«Los policías me han salvado la vida, si tardan más me habrían matado»

El joven junto a su abogado./Migue Fernández
El joven junto a su abogado. / Migue Fernández

El joven al que agredieron a martillazos y con una porra extensible relata a SUR la «brutal» paliza que recibió en el centro de Málaga

ALVARO FRÍAS y JUAN CANOMálaga

Tras la lluvia de martillazos y golpes con una porra extensible que recibió, Manuel reconoce que tuvo suerte. Muestra tres brechas en la cabeza, que los médicos tuvieron que cerrar empleando más de 70 grapas, y heridas por todo el cuerpo. Son las consecuencias de la «brutal» agresión por la que han sido detenidos dos primos suyos y se busca a su tío. Serena, la víctima insiste en que los policías locales que actuaron en el suceso y arrestaron a los sospechosos le han salvado la vida: «Si tardan más me habrían matado».

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Los hechos ocurrieron el pasado miércoles en un bar situado en la plaza de Uncibay. Manuel estaba trabajando aquella tarde y fue a la barra del bar para decirle a su compañera que iba a salir unos minutos para ir a comprar algo de cena. «Entonces noté a alguien detrás de mí. Me giré y era mi tío, que me dijo: 'Hola campeón, aquí estamos'».

Manuel muestra alguna herida.
Manuel muestra alguna herida. / Migue Fernández

Tras ello, este joven de 20 años recuerda poco más. Asegura que su familiar le asestó un fuerte puñetazo en la cara que le rompió las gafas: «Él sabe que sin ellas no veo nada. Entonces empezó la lluvia de golpes, a martillazos y con una porra extensible».

Tres agresores

Aunque no podía ver nada y solo intentaba cubrirse de los golpes, siempre según su relato, Manuel explica que eran tres las personas que le agredieron. «Además de mi tío, reconocí la voz de dos de mis primos. De todas formas, está todo grabado en las cámaras de seguridad del bar», afirma.

Junto a su abogado, Miguel del Cisne Cañizares, el joven recuerda que «todo pasó muy rápido». Unos policías locales que pasaban por la zona, llamados por el revuelo en el local y que le vieron tirado en el suelo sobre un charco de sangre, actuaron rápidamente y detuvieron a dos de los sospechosos. Son dos primos de la víctima. El tercero de los agresores, al parecer su tío, se dio a la fuga y las autoridades tratan de dar con su paradero.

Manuel no se explica lo ocurrido. Asegura que lo sucedido está motivado por viejas rencillas familiares. «Precisamente por eso me fui hace más de tres años de Sevilla. Yo soy de allí. Me he criado con mis primos y mi tío, por eso me duele más todo lo que ha pasado. Aquel día vinieron de Sevilla para matarme y, si no es por la rapidez con la que actuó la policía, lo habrían conseguido», apunta.

En la causa

Su abogado indica que están a la espera para personarse en la causa. «Es un caso claro de –presunto– asesinato en grado de tentativa, ya que hay una premeditación que es evidente», asevera el letrado.

Mientras el proceso judicial da sus primeros pasos, Manuel se recupera de las lesiones. «Los médicos me han dicho que tengo la cabeza muy dura y que eso me ha salvado», bromea el joven, quien insiste en que lo único que quiere es seguir adelante con su vida: «' tranquilo. Me siento protegido por la policía».