El violador de los garajes de Teatinos reconoce los hechos y dice que fue «una mala época» de su vida

FOTO: MIGUE FERNÁNDEZ | VÍDEO: ATLAS ESPAÑA

Durante el juicio, durante el cual el procesado ha pedido perdón y ha asegurado que siente remordimientos por las agresiones, se ha acordado una condena a 51 años y medio de cárcel

Alvaro Frías
ALVARO FRÍAS

En pie ante los magistrados de la Sección Primera de la Audiencia Provincial, el bautizado como violador de los garajes de Teatinos ha reconocido haber cometido los hechos que le han llevado hasta el banquillo de los acusados. Este tipo menudo, de 1,70, se movía en una bici y se colaba en aparcamientos comunitarios de la barriada para robar en el interior de los coches. Sin embargo, tal y como vienen manteniendo las acusaciones y ahora acaba de admitir él mismo, también aprovechaba la nocturnidad, y el factor sorpresa, para «satisfacer sus deseos libidinosos» y agredir sexualmente a mujeres.

Este hombre ha insistido en que tiene «remordimientos» por lo ocurrido, ya que es consciente de que hizo «daño» a las víctimas. Asimismo, ha explicado que fue «una mala época» de su vida.

Su abogada, María Luisa Valero, ha explicado que «Juan Carlos era presa de la adicción a las drogas» y «tenía una vida desordenada». «Ha pedido perdón, yo creo que está realmente arrepentido de ello», según ha insistido la letrada, quien ha añadido que espera que se rehabilite durante los años que va a estar en prisión.

En concreto, el procesado será condenado a 51 años y medio de cárcel, según ha señalado uno de los letrados que han ejercido de acusación particular en esta causa, Salvador Jiménez Oliver. En la resolución, que se dictará en los próximos días por los magistrados de la Sección Primera, se le declarará culpable de cuatro delitos de agresión sexual, dos de ellos en grado de tentativa, así como de más de una decena de robos con fuerza en el interior de vehículos.

Así se ha acordado durante la vista celebrada este lunes en la Ciudad de la Justicia. En la sesión, Juan Carlos ha admitido haber cometido las violaciones de Teatinos, que fueron las que condujeron a su detención, tras la que la investigación policial lo relacionó con otros dos ataques sexuales en Huelin y Cruz del Humilladero que, según las pesquisas policiales, llevaban su firma.

La primera violación que la cometió el 1 de septiembre de 2015 en un edificio de la calle Carlos Cano, donde se coló de madrugada y fracturó los cristales de cuatro coches y se llevó todo lo que pudo del interior de los mismos. Pero aquella noche se cruzó en su camino una mujer de 40 años. Eran las 3.43 horas y, según el escrito de acusación de la fiscal, el que ha reconocido Juan Carlos, le colocó una llave inglesa en la zona del pecho y le pidió las tarjetas de crédito con sus respectivos números secreto.

Después, «con el ánimo de satisfacer sus libidinosos deseos», la arrastró hasta un pasillo aislado y la ató de pies y manos con cinta aislante, que también utilizó para amordazarla con una funda de móvil. Allí la agredió sexualmente.

Mientras la policía lo buscaba, y la alarma social se disparaba, el violador de los garajes volvió a actuar. Lo hizo el 23 de septiembre en un garaje comunitario de la calle Gregorio Prieto. Allí forzó siete coches hasta que, sobre 2.23 horas, se cruzó con una chica que acababa de aparcar. Según la fiscal, el procesado presuntamente abordó por la espalda a la joven, le dio un fuerte empujón contra la pared y, acto seguido, le propinó un rodillazo en la zona del estómago y puñetazos en la cara. Después, le puso una navaja en el cuello, la sentó en el asiento del conductor, él se colocó detrás y le dijo: «Dame todo el dinero que tengas».

Como la vez anterior, tras el robo, comenzó el ataque sexual. El agresor cortó uno de los cinturones de seguridad y ató las manos a la chica, a la que puso un trapo en la boca para impedir que gritara. Después, la sacó del coche y la obligó a subirse en el asiento de atrás, donde consumó la violación, sometiéndola a distintas prácticas sexuales contra su voluntad, con violencia y bajo amenazas de muerte.

Los policías que llevaron la investigación estrecharon el cerco en torno a Juan Carlos. Lograron ubicar su antigua residencia, en la calle Pasaje de Torres. El trabajo de campo les condujo a la nueva. Uno de los investigadores lo vio salir de su domicilio, entonces, lo detuvieron.

En el registro de la habitación que ocupaba, en el número 10 de la calle Pizarro, los policías encontraron una camiseta que permitió relacionarlo con una agresión sexual anterior. Sucedió el 21 de diciembre de 2014 en la calle Alcalde Díaz Zafra, nueve meses antes de su detención y de que fuese conocido como el violador de los garajes de Teatinos.

Aunque se le detuvo por las dos violaciones de Teatinos, y las pruebas halladas en el registro permitieron atribuirle un ataque sexual nueve meses antes en Cruz del Humilladero, la investigación no terminó ahí. Las pesquisas permitieron añadir otro cargo más a la lista de delitos por los que va a ser condenado: otra agresión sexual, esta vez en Huelin, el 2 de julio de 2014.

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