El Prado de las pinturas murales barrocas

La obra de un hotel saca a la luz varias escenas plasmadas en las paredes de una casona de la calle Álamos

Escena rescatada en una de las paredes en la que se aprecia un castillo sobre un monte/Fernando Torres
Escena rescatada en una de las paredes en la que se aprecia un castillo sobre un monte / Fernando Torres
Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

Cada vez es más frecuente la aparición de pinturas murales en las fachadas de edificios del Centro Histórico datados en el siglo XVIII, pero no lo es tanto que este tipo de decoración se encuentre en el interior de los inmuebles. Recientemente, la obra de reparación de la iglesia de la Divina Pastora, en el barrio de Capuchinos, ha sacado a luz una escena con personajes plasmada en una de sus bóvedas para representar un pasaje de la vida de San Francisco de Asís, y ahora se ha producido un hallazgo similar en una casona de la calle Álamos que encara la recta final de su reforma para albergar un hotel de cuatro estrellas. En este caso, han aparecido hasta tres escenas costumbristas plasmadas en los muros de las que serían las habitaciones principales de la casa, en la primera planta. No está clara su autoría ni su fecha, pero constituyen un insólito ejemplo de la destreza con la que trabajaban los artistas que enriquecían con sus pinceles la sencilla arquitectura barroca.

«Ha sido todo un descubrimiento. Las paredes estaban totalmente picadas para un revestimiento anterior que tuvieron y las pinturas se han ido manifestando poco a poco, a medida que retirábamos las capas», explica Beatriz Martín, de TARMA Restauración y Patrimonio, ante la escena que ha podido rescatarse prácticamente en su integridad. Engloba a siete personajes principales que parecen preparar a la orilla del mar los frutos de la pesca en un caldero. Uno de ellos está pescando. Al fondo, un castillo elevado sobre un monte. «No sabemos si pudiera tratarse de una visión idílica de Gibralfaro y la bahía malagueña», apunta la restauradora, que advierte de que el galeón representado frente a la costa luce la bandera española. «El muro tenía tantos agujeros por el picado que nos ha costado identificar la escena. Hemos tenido que rellenar uno a uno y reconstruir las partes del cuadro reproduciendo los colores que nos iban saliendo», aclara Beatriz Martín.

Para ello han empleado la técnica denominada 'rigattino', en la que, mediante pequeñas rayas, se imitan y reintegran los trozos perdidos de una obra de pintura o escultura, diferenciándolos cromáticamente de la zona original.

Esta insólita decoración interior, que formará parte de dos habitaciones, representa tres paisajes relacionados con la pesca y el mar

El establecimiento, que dispondrá de 16 habitaciones, prevé abrir el próximo octubre

Un barril con las iniciales RZ, un ancla y un gran árbol forman parte de la escena, de la que disfrutarán aquellos que se alojen en la habitación del hotel que presidirá. «No sabemos exactamente la fecha, creemos que podría estar entre finales del siglo XVIII y principios del XIX, pero no es seguro. Eso sí, el que pintó estas escenas era un artista que tenía conocimientos de la perspectiva, la proporción y el degradado de los colores», detalla la experta de TARMA.

Dos cuadros

Para finales de este mes finalizará una labor de recuperación de estas pinturas murales que se inició el pasado mes de abril y que también abarca otras dos escenas representadas a modo de cuadros en el otro extremo del espacio de la primera planta más próximo a la fachada. Una de ellas es un paisaje que también tiene como protagonista el mar, y la otra también está relacionada igualmente con la pesca. En ella se aprecian barcas con redes, personajes pescando y otros arrastrando el pescado hacia la orilla. Uno de ellos muestra en su mano lo que parece ser un instrumento alargado que, según las averiguaciones realizadas por TARMA, podría servir para remover la tierra de los fondos marinos de forma que afloren más peces. El picado de todo el enfoscado de la pared en una parte de este muro ha impedido recuperar esta otra escena en toda su integridad.

Personajes que muestran utensilios relacionados con la pesca.
Personajes que muestran utensilios relacionados con la pesca. / F. T.

Sí ha podido rescatarse prácticamente al cien por cien la decoración de los techos, realizada a base de pequeñas bóvedas alargadas semicirculares denominadas revoltones. «Lo más curioso es el policromado que presentan a base de una decoración vegetal que ha podido rescatarse gracias a que estaban ocultos con un falso techo», señala Beatriz Martín. Igualmente, se han recuperado frisos y columnas de estilo clásico que enmarcan los muros que están decorados con las pinturas, en los que también está fingido un zócalo marmóreo.

Para el mes de octubre está prevista la apertura de este hotel, en el número 41 de la calle Álamos, que llevará por nombre Hanahita, en alusión a una figura cosmológica indo-iraní, venerada como la divinidad de las aguas, asociada con la fertilidad, la virginidad, la sanación y la sabiduría. Así lo ha querido el empresario iraní con pasaporte británico que promueve este establecimiento, que ofrecerá 16 habitaciones con una categoría de cuatro estrellas. El proyecto, dirigido por Fernando Pérez del Pulgar, del estudio 969 Arquitectos, también ha permitido sacar a la luz pinturas barrocas decorativas en la fachada del edificio. Ahora ya se sabe que no solo las escondía por fuera, sino también por dentro, en una suerte de museo que dejaron plasmado en sus muros los artistas de hace tres siglos.

Restauradores de la empresa Tarma intervienen en dos de los murales rescatados.
Restauradores de la empresa Tarma intervienen en dos de los murales rescatados. / F. T.

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