«La suerte viene cada vez que estoy en las últimas»

Uno de los décimos ha caído en bar El Amanecer, en Avenida de Europa./Ñito Salas
Uno de los décimos ha caído en bar El Amanecer, en Avenida de Europa. / Ñito Salas

Miembros de una peña de Nuevo San Andrés, agraciados con el primer premio de la Lotería Nacional

VICTORIA BUSTAMANTE

José David estaba ayer sábado en su bar con su hija Alba contando el dinero de hasta tres huchas que tienen para la comunión de la niña. Estaba preocupado pensando cómo iba a pagar el convite, cuando Alba le soltó «todavía faltan unos meses, no te preocupes papá, que lo vamos a conseguir». Y como si de magia se tratara, unos minutos más tarde entraba la lotera del barrio por la puerta gritando que les había tocado el número que juegan todos los sábados, el 22.635.

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El primer premio de la Lotería Nacional ha tocado en Málaga, vendido por la administración número 12, ubicada en la calle Bolsa, 1, y en el despacho de calle Antonio Gaudí, 24, dejando en la capital un total de 600.000 euros. Parte de ese dinero ha ido a parar a un barrio tan necesitado como es el de Nurvo San Andrés. El número tiene historia en la zona, lo compraba toda la peña Los Marines hasta que cambió de cifra, pero muchos de los socios han seguido comprándolo. En el barrio calculan que le habrá tocado a unos 40 vecinos. Entre ellos comentan que «hay gente muy pobre, personas mayores con hijos y nietos a su cargo y muchos parados».

El sorteo ordinario dejó en la capital 600.000 euros con el número 22.635

Varios de ellos se reunieron ayer por la mañana en el bar de José David para celebrarlo entre champán, abrazos y gritos de alegría. La mayoría incrédulos, como Mónica, la mujer de José David, cuando recibió la llamada con la noticia en la peluquería en la que trabaja: «No me lo creía, pensaba que era mentira, llamé a mi jefe y dejé a una clienta a medio peinar, tenía que celebrarlo». Cuando llegó, la pequeña Alba estaba loca de felicidad, «¡es verdad mamá, es verdad!», repetía. Claramente parte de el dinero va a ir destinado a la comunión, ya no tienen que pasar más noches haciendo números –«son muchas cosas, la celebración me traía por la calle de la amargura», admite. Pero además les servirá para pagar parte de la hipoteca, de la que les queda 12 años. Eso y muchas deudas. José David tuvo que prescindir de su hermana en el bar hace poco porque no había trabajo para los dos y los beneficios no daban para repartir, y a veces para él tampoco y se ve obligado a pedirle dinero a sus familiares. En el bolso donde guarda el décimo conserva además la factura del agua que pagó el viernes para que no se la cortaran o la de la comunidad de la que debe varios meses, «porque sin agua o electricidad no podemos estar y hay cosas que van primero», enumera.

Pero no es la primera vez que la suerte sonríe a José David, «la suerte viene cada vez que estoy en las últimas», confiesa. Y es que le ha tocado la lotería en otras ocasiones, eso sí cantidades mucho menores a esta. En 2005 le tocaron 20.000 euros de la Lotería Nacional y pudo amueblar su piso. Unos años más tarde le tocaron 6.000 euros en la Lotería de Navidad, con los que tapó varios «agujeros». También le han tocado dos premios la primitiva, en una ocasión 2.000 euros y en otra 4.000, es «el niño de la suerte», bromea su mujer; y continua él la guasa: «Menos mal que no soy famoso, si no pensarían que compro los décimos», comenta entre risas confesando que juega a la lotería un par de veces a la semana.

Normalmente no tiene un número fijo para comprar, pero en la primitiva juega una cifra que siempre compraba un tío de su mujer. Este primer premio de Lotería Nacional, el 22.635, lo adquirió gracias a la peña en el sorteo de Navidad, le tocaron cien euros y desde entonces lo juega todos los sábados. Nunca antes había tocado esta cifra en la peña. Ahora sus familiares bromean con su suerte, al igual que sus clientes. «Juegues lo que juegues lo compro yo también» ha prometido uno de ellos.

 

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