La realidad escondida en la décima planta de Los Corazones

La detención de una madre de 20 años que intentó tirar a su hija de tres por la ventana sorprende a los vecinos

Barriada de Los Corazones/SUR
Barriada de Los Corazones / SUR
FERNANDO TORRES y JUAN CANOMálaga

En la barriada de Los Corazones los vecinos miran con recelo a uno de sus edificios más altos. En la décima planta estuvo a punto de producirse una desgracia, evitada gracias a la colaboración ciudadana y la determinación de dos agentes de la Policía Nacional. Una mujer de 20 años fue arrestada por, presuntamente, intentar tirar a su hija de tres años por la ventana del domicilio en presencia de los agentes, que lo impidieron en el último segundo. La detención se produjo durante la madrugada del sábado al domingo, pero la mayoría de los residentes de la zona no se percataron hasta que el caso llegó a los medios.

Los hechos se produjeron a las 02.05 horas. Una vecina alertó a emergencias de que estaba escuchando gritos de una mujer y una niña. Una patrulla acudió al domicilio, donde en esos momentos se encontraban solas una madre, de nacionalidad marroquí, y su hija, que tiene tres años. Tras insistir en que les abriera la puerta, una joven, «de aspecto desaliñado» –según la policía–, abrió con la niña desnuda en brazos.

Durante las preguntas con las que los agentes querían averiguar lo que estaba ocurriendo, la ahora detenida corrió hasta la cocina y, según fuentes policiales, cogió a su hija con la supuesta intención de tirarla por una ventana del piso. Durante el forcejeo, según relatan desde la Policía, la madre rodeó el cuello de la menor con la intención de asfixiarla. La mujer fue arrestada y trasladada inmediatamente al Hospital Civil para ser examinada, mientras que la pequeña se quedó a cargo de la abuela paterna.

«Sí, ha sido en ese bloque, pero no nos habíamos enterado de nada la verdad». Así responden en un establecimiento cercano a la zona. Clientes y responsables comentan la detención de su vecina pero no tienen claro quién es –muchos se enteran por las preguntas de este periódico–. No saben lo que ocurrió en la madrugada del sábado, tampoco en un kiosko cercano ni en el puesto de la Once que queda al lado del portal. Tampoco conocían la realidad en la que vivía la menor. Según ha informado la Policía Nacional, la vivienda presentaba un estado evidente de insalubridad, con excrementos y basura repartidas por distintas estancias del piso. En una de las habitaciones los agentes hallaron un perro encerrado en una jaula y rodeado de heces (la familia paterna también se está haciendo cargo del animal).

La detenida no era demasiado conocida pese a que llevaba varios años residiendo en la zona. Quienes sí saben quién es, aseguran que se apreciaba «algo raro» en la relación con su hija. Una vecina del bloque explica que alguna vez había escuchado algún grito fuera de lo normal, pero nada que le indicase que existiese un riesgo real para la niña. En otro de los bares de la zona afirman que había algunos indicios de que la niña estaba desatendida, ya que alguna vez se había llegado a olvidar de recogerla.