad y la eficiencia en el trabajo, que era su condición para una gestión pública

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Francisco de la Torre se resiste a renunciar a su apuesta personal, en contra de su propio partido, de municipalizar Limasa. Si la semana pasada aseguraba que el Ayuntamiento no podía mejorar su última oferta sobre las condiciones laborales de la plantilla, tras constatar el rechazo del comité de empresa y darle una nueva vuelta de tuerca durante el fin de semana ayer volvió a poner sobre la mesa a los sindicatos una propuesta que, a priori, sería la definitiva. Aunque, visto lo visto, igual no es la última. Y lo mismo podría decirse del plazo que les concedió para aceptar: el próximo viernes día 15. La principal novedad del planteamiento del Consistorio respecto al que venían manteniendo en las últimas semanas radica en los polémicos atrasos que corresponden a los trabajadores por las sentencias que dictan que el único convenio vigente es el de 2010-2012 (previo a los recortes).

Hasta ahora, el Ayuntamiento llegó a ofrecer 8.200 euros por empleado, pero como variables a abonar en cinco años en función de su eficiencia en el día a día. Esa productividad era, según el alcalde, condición «esencial» para un servicio de limpieza público. Pero ahora esa exigencia se rebaja. Eso sí, de los incrementos salariales no aplicados entre 2012 y 2018, nada. Para De la Torre, esta oferta es «inmejorable»;para los sindicatos, aún cabe margen de mejora. «Lo más grave es que siguen sin contemplar los atrasos, que son un derecho de los trabajadores reconocido por los tribunales», apuntaba el presidente del comité, Manuel Belmonte.

Los sindicatos contestarán hoy, aunque inciden en que la plantilla cobre los atrasos reconocidos por los tribunales

Ante la negativa de la plantilla a aceptar como variable un dinero que consideran que les pertenece vía tribunales, la concejala Teresa Porras trasladó ayer una nueva propuesta en la que 5.500 euros se cobrarían fijos, aunque de forma escalonada y gradual durante la vigencia del convenio colectivo, que llegaría hasta 2023. Así, en 2019 se cobrarían íntegramente los 2.500 euros (867 euros de la antigua paga de productividad y otros 1.633 que aportaría la empresa a través de los citados atrasos); en 2020 serían 1.500 fijos y los mil restantes variables aplicados exclusivamente a no faltar al trabajo. El tercer año serían 1.500 variables y 1.000 fijos; el cuarto año, 2.000 variables (1.500 ligados al no absentismo y 500 a la productividad) y 500 fijos; y no sería hasta el quinto año cuando los 2.500 euros serían íntegramente variables (1.500 al no absentismo y 1.000 de productividad). Además, esta paga se incrementaría en función de las subidas salariales contempladas en los Presupuestos Generales del Estado.

Vacaciones

La otra novedad afecta a las vacaciones, que actualmente se concentran en verano, pero que el Ayuntamiento pretende repartir durante el resto del año para reducir el gasto en contrataciones temporales para cubrir los huecos que dejan los empleados fijos. Ahora, el Consistorio contempla que 21 días se puedan disfrutar entre mayo y octubre y el resto, entre noviembre y abril. En cuanto al resto de puntos, se mantienen sin cambios. En cuanto al salario, la propuesta municipal es, dado que pasarían al sector público, ligar los incrementos a los establecidos en la Ley de Presupuestos Generales del Estado, que este año sería del 2,25%. Hasta ahora, y a la espera de cómo reaccionen a esta propuesta global, los representantes sindicales también reclaman recuperar el incremento del IPC acumulado entre 2012 y 2018, amparándose en lo dictaminado en los tribunales de justicia.

Lo mismo ocurre con la paga de septiembre, que la empresa mantiene en 929,82 euros cuando para el comité deben ser 1.200. Por último, el comité pide la conversión en fijos de más de 150 trabajadores, mientras la empresa ofrece ampliaciones a jornada completa a un mínimo de cien empleados contratados a tiempo parcial para cubrir las vacaciones y las bajas laborales.