La reactivación del ladrillo en Málaga sustenta el aumento de la inversión municipal

La reactivación del ladrillo en Málaga sustenta el aumento de la inversión municipal

Los ingresos ligados al sector inmobiliario crecen en 2018 y permiten al Ayuntamiento acometer más proyectos a un año de las elecciones

Francisco Jiménez
FRANCISCO JIMÉNEZMálaga

Si el estallido de la burbuja inmobiliaria obligó al Ayuntamiento de Málaga a apretarse el cinturón en tiempos de crisis, ahora que el ladrillo vuelve a ganar músculo el aumento de los ingresos ligados a la construcción se han convertido en el mejor aliado del equipo de gobierno del PP para, sin tocar las ordenanzas fiscales, incrementar las inversiones (74,9 millones) y el gasto social (101,37) en los últimos presupuestos que estarán vigentes en la capital hasta las elecciones municipales de junio de 2019. A más dinero que entra en caja, mayor alegría en el gasto. Y con esa base, las cuentas anuales contemplan para este ejercicio una previsión de ingresos de 791,5 millones de euros, lo que supone un 5,3% más respecto a 2017 en los que se contemplaron 751,3.

¿En qué se sustenta este incremento? Por un lado, en los 17 millones de más que percibirá este año de otras administraciones (303,8 frente a 286,7). De este reparto, 4,2 millones proceden de fondos europeos (486.768 euros más), 53 de la Junta de Andalucía (7,1 más) y 246,5 del Estado, que aumenta en 9,4 millones empujado por la mayor recaudación en impuestos como el IVA.

La cifra

60,73%
es el porcentaje de ingresos contemplados en el presupuesto consolidado de 2018 del 'holding' municipal (Ayuntamiento, empresas y organismos autónomos) que proceden de recursos propios motivados por el mayor dinamismo de la economía: 480,7 millones de un total de 791,5.

En cuanto a los recursos propios que genera el 'holding' municipal (Ayuntamiento, empresas y organismos autónomos) y que este año suponen el 60,73% del total, el gran pilar que soporta este aumento son los tributos vinculados a la actividad urbanística, y en menor medida, los ligados a la propia reactivación económica como son los mayores ingresos por consumo de agua, por viajeros del autobús o por la instalación de más terrazas de hostelería.

IBI y licencias de obras

Volviendo al urbanismo, el protagonismo lo acapara el IBI, que le reportará a las arcas municipales 141,2 millones de euros frente a los 138,1 consignados en 2017 aunque al cierre del pasado ejercicio la realidad superó las expectativas elevando la cifra hasta los 139,3. La explicación a esta subida no es otra que el crecimiento natural de la ciudad: se construyen nuevos inmuebles y, por tanto, hay más recibos de la contribución. «Todo el incremento viene provocado por el crecimiento vegetativo y por la mayor actividad, ya que los impuestos siguen congelados», argumenta el concejal de Economía, Carlos Conde.

Al igual que crecen los ingresos del IBI, también lo hacen los del ICIO, que es el tributo que grava cualquier construcción, instalación u obra que se realice y que en 2018 sube hasta los 7,6 millones después de que 2017 se cerrara con una liquidación de 6,9 millones. También muy por encima de los 5,7 que se contemplaron inicialmente en el papel. La tercera pata del negocio inmobiliario son las licencias urbanísticas que hay que abonar a la Gerencia Municipal de Urbanismo. Este año se prevé una recaudación por esta tasa de 7,2 millones frente a los 5,6 del ejercicio anterior.

Plusvalía

La excepción a la norma viene de la mano de la plusvalía, que es el único tributo ligado al ladrillo en el que no se contemplan más ingresos, con una previsión de 46,7 millones a pesar de que la liquidación de 2017 arroja un montante de 55. El motivo de esta contención no está en que se esperen menos transmisiones de inmuebles (este impuesto debe abonarlo el vendedor en compraventas o el adquirente en caso de herencia o donación), sino en la reforma legal que ha tenido que tramitar el Estado a raíz de la sentencia del Tribunal Constitucional que anula el pago de este impuesto (IIVTNU) cuando se vende un inmueble por menos de lo que se adquirió, un cambio legislativo que ya está repercutiendo en las cuentas de los ayuntamientos no sólo por el dinero que dejan de ingresar sino por el que van a tener que devolver a contribuyentes que pasaron por caja en los últimos cuatro años (más allá se considera prescrito).

Al margen de los ingresos ligados a la construcción, en el análisis de los presupuestos que entrarán en vigor previsiblemente a mediados de mayo también destaca un descenso de las multas de tráfico. La previsión es de 13,2 millones frente a los 14,9 consignados para el pasado ejercicio. Aun así, no deja de ser una estimación. Prueba de ello es que el año pasado se impusieron sanciones por 12,8 millones.