Los políticos dejan en manos de los técnicos la decisión sobre si hay que conservar los restos

La consejera, durante su visita a Antequera. /Antonio J. Guerrero
La consejera, durante su visita a Antequera. / Antonio J. Guerrero

El alcalde recuerda que mantener los hallazgos arqueológicos supuso un retraso muy importante en la zona de Callejones del Perchel

JUAN SOTO , PILAR R. QUIRÓS y ANTONIO J. GUERREROMálaga

La aparición de restos árabes en las obras del Metro junto a El Corte Inglés ha provocado que políticos de diferente signo político se sitúen de perfil y prefieran no hacer demasiado ruido hasta que los técnicos de la Consejería de Cultura determinen si estos vestigios arqueológicos merecen ser conservados, ya sea en la propia zona o en un museo.

Cuestionado por este periódico, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, no quiso ayer entrar a valorar la aparición de estos restos arqueológicos de un arrabal árabe de casas, que están excepcionalmente conservadas, porque «debe ser Cultura la que valore si eso debe mantenerlo». Aunque sin decirlo de forma implícita, el regidor confía en que este hallazgo no entorpezcan el desarrollo de los trabajos al recordar lo que ya ocurrió en la zona de Callejones del Perchel: «Mantener los restos supuso un retraso muy importante, por lo que hay que sopesar y valorar». De la Torre, que se mostró especialmente parco en palabras, había asegurado previamente que «hoy no toca hablar de eso».

La consejera cree lógico encontrar restos en cualquier parte que se excave de Andalucía

En la misma línea, la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico de la Junta, Patricia del Pozo, ha dejado a criterio de los técnicos de su departamento el futuro de los vestigios árabes. «Estamos estudiándolo todo, se está hablando mucho porque se ven, pero es inevitable, en Andalucía en cualquier punto donde se hace una excavación y se inicia una obra aparece siempre un resto arqueológico», comenta.

Para eso, añadió, la Consejería cuenta con «muy buenos equipos, para estudiarlos y trabajarlos y ver qué es lo que hay que trasladar a los museos y qué dejar en el sitio con su protección; no hay motivos para preocuparse», apostilló Del Pozo.

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Sobre la aparición de estos restos también se posicionó el concejal de Urbanismo, Raúl López, que se estrenaba ayer como presidente de la comisión del área, y quiso ser sincero durante la comparecencia que le pedía el portavoz de Adelante Málaga, Eduardo Zorrilla, acerca de los restos arqueológicos. «En la fotografía aérea (de los restos) se ve un espacio sorprendente que los técnicos deben decir qué se debe proteger». Ésta era la respuesta de López a Zorrilla, explicando que SUR había informado hoy acerca de que había que esperar el informe de la Consejería de Cultura, «que parece que estará listo esta semana», indicó.

El espacio es toda una pastilla delante justo de El Corte Inglés en el que se puede apreciar todo un entramado de casas, concretamente el arrabal árabe Al-Tabbanin, que se crea a partir del siglo XI y se prolonga hasta el siglo XIV, que es el mismo al que pertenece el torreón defensivo, que apareció en el Perchel y que se ha preservado e integrado en el túnel tras una inversión millonaria. Tal y como especificaba ayer la edición de papel de SUR, López ha indicado que, por conversaciones entre los técnicos de Conservación de la Gerencia de Urbanismo y los de la Consejería de Cultura, parece ser que se conservaría «un espacio concreto, que se podría incluir como en los callejones de El Perchel (es decir, quedaría dentro de la estación de metro), en un espacio acristalado, una vitrina, pero que todavía no se ha decidido», y que estaban a la espera del informe de la Consejería de Cultura.

Sobre este particular, Zorrilla afirmó que estos restos parecen incompatibles con el trazado del metro actual, pero que dada la entidad de los mismos, y aunque habría que esperar los informes técnicos, pedía al equipo de gobierno del Ayuntamiento (formado por PP y Ciudadanos) que sea lo más «ambicioso» posible en lo que respecta a su protección. Antes ya había indicado que, pese a que se alega la ausencia de edificios de gran singularidad en el yacimiento arqueológico, como una mezquita por ejemplo, «hay voces que plantean que con un arrabal de casas tan bien conservado habría que dejar testimonio de él», aunque abundó en que había que dejar hablar a los técnicos acerca de la entidad del mismo.