El Regional de Málaga, hospital que más trasplantes de médula ósea hizo en España en 2018

Laboratorio de hematología del Hospital Regional. /SUR
Laboratorio de hematología del Hospital Regional. / SUR

El centro hospitalario malagueño llevó a cabo 146 implantes de ese tipo con muy buenos resultados para los pacientes

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

El Hospital Regional de Málaga (antiguo Carlos Haya) fue el que más trasplantes de médula ósea (progenitores hematopoyéticos) hizo en 2018 en España al llegar a la cifra de 146. Además de ser el primero en cantidad, el centro hospitalario malagueño cuenta con unos resultados muy buenos en cuanto al aumento y a la mejora de la calidad de vida de los pacientes con enfermedades hematológicas.

Tras los 146 trasplantes de médula ósea del Regional se situaron el Virgen del Rocío de Sevilla, con 133; el Clínico de Salamanca, con 132, y la Fe de Valencia, con 132. De esos 146 implantes realizados por los profesionales de la unidad de hematología del Hospital Regional, 67 fueron alogénicos (47 de donantes emparentados con el enfermo y 20 de no emparentados) y 79 autólogos (con células del propio paciente).

Los trasplantes de médula ósea comenzaron a efectuarse en el antiguo Carlos Haya en 1989. Desde esa fecha se ha convertido en el centro andaluz que más intervenciones de este tipo lleva a cabo. Asimismo, es un referente en España. En la última década la cifra de trasplantes de médula ha aumentado en un 170 por ciento en Málaga. 

Las razones para ese incremento son varias. En primer lugar, al aumento de la edad permitida para el trasplante, que supera los 70 años, ya que los protocolos de tratamiento se adaptan a la edad y a las posibles patologías del paciente, lo que favorece obtener resultados positivos cuando hace no muchos años no se contemplaba la opción del implante en personas de edad avanzada, ha explicado la responsable de la unidad de trasplante ematopoyético del Hospital Regional, María Jesús Pascual. Por otro lado, pacientes sin donante HLA idéntico disponible en los registros internacionales pueden llegar a trasplantarse con éxito con la médula de un familiar compatible al 50 por ciento, ha indicado la hematóloga.

Otro factor que también aumenta el número de trasplantes de médula ósea es la posibilidad de llegar a esa intervención incluso con enfermedad activa, es decir, sin respuesta a tratamientos previos. Así, la unidad de hematología del Regional puso en marcha en 2013 un programa de trasplante secuencial que permite obtener la curación en más del 50 por ciento de casos para pacientes que hasta ahora eran destinados a cuidados paliativos.

Un dato muy importante del hospital malagueño es el aumento y la mejora de la calidad de vida de los pacientes con enfermedades hematológicas. Desde 2014, la citada unidad dispone de un protocolo de prevención de la enfermedad injerto contra huésped, conocida comúnmente como rechazo, en la que los linfocitos del donante agreden a las células sanas del paciente, sobre todo en la piel, el tubo digestivo o el hígado, minando su salud.

Motivo de orgullo

El director de la unidad de gestión clínica de hematología del Hospital Regional, Manuel Muñoz, ha destacado los más de 1.725 trasplantes de médula hechos hasta el 31 de diciembre, 719 de ellos fueron alogénicos. «Esos trasplantes son motivo de orgullo para el servicio, pero también representan un reto: el número de implantes de progenitores hematopoyéticos ha ido creciendo en nuestro hospital año tras año, lo que nos ha obligado a optimizar al máximo los recursos de nuestro servicio y del propio centro», ha señalado el doctor Muñoz.

El trasplante de médula ósea es un proceso que requiere una propuesta argumentada por parte de los facultativos responsables del paciente, una valoración en sesión clínica para decidir su inclusión en el programa y la modalidad de trasplante más adecuada para cada caso. Posteriormente, interviene un equipo de pretrasplante y aféresis, un equipo de hospitalización que se ocupará del enfermo hasta que la nueva médula haya implantado y, finalmente, un seguimiento y tratamiento ambulatorio, que es especialmente complejo, para vigilar el riesgo de complicaciones infecciosas, alteraciones inmunológicas o recaída de la enfermedad de base. Todo este proceso requiere la participación de varios equipos que tienen que estar perfectamente coordinados.