«Espera un momento, que ahí va un malo»

Juan Zafra. / SUR

Un policía local fuera de servicio detiene a un hombre cuando robaba una cartera en un restaurante en el Centro de Málaga

Alvaro Frías
ALVARO FRÍAS

El Lunes Santo, como es costumbre desde hace años, Juan Zafra y su mujer se encontraban en el Centro de Málaga para acompañar a su hija durante la procesión de Nuestro Padre Jesús de La Pasión y María Santísima del Amor Doloroso. La habían visto pasar y entraron en un bar a tomar algo mientras la joven acababa. Juan, policía local, estaba fuera de servicio, pero su profesión no va en el uniforme, la lleva en la sangre. Por eso, cuando vio como un ladrón se hacía con la cartera de una clienta del establecimiento no dudó en actuar y detenerle.

Todo ocurrió sobre las 22.50 horas en un local de la calle San Agustín. La procesión acababa de pasar por puerta del restaurante, cuando Juan y su mujer entraron en el establecimiento y se ubicaron en uno de los barriles.

No pasó mucho tiempo hasta que el olfato policial le hizo percatarse de que algo iba mal. En el establecimiento entró un hombre de 52 años y de nacionalidad argelina al que Juan conocía bien: «Ya sabía que se dedicaba a los hurtos por detenciones anteriores».

Por eso, no lo quitó ojo. «Vi como se sentaba justo detrás de una chica y, tapándose con una chaqueta, metía la mano en el bolso de la joven. Entonces le pidió la cuenta a la camarera, que le contestó que no le había puesto nada», cuenta el policía local.

Esa respuesta hizo sospechar aún más a Juan de que algo estaba ocurriendo: «Le dije a mi mujer que se esperara un momento, que ahí estaba un malo (delincuente en el argot policial)». Se levantó del barril y simuló dirigirse hacia el baño del local.

Entonces fue cuando vio al sospechoso con una cartera de mujer. «Le pregunté de quien era y no supo contestarme. Me identifiqué como policía y se inició un forcejeo en el que pude reducirle», explica.

Pasaron solo unos minutos hasta que sus compañeros de la Policía Local se presentaron en el bar. «Cuando ves la cara de un compañero entonces te quedas tranquilo, mientras tanto estás alerta por si pasa algo más», confiesa.

La cara que Juan no olvidará es la del sospechoso, que fue detenido por un presunto delito de robo con violencia y resistencia a la autoridad. Solo unos días antes, el agente y el arrestado habían coincidido en otro establecimiento en el que se había producido otro robo.

En ese restaurante le habían sustraído a un matrimonio que se encontraba en Málaga para celebrar el 50 cumpleaños de una amiga dos carteras con 800 euros. Según la Polícía Local, desde que ocurrieron los hechos se inició una investigación por parte de la Policía Nacional la que ahora se ha esclarecido con la ayuda de este agente, quien identificó al sospechoso.

Un imprevisto que ha provocado que este año Juan no pudiera recoger a su hija tras la procesión, porque tuvo que comparecer para explicar lo ocurrido. La profesión que lleva por dentro cambió sus planes. Ahora, con una sonrisa insiste en que si ningún «malo» se cruza en su camino, el próximo año no faltará a su cita de cada Lunes Santo.

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