Los robos y el vandalismo acechan a los patinetes de alquiler en Málaga

Patinete eléctrico robado recientemente en Málaga que fue recuperado por la Policía Nacional. /SUR
Patinete eléctrico robado recientemente en Málaga que fue recuperado por la Policía Nacional. / SUR

Las principales operadoras reconocen decenas de casos, aunque sus planes de negocio ya tienen en cuenta esta posibilidad y la ciudad no es peor que otras

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

La Policía Nacional ha detenido por primera vez esta semana a una persona por el robo de un patinete eléctrico de alquiler. No es precisamente un caso aislado: las sustracciones y los actos vandálicos están a la orden del día en Málaga, si bien la mayoría de las operadoras aseguran que ya descuentan estos factores dentro de sus planes de negocio; y aclaran que la ciudad no es más hostil que otras.

El problema va por marcas, y algunas lo sufren más que otras, básicamente, porque han invertido grandes sumas en vehículos de mejores prestaciones, que a su vez tienen sistemas de seguridad más desarrollados. Por tanto, cuando los roban (aunque casi siempre se recuperan) o cuando los destrozan la repercusión en sus cuentas es mayor. Es el caso de Eskay, que, de entre todas las consultadas por SUR, es la operadora que con diferencia más acusa la falta de civismo. Un portavoz de la compañía española, que ha puesto en circulación patinetes de muy alto nivel (una potencia y velocidad mayor, doble freno de disco, etc) se lamenta de que llevan hasta cinco intentos de hurto, que hasta ahora se han recuperado gracias al sistema de localización por GPS que equipan; así como al trabajo de la plantilla que se encarga de su cuidado y al apoyo de la Policía.

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«En una nave que entramos a recoger uno que intentaban robar aparecieron coches y motos desguazados y utensilios», comenta un representante de la empresa, y sigue dando ejemplos: «Otro estaba dentro de una casa, el localizador decía que estaba allí aunque el vecino lo negaba, y al final descubrimos que había al menos 20 patinetes de varias marcas».

Además de los vehículos completos se están sustrayendo piezas, tales como los puños y las luces. Con todo, desde Eskay aclaran que gracias al doble sistema de seguridad de momento todos se han podido recuperar. En lo que respecta al gamberrismo, además de tirarlos sobre las aceras una práctica habitual es arrojarlos al cauce del río Guadalmedina.

Similar a otras ciudades europeas

En el resto de marcas consultadas, las sustracciones y los destrozos están incluidos en el plan de negocio, lo que no significa que estas faltas se dejen de perseguir. Gerard Sellarés, responsable en España de la firma alemana Wind, confirma que el vandalismo y los robos en Málaga están «en línea con lo que ya preveíamos en el plan de negocio, pero no está por encima ni por debajo, sino que es el comportamiento esperado». Aunque esté previsto no deja de ser un problema y el directivo asegura que todos los casos se persiguen hasta las últimas consecuencias: «Hay líneas de investigación avanzadas, condenas en los juzgados y multas por robo de patinetes. Es un tema serio, la gente tiene que entender que el hecho de estar en la vía pública no significa que lo puedas coger y llevártelo a casa». De hecho, pone de relieve que a veces hay usuarios que se lo llevan y lo tienen una semana, pero durante ese tiempo la empresa ya está actuando, «los tenemos localizados y con una línea directa con la Policía Nacional». En resumen, Sellarés considera que la incidencia es baja, y similar en todas las marcas. «No existe un problema especial en Málaga, que está en consonancia con el vandalismo medio en Europa». La clave de la actuación para Wind es lo que denomina la «política de impunidad cero», esto es, que todos los casos se denuncian y no se tolera nada.

En la misma línea, Paula Gallego, responsable de comunicación de Voi, comenta que efectivamente están sufriendo algunos casos de vandalismo y robos en Málaga, pero no los considera «representativos». Frente a estos hechos puntuales contrapone la acogida por parte de los ciudadanos, que está siendo muy buena. A su juicio, el hecho de tener acuerdos con establecimientos locales para aparcarlos ayuda a reducir este tipo de actos. «No lo consideramos un problema, aunque haya algunos casos la ciudad ha apostado por la movilidad sostenible».

Otra de las operadoras más asentadas es Lime. Un portavoz de la marca indica que tienen una escasa incidencia de estos fenómenos, y lo justifica por su modelo de patinete, más robusto y pesado que la media. Al tiempo, anuncia que en breve llegará a España la tercera generación, que es todavía más sólido, y equipado con mejoras como las suspensiones delanteras y traseras. A ello, añade que el equipo de operaciones está permanentemente encima de la flota para evitar situaciones indeseadas.