Dos policías salvan la vida a un hombre que se seccionó una arteria en el Mercado del Carmen

Ramón y Álvaro en el mercado del Carmen, donde ocurrieron los hechos./MIGUE FERNÁNDEZ
Ramón y Álvaro en el mercado del Carmen, donde ocurrieron los hechos. / MIGUE FERNÁNDEZ

Los agentes, que estaban fuera de servicio, le auxiliaron después de que sufriera un accidente al ayudar a mover una nevera de una pescadería

ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

Las historias de Ramón y Álvaro son bien distintas, aunque las dos les llevaron a acabar siendo policías, compañeros y buenos amigos. Por eso estaban juntos aquella tarde en el mercado del Carmen, donde se cruzaron en la vida de Mario, un hombre de 38 años que se seccionó la arteria cubital al sufrir un accidente y que podría haber perdido la vida al desangrarse si no llega a ser por la rápida intervención de estos dos policías nacionales.

Ramón lleva 16 años en el cuerpo, al que llegó tras haber trabajado durante mucho tiempo en la banca: «No estaba a gusto, no disfrutaba, y un amigo que se estaba preparando para entrar en la Policía Nacional me metió el gusanillo en el cuerpo».

Álvaro era militar y estaba destinado en la Base Aérea de Málaga cuando empezó a con las oposiciones. En su caso, cuenta que no conoció la vocación por su trabajo como policía hasta que ingresó en el cuerpo hace 13 años. «Lo mejor de la policía es poder ayudar a los demás», apunta.

Y eso es precisamente lo que hicieron el pasado lunes 11 de febrero. Aquel día Álvaro se encontraba comiendo con su familia en el mercado del Carmen, para despedir a su hermano que trabaja en la hostelería en Méjico. Ramón llegó un poco más tarde, sobre las 17.00 horas, después de recoger a su hijo. Estaban fuera de servicio.

A Ramón solo le dio tiempo a sentarse junto a su compañero. Entonces, de repente, escucharon un gran estruendo tras ellos. Inmediatamente empezaron los gritos y el pánico entre las personas que se encontraban en ese momento en el mercado.

Al girarse, los dos policías nacionales vieron una escena que jamás podrán olvidar. Mario estaba tendido en el suelo con un gran corte en el brazo, que le había seccionado la arteria cubital, tendones y nervios. Todo ocurrió al mover una nevera de acero para una pescadería, que le cayó encima del brazo.

Salvador Díaz, que es el propietario del negocio, explica que necesitaba a alguien que le echara una mano con un frigorífico para su establecimiento: «Mario trabaja como cocinero en un puesto de al lado y le pedí que me ayudara. Todo pasó muy rápido. Me quedé blanco, me temblaban hasta las piernas. Le escuché gritar, pero no me podía imaginar lo que había pasado».

Los que reaccionaron inmediatamente fueron Álvaro y Ramón. El primero de ellos alertó rápidamente a la Sala del 091 y a los servicios sanitarios. El segundo se dirigió corriendo hacia el cocinero y le hizo un torniquete en el brazo con el cinturón que llevaba puesto.

La maniobra la había aprendido a través de las redes sociales: «Hace unos años vi en Facebook a un militar americano que explicaba una forma de hacerse a uno mismo un torniquete si se sufría un corte importante. Me vino a la cabeza ese vídeo y decidí aplicarlo».

Los policías nacionales también se ocuparon de tranquilizar a las personas que se encontraban en el mercado mientras llegaba la ambulancia, que tardó solo unos minutos. Fue entonces cuando los sanitarios se hicieron cargo del herido.

Rápida intervención

Rafael Sánchez, que tiene el puesto para el que trabaja el hombre herido, insiste en la importancia de la actuación de los agentes: «Si no es por ellos, Mario no lo cuenta. De hecho, los médicos se lo han dicho, que la intervención de los policías le ha salvado la vida».

Lo que Rafael nunca olvidará es la imagen de aquel día: «Estábamos todos muy nerviosos y ellos nos calmaron y llevaron la situación estupendamente. Yo estoy acostumbrado a ver sangre, ya que soy carnicero, pero aquello fue impresionante. Llevo varias noches sin poder dormir».

Salvador también reconoce que se despierta en la oscuridad pensando en el cocinero. «Tengo un pellizco en el estómago. Fui yo quien le pedí que me echara una mano y, si no llega a ser por los policías, allí se queda», indica el pescadero.

Ramón ha localizado a Mario a través de Facebook y sigue su evolución: «No ha perdido el brazo y cada vez mejora un poco más». Asentado en Policía Judicial, desde hace años y después de haber participado en importantes operaciones como la de 'Malaya', para el agente no hay mejor recompensa en su trabajo que poder ayudar a un ciudadano de forma tan directa como ha ocurrido en este caso en el mercado del Carmen.

Álvaro coincide con él. «Me hice Policía Nacional para ayudar a los demás, e intervenciones como ésta son las más gratificantes de nuestra profesión», concluye.