El PSOE abandonará hoy la comisión de transparencia por falta de información

La pasada comisión de Transparencia, en noviembre. /Pilar R. Quirós
La pasada comisión de Transparencia, en noviembre. / Pilar R. Quirós

Brenes se queja de no haber recibido los datos sobre la Oficina de Infraestructuras de Promálaga ni los trabajos del Campamento Benítez

Pilar R. Quirós
PILAR R. QUIRÓSMálaga

Dicen que el que avisa no es traidor. Y eso fue precisamente lo que hizo el edil socialista Sergio Brenes en la pasada comisión de Transparencia. Con un discurso muy de su estilo, es decir directo y sin rodeos, lo adelantó:«Bueno, ustedes pueden ver que yo no tengo pelo, ¿verdad? No tengo pelo y desde luego no estoy dispuesto a que nadie me tome el pelo, y mucho menos a los malagueños». Con este ‘speech’ se quejaba en la pasada comisión de Transparencia del equipo de gobierno del PP porque no le había facilitado la información que pedía sobre los encargos de estudios de proyectos para la ciudad a la Oficina de Coordinación de Infraestructuras de Promálaga. Así que, hecha la queja y agotado el tiempo, dejó sobre la mesa que si hacía falta no acudir a las comisiones de Transparencia porque el equipo de gobierno se reía de ellos, de la oposición y de los malagueños, que así lo haría. Yayer, visto que no llegaba la información que pedían sobre dos asuntos concretos tomaron la decisión de antemano. El grupo socialista abandonará hoy la comisión, que preside el edil popular Mario Cortés y que empieza a las diez de la mañana, en señal de protesta.

De los dos temas que han pedido información –piensen que se trata de una comisión de Transparencia– uno vuelve a ser la Oficina de Coordinación de Infraestructuras de Promálaga, y otro, los nuevos trabajos en el Campamento Benítez. Con Promálaga ya llueve sobre mojado porque precisamente en junio de 2014 también se levantaban los ediles socialistas de la comisión porque este organismo municipal no le daba los datos sobre la adjudicación del Centro de Raquetas. Ahora, la carta que recibía ayer el grupo del gerente de Promálaga, Francisco Salas, generaba tal ida y venida de colores de Brenes, que sus compañeras Rosa del Mar Rodríguez y Begoña Medina compartían su indignación cuando lo contaba. Salas se despacha sin despeinarse diciendo que, ante el número de expedientes solicitados (28 en total), no les va a facilitar ninguno. Si no fuese porque es serio sonaría a chirigota. Ypara ello alega que están volcados en el cierre contable del año 2017, y los emplaza a ir a ver cualquier dato a la sede social de la empresa.

Brenes alega que, precisamente, uno de los puntos imprescindibles de esta comisión es facilitar los datos a la oposición para que se discutan, tal y como se especifica en la normativa de funcionamiento, si no «apaga y vámonos». Del Campamento Benítez tampoco les han llegado los datos. Así que los dos puntos que llevan se quedan baldíos. «¿Qué sentido tiene quedarse?», se preguntaba. Tras esto, argumentaba que se trata de un «teatrillo, de una pantomima» en la que no van a participar. En IU-Málaga para la Gente también se quejaban de no haber recibido información sobre los dos puntos que proponen ellos, los expedientes de infracción de Urbanismo y determinados planes del Centro de Arte Contemporáneo (CAC). A priori, la jornada se barrunta calentita y poco productiva. Sólo queda por constatar ‘in situ’ en qué queda la cosa.

Pensionistas.
Pensionistas. / Fernando González

Concentración: Los jubilados, también bajo la lluvia

Es su lugar de reunión habitual. De protesta. Si hasta ahora han estado concentrados los lunes, al sol, ayer tocaba bajo la lluvia. El sitio, el mismo, y el tiempo atmosférico, diferente. Pero aún así lo hacían animados y con ganas de defender sus derechos.

Los jubilados, y los que los apoyan, un día más se concentraban a las puertas del Ayuntamiento para protestar por «la mísera subida de las pensiones, 0,25%». Yesta vez la convocatoria reunía a un gran número de féminas. Al teléfono, uno de ellos decía a su interlocutor:«Llueve, sí, pero aquí estamos, y no en el bar, protestando por vosotros». Al lado, Manuela Parrado, aún con 60 años, pero ya concienciada «ante la ruina que nos espera», y Ana López, de 70 años, exempleada de Telefónica. «Aunque yo cobro aceptablemente, 1.040 euros, protesto por los que sufren pensiones mínimas de 600 euros, es infrahumano», señalaba.

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