Una raya peligrosa de dos metros nadando junto a la orilla alerta a los bañistas en La Malagueta

Una raya peligrosa de dos metros nadando junto a la orilla alerta a los bañistas en La Malagueta
Santi Souviron

Se trata de un ejemplar subadulto de raya de aguijón o chucho, cuya picadura puede tener consecuencias graves en circunstacias excepcionales

Ignacio Lillo
IGNACIO LILLOMálaga

La aparición de un ejemplar de raya de unos dos metros nadando por el rebalaje en la playa de La Malagueta ha alertado esta mañana a los bañistas, que intentaron alejar al animal hacia aguas adentro. Y es que no es habitual que naden tan cerca de la orilla, y menos con personas cerca.

El vídeo grabado por el periodista Santiago Souvirón, que se encontraba en ese momento en la zona, permitió a Francisco Pinto, especialista en tiburones del Aula del mar de Málaga, identificarlo como un ejemplar subadulto (unos 6-7 años) de tamaño medio de la especie raya de aguijón. Los pescadores vulgarmente lo llaman chucho y su picadura es venenosa y puede llegar a ser mortal, aunque en circunstancias excepcionales, según explica Pinto. Un ejemplo fue la estrella de la televisión australiana Steve Irwin, que falleció tras clavarse su aguijón una raya en el pecho, penetrándole el veneno en el corazón, lo que hizo que la picadura fuese mortal.

A juicio del experto, lo más normal es que estuviera haciendo un seguimiento de alguna presa o de un banco de peces, que le ha llevado a acercarse demasiado a la costa. Esto también ocurre con tiburones y tintoreras, que se aproximan siguiendo a sardinas, caballas, boquerones o jureles. El Aula del Mar sólo actúa en los casos de varamientos de tortugas marinas, delfines y cetáceos. La raya no es una especie protegida y de hecho es comestible.

El ejemplar apareció sobre las 13.00 horas a la altura de los pisos de Cantó, en La Malagueta, y estuvo una hora y media nadando por la zona, al parecer, desorientada por la presencia de numerosos bañistas a su alrededor y el revuelo que causó, comenta Marga Souvirón, que fue testigo del hallazgo. Incluso hubo personas que la tocaron, en su afán por alejarla de la orilla para que no encallara; algo que, a la luz del testimonio del experto, podía haber sido peligroso. Finalmente, se ha alejado por sí misma mar adentro.

Jesús Bellido, biólogo del Aula del Mar, explica que el hecho de que aparezcan animales en la orilla es normal, aunque en esta especie no pasa todos los días. «El mar es naturaleza pura y dura, entre los usuarios a veces se confunde con una gran piscina salada, y ni mucho menos; ir a la playa debe ser como cuando se hace una excursión al bosque, porque pueden aparecer animales». En estos casos, hace una llamada a la prudencia: «Hay que dejar al animal y observar qué hace pero sin intervenir. Puede estar enferma o por desorientada, pero también puede ser una decisión propia de acercarse a la costa, hay que dejarla hacer».

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