«¿Qué sería de esa sociedad sin los abuelos?»

Álvaro Medina. :: sur/
Álvaro Medina. :: sur

El responsable del apostolado seglar de jubilados y mayores de la Iglesia ha participado en Málaga en el encuentro regional de la organizaciónÁlvaro Medina Presidente de Vida Ascendente

ANA MEDINA MÁLAGA.

Esta semana se ha celebrado en Casa Diocesana Málaga un encuentro regional de Vida Ascendente, movimiento de la Iglesia Católica para mayores y jubilados, que ha convocado a medio centenar de personas. Álvaro Medina (Madrid, 1950) es el presidente nacional de esta organización de apostolado seglar.

-Es abuelo de ocho nietos nada menos. ¿Qué significan para usted?

-La confirmación de la vida. Uno siempre tiene sus proyectos, sus ilusiones, sus pasiones, y las va descargando en la descendencia. Aunque no siempre transmitas lo que quisieras, tienes que tener la apertura para abrazar lo que de verdad llega. En esa variedad tan grande, uno va viendo la vida en plenitud.

-El centro de estas jornadas ha sido la misión de los mayores en la sociedad y en la Iglesia. ¿Cuál es?

-La vida es un lento caminar hacia descubrir al Señor. Cuando somos mayores y tenemos el privilegio de una vida larga, la fe se ha ido consolidando a través de muchas experiencias, y nuestra responsabilidad es transmitirla.

-El papa Francisco afirma que «un pueblo que no cuida de sus mayores, no tiene futuro». ¿Se sienten valorados?

-El Papa tiene razón, pero la realidad dice otra cosa. Nuestras iglesias están llenas de canas, pero tengo la sensación de que, para la Iglesia en su conjunto, el mayor es alguien que está ahí, pero del que en el fondo se está perdiendo lo mejor que tiene: el testimonio de una vida de fe. San Pablo decía que el conocimiento engríe, y el amor construye. Yo creo que los viejos somos un montón de amor dentro de la Iglesia, aunque la Iglesia no lo ve.

-¿Y la sociedad, lo ve?

-Pues como la Iglesia, puntualmente. Cuando las circunstancias lo permiten, nuestra sociedad se da cuenta de lo que sería de nuestro país sin los mayores, pero ocurre pocas veces. ¿Cómo podrían salir adelante esas familias que necesitan trabajar los dos fuera de casa, si no contaran con el apoyo de los abuelos? No es solo apoyo económico, sino de amor. ¿Qué sería de esta sociedad sin los abuelos?

«Nos dejamos querer»

-¿Qué aportan los abuelos a la familia?

-Experiencia, coherencia, paciencia, templanza, generosidad, desprendimiento, desinterés... ¿qué más?

-Los datos dicen que el 70% de los mayores cuidan de sus nietos seis horas al día. ¿Abusamos de nuestros abuelos?

-Sí, es verdad, pero nos dejamos «querer». Aunque estés hecho polvo y no puedas, ¿cómo te vas a negar a cuidar a un nieto y a ayudar a un hijo que necesita que cuides del suyo? No puede ser. Mientras que sea posible, lo haremos con todo el amor.

-Luego los nietos les sonríen y es la mejor remuneración que pueden recibir. ¿Qué siente usted cuando los tiene cerca?

-¡Manifestación del amor mutuo! Es una gozada. Aunque estés cansado, esa broma, esa cercanía, te llegan al alma.

-¿Y Vida Ascendente, qué es en su vida?

-Cuando planifiqué mi jubilación, mi mujer y yo pusimos lo primero de la lista «ayudar a la Iglesia». Nos ofrecimos al párroco y nos invitó a formar un grupo de Vida Ascendente. ¡No sabía ni lo que era! Enseguida nos enamoró y sin quererlo acabé siendo presidente diocesano en Alcalá de Henares y, más tarde, presidente nacional. ¡Y aquí estamos, sirviendo al Señor en esta hermosa tarea! A mí me gusta decir que Vida Ascendente es una caricia de Dios, un rinconcito de la Iglesia donde el Señor cuida de sus mayores.

Más