La tienda Adela Domínguez cierra tras 74 años en La Trinidad

Adela Domínguez se encuentra en la plaza de Montes, 2. /Juan Soto
Adela Domínguez se encuentra en la plaza de Montes, 2. / Juan Soto

La empresa, especializada en moda femenina y fundada en Yunquera, también clausura la sucursal Arco Iris en El Palo

Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

La tienda especializada en moda femenina Adela Domínguez escribe estos días las últimas líneas de su historia comercial en Málaga. La empresa fundada en Yunquera en 1944 cerrará sus puertas el próximo sábado tras 74 años en La Trinidad por la jubilación de sus propietarios. Ubicada en la plaza Montes número 2, el negocio desarrolla estos días una importante campaña de liquidación para acabar con toda la mercancía disponible. Los propietarios también cerrarán esta semana la tienda Arco Iris que tienen en la avenida Juan Sebastián Elcano 174, en El Palo.

Emilio Baglietto, el hijo de Adela, la fundadora de la tienda, explica que ha llegado el momento de cerrar el negocio porque tanto él como su mujer ya le han arañado algunos años a la jubilación. Aunque «con dolor en el corazón» por la triste noticia, se marchará con la boca llena de palabras de agradecimiento y cariño para los clientes y amigos que han compartido con ellos tantos años. «Nos vamos con un buen sabor de boca, pero es duro tomar una decisión de este tipo», apunta.

Tras comenzar como tienda de telas al corte, la empresa fue creciendo tanto en tamaño como en especialización. Adela Domínguez abrió una sucursal en la calle Parras (que cerró hace algunos años por falta de ventas) y otra en El Palo (Modas Arco Iris, que cierra también sus puertas). A lo largo de todos estos años también han vendido moda masculina y artículos de hogar, aunque en la última época sólo se han quedado con el textil femenino, que es el que mejor rendimiento les ha dado.

Negocio familiar

Emilio Baglietto, que en la tienda está acompañado de su hijo Emilio –su mujer se encarga del negocio de El Palo–, recuerda que él comenzó a trabajar en la tienda con 14 años. Aunque inicialmente no estaba interesado en continuar la estela familiar, se enamoró cuando se acercó en profundidad al negocio y decidió continuarlo.

Tras más de 60 años detrás del mostrador, el hijo de la fundadora relata que han vivido momentos de todo tipo y que han sufrido momentos de crisis como en cualquier otro punto de la ciudad. Así, recuerda que los años 60 fueron muy buenos porque empezaba a florecer Málaga a nivel turístico y comercial. En las mejores épocas –añade– han tenido hasta 12 empleados aunque la revolución del comercio y el auge de las franquicias les ha hecho mucho daño.

Sobre el producto que han ofrecido a lo largo de todas estas décadas, el propietario destaca el producto nacional y el trato personalizado como secreto del éxito. «Nuestro trato con los clientes siempre ha sido muy personal. Además, nuestros productos se caracterizan por tener una excelente relación de calidad y precio», apunta. Por ello lamenta que en la actualidad se ha perdido el contacto entre el dependiente y los clientes. «El trato se ha deshumanizado por culpa de las grandes cadenas y las franquicias», añade.

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