Suspenden de empleo al funcionario que usurpó el Facebook de una compañera

El empleado trabajó una temporada en la sede central. /P. R. Q.
El empleado trabajó una temporada en la sede central. / P. R. Q.

El área de Personal resuelve el expediente del empleado público con falta disciplinaria grave, y le impone un año sin empleo ni sueldo

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

El área de Personal ha resuelto que un empleado público tenga una sanción de un año sin empleo ni sueldo tras haber sido éste condenado por la Audiencia Provincial a un año de cárcel por un delito contra la intimidad y coacciones a su compañera, empleada pública del Ayuntamiento de Málaga, al usurpar su cuenta de Facebook con la accesoria de inhabilitación especial para el ejercicio del derecho al sufragio pasivo (es decir presentarse a unas elecciones) durante el tiempo de condena y doce meses de multa con una cuota diaria de seis euros así como por coacciones a una pena de veinte días de multa con una cuota diaria de seis euros, que sumarían en total unos 2.300 euros. En ambos casos, se le imponían las costas procesales. La jurisprudencia, como explica el texto de la sentencia, que adelantó este periódico el pasado 12 de febrero (ver aquí), viene considerando sin fisuras que la usurpación de la identidad en las redes sociales y la manipulación de su contenido es constitutiva de delito.

El área de Personal, tras acceder a la sentencia, de la que pidió tres veces su tenor literal al juzgado, de donde parecía no llegar, y tuvo que hacerlo a través de la funcionaria, abrió una vía administrativa, es decir un expediente disciplinario en base al Reglamento del Régimen Disciplinario de los Funcionarios Públicos, al que ha tenido acceso este periódico. En este documento, la jueza instructora habilitada por el área de Personal ha resuelto que el funcionario tenga una sanción de un año sin empleo ni sueldo en «concepto de autor de la falta disciplinaria grave consistente en las conductas constitutivas de delito doloso relacionadas con el servicio o que causen daño a la Administración o a los administrados (artículo 7. 1 del Real Decreto 33/1986)». En este caso se ha impuesto la pena menor un año frente a los tres que era la pena mayor, según fuentes municipales consultadas por este periódico. El empleado tiene ahora un mes para hacer un recurso de reposición vía administrativa.

Los hechos ocurrieron entre 2009 y 2010 en una de las áreas de la sede central del Ayuntamiento. En ese momento, el área de Personal abrió un expediente disciplinario al funcionario, que quedó paralizado porque cuando hay hechos constitutivos de delito se para el proceso administrativo a la espera de la sentencia, según informaron.

En el fallo, los jueces estimaron que hay datos objetivos que permiten concluir que fue el condenado, el que movido por una enemistad profesional importante y por la pretensión de medrar personalmente en perjuicio de la denunciante, entró en su ordenador, que se encontraba en el despacho contiguo al suyo, y alteró su contraseña. De hecho, los correos dirigidos a desprestigiarla se hicieron desde las direcciones IP del domicilio del demandado, por lo que entiende la Audiencia Provincial que fue también el acusado el que alteró la contraseña del correo de la denunciante y remitió mails haciéndose pasar por ella, puesto que no estaba a favor de su ascenso. Además, y para más inri, fue desde la dirección IP de la esposa del acusado, precisamente en su domicilio, desde donde se remitieron los correos referentes a la denunciante, que tuvieron repercusión en más de diez mil personas, según dicta la sentencia.

Entre bambalinas, en las áreas afectadas, este asunto siempre tuvo mucho recorrido. El condenado ha tenido la gran suerte de que más allá de su ámbito de actuación, la compañera a la que le usurpó el Facebook no haya hecho público el nombre del funcionario condenado, algo que hubiera podido hacer, ya que le asiste tener una sentencia condenatoria a su favor. De el sancionado con un año sin empleo ni sueldo no duda en decir que le hacía la vida imposible. Como todos no vamos a ser iguales, esta empleada pública no se ha despachado en la misma red social en la que sancionado se hacía pasar por ella. Deja, eso sí, constancia de esta fea historia por si a alguien le sirve de escarmiento preventivo.