Una playa para que todos la disfruten

Personal especializado ayer en la playa de La Misericordia presta su servicio a personas con discapacidad./Francis Silva
Personal especializado ayer en la playa de La Misericordia presta su servicio a personas con discapacidad. / Francis Silva

Málaga impulsa un programa de accesibilidad en su litoral. La Misericordia y El Dedo cuentan con personal especializado

ALEJANDRO DÍAZ

La playa es de todos, aunque no todos puedan disfrutarla. Es por ello que desde hace años el Ayuntamiento de Málaga impulsa la iniciativa 'Disfruta la playa', dirigida a personas con discapacidad y movilidad reducida. Actualmente, se encuentran activos dos puntos de baño en el litoral de la capital con personal específico y zonas de baño autónomo:uno en la playa de El Dedo, ubicada en El Palo, y otro en la de La Misericordia.

Javier Sánchez es el encargado del puesto de discapacitados de esta última playa, un colectivo para el que trabaja desde hace una década. «Viene gente de toda España y de Málaga; atendemos en torno a 50 u 80 personas diariamente y,por ahora, el récord está en 114 usuarios en un mismo día», afirma Sánchez. Respecto al trato con las personas, Sánchez destaca que existe una reciprocidad:las muestras de cariño y el aprendizaje son mutuos. Cada usuario tiene derecho a una silla y a una hamaca para el acompañante, y puede reservar previamente, aunque no es obligatorio.

«Si por mi fuera, me pasaba aquí todo el verano», afirma Javier, que viene desde Burgos

El horario es de doce del mediodía hasta las ocho. Sin embargo, Sánchez reconoce que a las diez y media de la mañana, cuando él llega, ya hay personas esperando. «De aquí no se va nadie sin prestarle nuestros servicios», sentencia Sánchez, quien destaca que uno con los que cuenta con mayor demanda y es pionero en España es el de 'audio-playas', dedicado a personas con discapacidad visual. «Se trata de un sistema de balizas. Al usuario se le deja un reloj y él va por la cuerda y van bañándose. Dejan el bastón en un sitio que tenemos adecuado y, posteriormente, ellos van guiándose por la cuerda mientras el reloj le comunica la distancia que lleva recorrida y el nivel de profundidad por el que va. Además, el reloj tiene un botón que, de pulsarlo en caso de necesidad, los socorristas acuden en su ayuda», comenta Sánchez.

Francis Silva

Javier Álamo es usuario habitual del punto de accesibilidad de la playa de La Misericordia desde hace años. Este joven profesor de informática de Burgos aprovecha sus vacaciones estivales para visitar Málaga y disfrutar de hasta cuatro baños al día, siempre que el tiempo acompañe, gracias al programa 'Disfruta la playa'. «Anteriormente solía ir a Gandía, hasta que un año vine a Málaga porque conocí a una amiga. Entonces vi las instalaciones y todo esto;y ya, a raíz de aquello, pues ya son tres años seguidos viniendo», cuenta Álamo. «No se puede comparar esto con cualquier otra playa;aunque este año me haya podido bañar menos por el tema de las medusas, me gusta nadar hasta la boya amarilla, que es la que está a 500 metros, varias veces durante el día», asegura Álamo, quien llegó el pasado día 1 de agosto y hoy termina sus vacaciones para reincorporarse a su empleo. «Si por mí fuera, me pasaba aquí todo el verano», bromea. Sin embargo, se pone serio para hablar de los empleados del punto de baño accesible. «Todo el 'staff', los socorristas y el coordinador son personas excepcionales, tanto a nivel personal como profesional... De diez», concluye Álamo, antes de confirmar que el año que viene estará otra vez por aquí.

Francis Silva

Lali Blázquez es malagueña y también usuaria del punto de baño accesible desde hace nueve años. «En todo este tiempo, siempre ha ido mejorando, y este año está siendo el mejor en todos los sentidos», afirma Blázquez, que cuenta que no se trata únicamente de un servicio para ir hasta el mar. «Es que nos ayudan a todo; en mi caso, también a ir al baño, a acercarme a la mesa cuando tengo que comer. Son súper humanos y es una maravilla para nosotros, de verdad. Estoy súper contenta de venir», sentencia Blázquez. Tanto es así que acude a diario:desde el 15 de julio hasta el 15 de septiembre, tiempo en el que se desarrolla la incitativa 'Disfruta la playa'. «Piensa que en cuanto esto termina, se termina para nosotros el verano, que ya solo podemos venir al paseo marítimo, pero tenemos que decir adiós a la playa hasta el año siguiente que vuelvan a montar la carpa y todo el servicio», subraya Blázquez.

«En este tiempo, el servicio siempre ha ido mejorando», considera la malagueña Lali Blázquez

A María Miranda fue su propio médico quien le descubrió el punto de 'Disfruta la playa'. «Sufrí un infarto de médula y quedé paralizada, y el doctor me animó a que viniera y me bañase. Me dijo que ya vería lo bien que me vendrá para mi enfermedad». Eso fue el año pasado y, desde entonces, la mejoría es evidente. «Ya corro por aquí como un chiquillo de quince años, ¡no hay quien me pare!», bromea Miranda, que se deshace en halagos para el personal de asistencia y para el coordinador. «Nos apuntan, nos dicen cuándo nos toca bañarnos y siempre con mucha amabilidad y humanidad, y nosotros es que además necesitamos cariño, y también nos lo dan», comenta junto a su grupo de amigas. Y es que cualquier detalle ayuda, como unas cortinas que han puesto este año y que sirven de paravientos en la carpa. Miranda se baña dos veces al día. «Más no puedo, ¡que me hago polvo haciendo tanta gimnasia!», dice Miranda entre las risas de quienes la acompañan.

Desde el Ayuntamiento, informan que en los primeros 45 días de funcionamiento de la iniciativa este verano, ya se han realizado un total de 2.182 asistencias a personas entre los puntos de La Misericordia y de El Dedo. Y aún queda verano para que personas como Javier, Lali y María continúen disfrutando de la playa.

 

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