¿Cómo reducir el colapso de las urgencias?

Imagen de archivo de las urgencias del Hospital Regional. /
Imagen de archivo de las urgencias del Hospital Regional.

El aumento de profesionales, la mejora de la atención primaria y disponer de más camas en los hospitales, medidas necesarias para combatir la masificación

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Las urgencias de los hospitales públicos de Málaga se han convertido en una noticia negativa casi continua desde que comenzó el año. El motivo es que se encuentran muy por encima de su capacidad. Con días en que el Clínico, por poner un ejemplo, ha atendido a cien pacientes más de la media, lo que ha supuesto llegar a 550 enfermos, un número que indica a las claras la masificación que soportan usuarios y profesionales. La situación es parecida en las urgencias del Hospital Regional (antiguo Carlos Haya). Médicos, enfermeros, técnicos en cuidados de enfermería y celadores no dan abasto ante la sobrecarga de actividad que soportan. El resultado de esa saturación es que la calidad de la atención que reciben los enfermos se resiente, además de elevar el tiempo de demora hasta que son vistos.

El problema no es nuevo, sino que viene de antiguo sin que el SAS haya tomado cartas en el asunto de modo contundente. Los parches que se han puesto son pan para hoy y hambre para mañana. Así pues, el déficit de personal y la falta de espacio se ha cronificado. La saturación ha pasado de ser un hecho puntual a convertirse en algo habitual y que cada vez va a más. Solo hay que darse una vuelta por los servicio de urgencias del Regional o del Clínico para percibir el desolador panorama que se aprecia, con pacientes en camillas en los pasillos, salas de espera llenas de familiares aguardando información y profesionales desbordados y que no dan abasto por más que redoblan sus esfuerzos.

Los factores que provocan que los servicios de atención urgente se colapsen son varios y, por tanto, precisan de medidas concretas y resolutivas. Es evidente que los recursos actuales, aun funcionando al cien por cien, son insuficientes. Por mucho que esté activado el Plan de Alta Frecuentación desde diciembre, su eficacia no es la adecuada para hacer frente al ascenso de enfermos que necesitan una atención inmediata. Los paños calientes que se han puesto no sirven. Llegado es el momento de actuar de una forma más eficiente. Ese cambio de rumbo se debe dar desde la Consejería de Salud y el SAS. Taparse los ojos para no ver la realidad solo favorece que los escollos se enquisten y que lo que hoy va mal, mañana esté peor. Eso es lo que sucede en las urgencias hospitalarias.

Una vez que se analiza la situación es fácil darse cuenta de que así no se puede seguir. En primer lugar, y a corto plazo, es imprescindible incrementar las plantillas del personal de urgencias. La dotación actual está sobrepasada de trabajo. La excusa de que no hay médicos para contratar no vale. Lo que hay que estudiar son las causas de por qué algunos facultativos rechazan un contrato para ejercer en urgencias. Y, además, variar las condiciones laborales para que trabajar en esa zona de los hospitales no sea un martirio. Con el aumento de médicos, enfermeros y demás categorías el panorama se despejaría.

«Si las cosas fueran de otra forma, habría más facultativos que querrían estar en las urgencias de los hospitales, porque ahora la situación es insostenible y cada vez va a peor», pone de manifiesto el presidente del Sindicato Médico de Málaga (SMM), Antonio Martín Noblejas. El SMM ha convocado para las 11.00 horas de hoy 15 minutos de concentración en los accesos a las urgencias de los hospitales públicos de la provincia de Málaga. Entre estas protestas habrá una en el antiguo Carlos Haya para denunciar «la grave situación de colapso de pacientes en ese servicio de urgencias y la falta de facultativos», señala el SMM. Hay que recordar que el Regional lleva a cabo un proyecto de ampliación de sus urgencias, que dispondrán de 500 metros cuadrados más, una actuación que acumula mucho retraso y que cuando esté terminada necesitará de más personal.

«Para empezar, hay que poner las plantillas de urgencias hospitalarias al cien por cien y cubrir las reducciones de jornada y las bajas», dice el secretario provincial de Sanidad de CC OO, Rafael González Delgado. Este sindicalista, que es médico de familia de profesión, hace hincapié en otro asunto clave: una mayor inversión en la atención primaria. Si los centros de salud contasen con más medios humanos y materiales podrían atender a muchos pacientes que ahora acuden a las urgencias de los hospitales.

Otra medida para aliviar la saturación de urgencias pasa por dotar de más camas de ingreso en planta a los hospitales. El déficit que sufren origina un tapón en las área de observación de pacientes que esperan su ingreso. Mientras que se construye el nuevo hospital público de Málaga, una solución sería incrementar los conciertos con la sanidad privada o, incluso, la creación de un consorcio con entidades sin ánimo de lucro como San Juan de Dios, que podría ofrecer de 150 a 300 camas al SAS.

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