Unas pulseras para cambiar el mundo

Álvaro Daza, ayer en la puerta de la Diputación de Málaga./ñito salas
Álvaro Daza, ayer en la puerta de la Diputación de Málaga. / ñito salas

Un joven colombiano recorre el mundo para unir a personas influyentes y ayudar a mejorar su entorno más cercano

Juan Soto
JUAN SOTOMálaga

'Juntos podemos change the world. Together we can cambiar el mundo'. Una sencilla pulsera roja colocada en la mano izquierda, que es la más cercana al corazón, está ayudando a construir un mundo mejor y a colocar a las personas por delante de los objetos materiales. Álvaro Daza, un arquitecto colombiano de 28 años, se ha propuesto dar la vuelta al mundo para conectar a gente que merece la pena seguir: los verdaderos influencers de un planeta en donde lo que de verdad importa no es el último traje de marca o el viaje más lujoso.

Prácticamente con una mano delante y otra detrás, sin apenas recursos económicos, Álvaro decidió hace seis meses desprenderse de todo lo material e iniciar un viaje sin destino fijo. En el plazo de dos años quiere recorrer 194 países y conectar a más de un millón de personas. «El objetivo es conectar conocimiento para crear un mundo mejor», resume. En su recorrido este lunes ha llegado a Málaga antes de seguir su ruta. «Quería hacer un viaje como los influencers pero en vez de enseñar cosas lujosas dar a conocer a personas que pueden ayudar a cambiar el mundo».

Nacido en Aguachica, cerca de la frontera con Venezuela, este emprendedor y fundador de la empresa Slaboom quiere derribar tres grandes mitos con el viaje: si no tienes dinero no puedes ser nada en la vida, que la gente influyente es inaccesible y que si alguien es diferente al resto no llegará a ser nadie. En este sentido, su recorrido lo está financiando exclusivamente con la venta de las pulseras que coloca a estos nuevos influencers, aunque no se trata de una venta directa sino mediante una especie de cadena de favores: el que la recibe no puede comprarla pero puede dar dos euros para el siguiente receptor.

Personas influyentes

A la hora de elegir a las personas influyentes se fija especialmente en el trabajo que desarrollan y en la capacidad que tienen para influir en su entorno cercano. Y así entre el lunes y el martes se ha encontrado con el presidente de la Diputación Provincial en funciones, Francisco Salado, el portavoz municipal en funciones, Carlos Conde, y el vigilante del colegio Maristas. Entre otras personalidades, ya tienen sus famosas pulseras rojas diferentes responsables de Tesla, Microsoft, Google o Harvard. «Son personas que te pueden inspirar en un momento determinado y ayudar a cambiar tu forma de ver la sociedad».

Detalle de las pulseras que Álvaro entrega a lo largo de su viaje
Detalle de las pulseras que Álvaro entrega a lo largo de su viaje / ñito salas

Álvaro Daza asegura que para poner en marcha este proyecto siempre ha tenido muy presente el ejemplo de su abuela, una mujer exiliada por la guerra que comenzó vendiendo chicharrones en la calle y fue capaz de montar una importante empresa de ropa interior. Siguiendo su ejemplo montó su primera empresa con 22 años y desde entonces no ha parado de innovar pese a haber quebrado hasta en dos ocasiones. «Este viaje es también como un emprendimiento porque comienza con muy poco y espera terminar con mucho».

A pesar de su carácter afable y de tener siempre una sonrisa dibujada en la cara, este colombiano no ha tenido una vida sencilla y por ello quiere que todo el mundo lo conozca, «porque siempre hay que sobreponerse a las adversidades». Con 22 años le echaron de su casa, en su primer negocio lo extorsionó un narcotraficante, durante seis meses se tuvo que alimentar a pan y agua (literal) y ha intentado suicidarse dos veces. Pero su vida cambió de forma radical cuando decidió meterse en asociaciones que luchan por mejorar el mundo como él.

Su empuje y fuerza vital le permitieron situarse como punta de lanza en diferentes iniciativas de emprendimiento en todo tipo de países de Sudamérica hasta que en 2018 fue elegido para dar una de las famosas charla de TEDx. La bombilla que desencadenó este viaje se le encendió cuando al bajarse del escenario un chico le habló de la falta de oportunidades que tienen los jóvenes. Y se propuso mostrar que todo el que quiere, puede. Y así ha llegado a Málaga. Porque 'juntos podemos change the world. Together we can cambiar el mundo'.