«Este tipo de criminales puede esfumarse o matarte en cuestión de segundos»

David es el policía nacional que detuvo a los sospechosos. /Sur
David es el policía nacional que detuvo a los sospechosos. / Sur

El policía nacional que detuvo a dos peligrosos criminales suecos cuando estaba fuera de servicio relata a SUR cómo fue la intervención

Alvaro Frías
ALVARO FRÍAS

«No te ates a nada que no puedas dejar en menos de 30 segundos cuando la poli te pisa los talones». Esta frase que Robert de Niro pronuncia durante la película 'Heat', en la que interpreta a un astuto criminal que dirige a una banda de asaltantes de bancos, está grabada a fuego en la memoria de David. Él es de los buenos, un policía nacional que empeña su vida en ir tras los pasos de los delincuentes más buscados. Peligrosos fugitivos que no dudan en dejarlo todo atrás para huir de las autoridades y en cuyas detenciones es primordial el factor sorpresa.

Por eso, no dudó en actuar cuando vio la oportunidad de detener a estos criminales, que figuran entre los más buscados de Suecia. Son dos hermanos, de 35 y 37 años, a los que buscaban por secuestrar y torturar a una persona, llegando a utilizar hasta un taladro para agredirla y conseguir así que le diera sus claves bancarias. Miembros de una banda de moteros, están considerados como muy violentos y uno de ellos ha sido boxeador a nivel olímpico.

David, en cambio, se crió en los barrios de Málaga junto a sus cinco hermanas: «Cuando jugábamos juntos, da igual a lo que fuera, yo siempre era el policía». En 2004 cumplió su sueño y entró en la Policía Nacional. Ahora se deja la piel en la UDYCO, en el Grupo Tercero de Estupefacientes y Relaciones Internacionales, en el que entre otras labores busca a fugitivos de todo el mundo que puedan encontrarse en la provincia.

Reconoce que «es algo peculiar», pero sus compañeros tienen claras sus cualidades, sobre todo, «porque es un gran fisionomista». «Se me da bien reconocer a personas», admite con la penetrante mirada de sus ojos claros algo perdida, ya que su cabeza nunca deja de funcionar. Las fotografías de los criminales más buscados nunca dejan de dar vueltas por su cabeza: «Ahora mismo puedo tener decenas de imágenes de sospechosos en mente».

Entre ellas se encontraba la de los dos hermanos suecos. Los reconoció nada más verlos cuando tomaba un café en el centro comercial Vialia el pasado domingo. Acababa de terminar de estar de servicio durante la noche, pero no olvida su profesión: «Uno es policía las 24 horas del día». Cuando pasaron junto a él, su cabeza comenzó «a establecer conexiones».

Entonces se levantó y fue a pagar. No le dijo nada a su pareja: «Ella sabe que, cuando se me cambia la cara, algo pasa. Por eso, al darme la vuelta, me guió. Me dijo que, si buscaba a los dos hombres que nos acabábamos de cruzar, se habían marchado hacia abajo».

El policía nacional les vio entrar en una tienda. Sabía que no podía fallar, que si los delincuentes se percataban de que les estaba siguiendo se esfumarían y no volverían a saber de ellos o, aún peor, al verse acorralados podrían arremeter contra él. «Esta clase de criminales son así. Es indispensable el factor sorpresa para arrestarles. Muchos nos han dicho que menos mal que les hemos cogido desprevenidos que, si no, nos hubieran matado», confiesa.

David les pilló por sorpresa. Avisó a la sala del 091 y también a varios miembros del personal de seguridad del centro comercial, a los que advirtió de la peligrosidad de los sospechosos. Fueron segundos, pero cuando el agente se puso frente a ellos y sacó su placa para identificarse como policía nacional la adrenalina se disparó.

De forma disimulada desenfundó su arma y puso contra la pared a uno de los hermanos, mientras que el personal de seguridad le ayudó con la detención del otro delincuente. Entonces se produjo el momento más tenso de todos: «Cuando les vas a engrilletar y se ven acorralados es el peor de los momentos, no sabes como van a reaccionar. Por ello, les encañoné con el arma para dar seguridad a los compañeros».

Fue una intervención limpia. El desconcierto por la rapidez y sorpresa de la intervención llevó a los dos sospechosos directamente a los calabozos de la Comisaría Provincial sin que les diera tiempo a reaccionar. David les pilló justo antes de que desaparecieran: «Tenían las maletas en la consigna de la Estación de Autobuses y, según nuestras informaciones, iban a viajar a Marruecos para quitarse de en medio».

Aquel café junto a su pareja fue su único descanso. Tocaba ir a comisaría para empezar con el papeleo. Eso sí, con una gran sonrisa y recibiendo las felicitaciones de sus compañeros. David reconoce que es una muy buena intervención, aunque insiste en que es parte del día a día del policía.