«Después de cuatro años, ahora es cuando le estoy viendo color»

Sara ha sacado adelante su explotación ganadera sin ayudas públicas. :: sur/
Sara ha sacado adelante su explotación ganadera sin ayudas públicas. :: sur

A. PELÁEZ MÁLAGA.

Sara García tiene el grado superior de Finanzas. Durante varios años trabajó en lo que estudió, aunque siempre con contratos de media jornada y un sueldo de apenas 500 euros mensuales. «Las ofertas de trabajo eran cada vez peores y con sueldos precarios. Con 28 años, trabajo y un sueldo fijo, aunque bajo, me plantee vivir de la ganadería y aquí estoy», recuerda. En su familia no había experiencia previa en el sector. Su familia posee una pequeña explotación agraria. Su mérito es que ha conseguido, después de cuatro años de esfuerzo, sacar adelante su empresa sin ayudas públicas. «La ayuda para jóvenes no me compensaba. Me exigían que todo el equipamiento fuera nuevo y para ello tenía que endeudarme, cuando no sabía si podía o no salir adelante», afirma. Sin ninguna ayuda pública, Sara tuvo que adaptar una cuadra para caballos en la finca de su padre para albergar la que sería su explotación de ganado caprino y ovino.

«Empecé con muy poco y mejorando mes a mes. Todo para evitar endeudarme, aunque mis padres he han echado una mano. Tuve que empezar con maquinaria de segunda mano, alguna muy antigua. Yo me metí en esto huyendo de la precariedad laboral y salarial, y no tenía nada ahorrado», señala.

Sus comienzos fueron muy difíciles. «Comencé con una producción láctea de sólo 12 litros diarios, casi nada. La vendía a una cooperativa. No ganaba casi nada. Le ponía dinero y lo poco que ganaba era para la explotación, para colmo cuando empece estábamos en plena crisis del precio de la leche de cabra», recuerda.

Hoy asegura que es cuando empieza a verle color a su explotación intensiva de caprino de leche (400 cabezas) y ovino de carne (100) y ello gracias a que la leche de cabra se ha situado ya por encima de los costes de producción.

«Muchas veces pensé que me había equivocado, porque debía dinero por todas partes. No ha sido fácil, pero hoy mi producción es de unos 300 litros diarios», señala. Esta joven ganadera sin embargo ha echado en falta el apoyo de la administración. «Han sido muchas trabas para cualquier cosa. Tardé un año y medio desde que dije que iba a crear mi explotación ganadera hasta que pude hacerlo, debido al papeleo», lamenta. Hoy Sara comienza a pensar en ampliar su empresa con una quesería, pero «los requisitos -de nuevo- son una pasada, de manera que lo haré a largo plazo».

Viene de...