Una sentencia que no debería frenar las obras 'low cost' para salvar la inundabilidad

F. J./ J. H. MÁLAGA.

La anulación de los planes de riesgo que pesaban sobre los suelos del entorno del tramo final del río Guadalhorce no supone que los mapas de inundabilidad dejen de estar vigentes, de ahí que a priori, el fallo del Supremo no debería alterar la batería de actuaciones 'low cost' planteadas por el Ayuntamiento para acometer de la mano con la Junta encaminadas a salvar los problemas de inundabilidad, a la espera de que se ejecute la obra decisiva: la sustitución del puente de la Azucarera por uno de mayores dimensiones ya que sus ojos o vanos son insuficientes para evacuar el agua que discurre por el cauce en caso de crecida. Ante las discrepancias entre Gobierno, Junta y Ayuntamiento a la hora de determinar qué Administración debe financiar esta infraestructura valorada en unos 60 millones de euros, el estudio encargado por Promálaga apuesta por una solución barata para reducir su impacto de una forma más rápida y, sobre todo, más económica. A grandes rasgos, consiste en aumentar la profundidad del cauce bajo el puente para agrandar la capacidad de desagüe de sus vanos y de incrementar la altura del encauzamiento de los arroyos de las Cañas, Prado de Jurado, Yeguas, Boticario y Pocapringue para evitar su colapso cuando el Guadalhorce venga más cargado.

Estas actuaciones, que serían abordables a corto y medio plazo y que están pendientes de consensuar su ejecución entre Junta y Ayuntamiento, se completarían con el acondicionamiento a su estado original del encauzamiento en el entorno de las vías del tren que hacen de tapón y el recrecimiento de las motas del río Guadalhorce antes de llegar al puente de la Azucarera.