Rocían con gasolina y amenazan con prenderle fuego a una empleada de un banco para atracarlo

Fachada de la sucursal del Banco Popular asaltada, en el polígono Guadalhorce. /SUR
Fachada de la sucursal del Banco Popular asaltada, en el polígono Guadalhorce. / SUR

Los autores del robo actuaron a cara descubierta, armados también con un cúter, y se llevaron un botín inferior a 500 euros

JUAN SOTO , JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

No había clientes en el banco en esos momentos. Los atracadores, dos hombres que actuaron a cara descubierta, irrumpieron en la sucursal empuñando un cúter. Pero no fue ese el principal arma que usaron para intimidar a la empleada de la primera mesa que se encontraron. En las manos llevaban también una botella de gasolina, que rociaron sobre la mujer para, a continuación, amenazarla con prenderle fuego si no les daba el dinero.

El golpe, en el que los ladrones exhibieron un modus operandi inédito –al menos en los últimos años– en la provincia, tuvo lugar la mañana del jueves, sobre las doce y media, en una oficina del Banco Popular situada en la calle Castelao, en el polígono industrial Guadalhorce, en Málaga capital. En la sucursal, que suele tener tránsito al estar en una zona de comercio mayorista, solo se encontraban los trabajadores.

Los atracadores, que hablaban español perfectamente, se dirigieron a la primera empleada que encontraron. Uno de ellos empuñaba un cúter y, el otro, una botella pequeña de plástico, como las de agua, aunque llena de gasolina, que roció sobre la trabajadora y sobre su mesa. Acto seguido, desvelaron su objetivo: «Dadnos el dinero».

La amenaza, en este caso, era doble. Y aterradora. Mientras el primero la intimidaba con el arma blanca, el segundo sacó un mechero para amedrentarla con la posibilidad de prenderle fuego si no accedían a sus pretensiones.

Los asaltantes permanecieron muy poco tiempo en la sucursal. El justo para hacerse con el dinero que la trabajadora tenía a mano en la caja para el cambio. Según fuentes consultadas, huyeron con un botín que no llegaría ni a 500 euros. Dentro de la oficina dejaron, vacía, la botella en la que llevaban la gasolina.

Al parecer, fuera del banco les esperaba un tercer compinche al volante del coche que emplearon para darse a la fuga. Por las características del golpe, tras una primera intervención de las patrullas de Seguridad Ciudadana, ha sido la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional la que se ha hecho cargo de las pesquisas del caso.

No hay demasiados precedentes de atracos en los que se empleara combustible como instrumento para intimidar a las víctimas, el conocido como 'método de la gasolina'. En 2013, un ladrón solitario roció al único empleado de un banco de la provincia de Huesca y lo amenazó con prenderle fuego si no le entregaba el dinero. Unos años antes, en 2009, un asaltante utilizó el mismo modus operandi para robar en una sucursal, en la que consiguió hacerse con un botín de 10.000 euros.

Salvando las distancias en cuanto al procedimiento empleado, el atraco del Banco Popular en el polígono Guadalhorce es el segundo que se produce en la provincia en apenas una semana y que tiene como objetivo una entidad financiera. El anterior sucedió el pasado día 17 en una sucursal de Bankinter en la avenida Ricardo Soriano, en Marbella.

Tres hombres encapuchados y ataviados con monos y guantes de trabajo, simulando ser operarios, accedieron a un local anexo a la entidad bancaria –una piscina vacía de la urbanización colindante– y desde allí se colaron en el despacho de dirección de la entidad mediante un butrón. Cuando los empleados llegaron a la oficina, los ladrones ya estaba esperándolos dentro. De hecho, debían de haber estudiado sus movimientos, ya que incluso les hicieron un comentario sobre sus horarios. Los delincuentes, de acento malagueño, huyeron con un botín que rondaba los 200.000 euros.

 

Fotos

Vídeos