Los policías que evitaron que un edificio saltara por los aires en Málaga

Unidad del Grupo Operativo de Apoyo que intervino para que un individuo no hiciera estallar su piso./Fernando Torres
Unidad del Grupo Operativo de Apoyo que intervino para que un individuo no hiciera estallar su piso. / Fernando Torres

Su trabajo impidió una catástrofe en La Trinidad. Esta es la historia de su proeza y de otros actos heroicos reconocidos en el día del Patrón de la Policía Local

Fernando Torres
FERNANDO TORRES

Un edificio desalojado. Los bomberos y agentes de la Policía Local han sacado a decenas de vecinos de La Trinidad de sus casas porque un individuo ha agredido a su madre, cortado los cables del gas y amenazado con una explosión. Ese es el escenario en el que el pasado mes de mayo se encontró una de las unidades del Grupo Operativo de Apoyo (GOA) de la Policía Local de Málaga, coordinados por el oficial José Díaz. Él y el resto del equipo fueron condecorados ayer en la celebración de San Rafael Arcángel, patrón del cuerpo, durante una solemne ceremonia en la que se reconoció el valor de los agentes en las más duras intervenciones, pero también en el día a día.

María Dolores Bermúdez, Fernando Pérez, Ricardo García, Francisco Javier Galán, el oficial y el subinspector Francisco Castillo fueron los encargados de entrar en la vivienda donde se atrincheró el sujeto que amenazaba con encender un mechero. «En ese momento no piensas, actúas». Galán recuerda la actuación como una sucesión de momentos en los que el entrenamiento cobra un valor fundamental. «Estamos preparados, conocemos el procedimiento, lo hemos hecho muchas veces».

Equipados con escudos de captura –unas estructuras de protección invertidas preparadas para reducir a sujetos violentos e impedirles el uso de armas blancas–, los policías se adentraron en el edificio. El resto esperaba fuera entre la incertidumbre y el miedo. Pero ellos no pueden permitirse esas sensaciones. Están capacitados para controlar la situación pese a «tantas cosas que pueden salir mal». El sospechoso se había «parapetado» en la habitación con varios colchones a modo de protección y un mechero. «Había mucha premura por reducirlo», recuerda Galán. «Ofreció resistencia, pero con los escudos todo fue bien».

El GOA recibió varias distinciones por la eficiencia de sus actuaciones

El oficial al mando de la operación explica que hay «un protocolo de intervención muy claro» en el que cada uno de los agentes sabe lo que tiene que hacer: cada uno inmoviliza una extremidad del sospechoso con el mínimo riesgo. «Aquel día era más complejo porque ya había agredido a su madre y mostraba signos de trastorno mental». Además, cuando accedieron a la vivienda se encontraron con un reto inesperado: la habitación en la que se escondía el individuo estaba al final de un «largo pasillo», lo que dificultó las labores policiales. «Salió bien», es la frase más repetida entre los dos agentes. «Había dos opciones, o entrar o quedarse fuera, pero esa no nos vale».

Un mes antes, en abril, otra unidad del GOA, esta vez coordinada por el oficial José Antonio Bravo, se vio en una situación parecida –que también recibió ayer una distinción por la delicada y eficaz intervención policial–. Una llamada alertó a los agentes del distrito Carretera de Cádiz de un posible caso de violencia de género. Bravo y su equipo se dirigieron al lugar de los hechos, y allí encontraron a una mujer visiblemente afectada. «Le dijo a los primeros agentes que había tenido que huir porque temía por su vida, pero que no pudo llevarse consigo a su bebé de siete meses», recuerda. La situación, que ya era grave de por sí, se agravaba conforme el relato de la víctima continuaba: había un perro de raza potencialmente peligrosa en el interior de la vivienda.

Se entregaron distintivos por los años de servicio cumplidos dentro del cuerpo

Cuando llegó el GOA y el subinspector del permiso, decidieron que era imperioso acceder a la casa para poner a salvo al menor. La mujer les explicó que el agresor había amenazado con agredir al bebé. «Intentamos hacer uso de la llave de la casa para acceder sin ruido, pero estaba bloqueada, por lo que tuvimos que emplear unos arietes reglamentarios». Accedieron y de inmediato controlaron al animal, que hizo el amago de atacar. Acto seguido alcanzaron al sospechoso, que estaba en el pasillo contiguo al acceso, pero no pudo reaccionar ante la rapidez y efectividad de la operación. «Con la sorpresa no le dio tiempo a reaccionar, en cuanto lo pusimos contra la pared, no pudo ni siquiera resistirse», recuerda también el agente Javier Marín.

«Siempre se prevé que las cosas van a salir bien, pero habiendo un bebé, un perro peligroso y un individuo violento de por medio, podría haber acabado de cualquier manera», destaca el oficial. De nuevo, los segundos que transcurren entre el momento en el que abren la puerta y detienen al sujeto, pasan rápido y el entrenamiento se hace valer. «Es pura concentración», añade Marín. Entre todo el caos, Bravo –que iba cerrando la formación al ser el coordinador, para dirigir a sus compañeros–, fue el que cogió al bebé una vez redujeron al agresor. «Cuando lo tenía conmigo me daba todo igual, esa era mi prioridad junto con nuestra seguridad… cuando se lo entregué a la madre y vi que se le fue el miedo que tenía...».

El acto de ayer estuvo presidido por el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre; el concejal delegado del área de seguridad, Mario Cortés; el representante del Poder Judicial en Málaga, Francisco Javier Vela; la presidenta de la Audiencia Provincial, Lourdes García; el fiscal jefe de la Audiencia Provincial, Juan Carlos López; el director general de Seguridad, Carlos Gómez-Cambronero y el superintendente jefe se la Policía Local de Málaga, José Fernando Cerezo, además de representantes de las Fuerzas Armadas, Policía Nacional, Guardia Civil y otras autoridades. Cerezo inauguró el reconocimiento recordando la importante labor del cuerpo en una ciudad como Málaga que acoge tantos eventos, lo que supone un gran esfuerzo diario.

Además, se entregaron más de cien cruces al mérito policial por los años de servicio cumplidos –Distintivo blanco (15) años, morado (20) y verde (30)–. También se entregó una distinción especial a la mejor colaboración ciudadana con la Policía, que se le entregó a Eduardo José Carmona, conductor de la EMT, que presenció una agresión en la que intervino, poniendo en riesgo su vida.

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