La Sociedad Económica celebra sus 230 años como motor del pensamiento en Málaga

Foto de familia de autoridades y representantes de la sociedad civil, antes del acto. /Francis Silva
Foto de familia de autoridades y representantes de la sociedad civil, antes del acto. / Francis Silva

La institución rinde honor a su fecha fundacional, en 1789, con un acto que sirve para reivindicar el valor de la educación y de la universidad pública

Matías Stuber
MATÍAS STUBER

La Sociedad Económica de Amigos del País de Málaga es la silueta del pensamiento crítico en la capital. Una institución con bagaje, que se remonta a 1789, cuando fue constituida con la autorización de Carlos IV. La aventura que se emprendió entonces por un grupo de malagueños destacados perdura. Han pasado los años, 230 para ser concretos. Pronto se dice. Tiempo suficiente para que se echen raíces como un árbol al que ya no es posible arrancar ni mover de su sitio. «La Sociedad Económica». Así, a secas, es como se le conoce entre los malagueños. A veces, un mero espacio de reflexión. A veces, una especie de figura paterna para el raciocinio y la transmisión de valores. Unas cualidades que a veces se echan en falta en estos tiempos de incertidumbre y crispación a los que están sometidas las sociedades modernas y digitalizadas.

Muchos, a lo largo de varios siglos, han sido testigos de una manera de deslizarse y tomarle el pulso a los acontecimientos de los siglos. Una forma de dar respuesta a los interrogantes que marcan las vicisitudes de la vida en cada momento. Sin perder nunca un cierto aire de nobleza refinada, en el buen sentido, que le confiere ser un espacio por el que han dejado su huella pensadores y figuras ilustres de todos los campos de la educación. Incluso, algunos expresidentes de Gobierno de España.

Este jueves fue el día elegido para escenificiar y celebrar un aniversario que denota máxima longevidad y perdurabilidad en el tiempo. En la sede de la Sociedad Económica de la plaza de Constitución se congregaron numerosos representantes de la sociedad civil y política. El acto, guiado por el presidente de la Sociedad Económica, José María Ruiz Povedano, contó con la presencia destacada del rector de la Universidad de Málaga, José Ángel Narváez, del consejero de Presidencia de la Junta de Andalucía, Elías Bendodo, del presidente de la Diputación, Francisco Salado, del alcalde de la capital, Francisco de la Torre, del director general de la Fundación Unicaja, Sergio Corral, y del gerente de Turismo Andaluz, José Luis Córdoba, entre otros muchos representantes. La asistencia de público fue exuberante y requirió de la instalación de sillas supletorias en el pasillo del nutrido salón de actos.

Pasado y futuro

«Hoy es un gran día», sintetizó Ruiz Povedano un acto que supuso la antesala a un año de conmemoración, que viene cargado de conferencias y debate. «Tenemos que estar conscientes del pasado y atentos al futuro», dijo luego para definir lo que es y ha sido, según él, la esesencia de esta institución. Tuvo palabras de recuerdos para Antonio Garrigo Moraga, miembro de la junta directiva hasta su fallecimiento, antes de dar luego a la intervención central, a cargo de del rector de la UMA. Narváez hizo una defensa cerrada de la universidad pública como «transmisora de valores» y trazó una frontera clara contra la «mercantilización del conocimiento». La universidad pública, dejó claro, hay que reivindicarla porque es el catalizador de las ciencias humanas y sociales. «Son las que transforman a las sociedades, no las tecnologías», dijo.

También aprovechó la ocasión para abordar la problemática de la financiación de las universidades públicas y pidió una nueva ley del mecenazgo, que haga aflorar nuevos recursos. El acto se cerró con el nombramiento como miembros destacados de la Sociedad Económica de las instituciones que apoyan a la misma. Concretamente, se elevaron a honores a la Junta, al Ayuntamiento, a la Diputación, a la Fundación Unicaja y a Turismo Andaluz.