Piden prisión permanente revisable para los padres de la bebé que murió por «malnutrición severa» en Puerto de la Torre

La menor ingresó ya fallecida en el Hospital Materno la mañana del 10 de noviembre de 2016. /SUR
La menor ingresó ya fallecida en el Hospital Materno la mañana del 10 de noviembre de 2016. / SUR

La fiscal asegura que dejaron de prestar los más elementales cuidados de forma «deliberada» a la niña

JUAN CANO y ALVARO FRÍASMálaga

El padre declaró a la policía que, al ver que su hija se encontraba mal, cogió un autobús de línea para desplazarse desde el barrio de Puerto de la Torre, donde residían, hasta el Hospital Materno Infantil. Cuando ingresó en urgencias, la bebé ya había fallecido. Tenía tres meses, un cuadro de desnutrición severo y un traumatismo craneoencefálico, además de numerosas erosiones.

Tanto el padre como la madre, que dijo estar trabajando cuando sucedieron los hechos, fueron detenidos e ingresaron en prisión tras la muerte, en noviembre de 2016. Concluida la instrucción del caso, la Fiscalía de Málaga ya ha formulado su escrito de conclusiones provisionales contra la pareja, ambos veinteañeros y de nacionalidad española. Los acusa de asesinato y pide para ellos la máxima pena de privación de libertad prevista en el Código Penal: prisión permanente revisable.

La fiscal relata que la bebé nació tras un embarazo a término con un peso de 3.680 gramos y una talla de 52 centímetros, lo que la situaba en el percentil 90. «A partir de ese momento, y durante sus tres meses de vida, los acusados dejaron de prestar a la menor los más elementales cuidados de forma deliberada y reiterada», subraya la representante del Ministerio Público en su escrito, al que ha tenido acceso SUR.

Para la fiscal, los padres de la pequeña eran «plenamente conscientes de la situación de absoluta indefensión de la menor» y que «con tal falta de cuidados podrían provocar su muerte con su conducta, lo que no obstante aceptaron». El documento resalta que, además, ellos eran las únicas personas que se encargaban de atenderla, «ya que en ningún momento ni demandaron ni aceptaron la ayuda o el consejo de terceros».

La fiscal resalta que le daban biberones con poca leche, no la llevaron al pediatra ni le pusieron las vacunas de su edad

El escrito de la acusación pública describe que «prescindieron de alimentar correctamente a la menor», proporcionándole biberones con «escasa cantidad de leche», lo que provocó en la niña un estado de «malnutrición severa». De hecho, la niña perdió más de medio kilo en sus tres meses de vida. Su peso pasó a ser de 2.900 gramos y solo creció dos centímetros y medio, situándose en el percentil 3-5 desviado del estándar normal y «pasando por tal motivo de ser una niña sana a una niña malnutrida».

La fiscal también refleja con nitidez la situación de abandono a la que estaba sometida, ya que «no le prestaron una «asistencia higiénica adecuada, nunca llevaron a la menor a ser examinada por un pediatra, pese a observar que perdía peso, ni le pusieron las vacunas correspondientes a su edad. También incide el escrito en que, debido a la «clara falta de vigilancia y de cuidados elementales» de los acusados, la pequeña sufrió una caída que le provocó un traumatismo craneoencefálico y numerosas erosiones en diversas partes de su cuerpo.

La fiscal sitúa la hora de la muerte a las 6.00 horas del 10 de noviembre de 2016 –el padre llegó con ella a urgencias del Materno poco antes de las 9.00–, pero sobre todo llama la atención la causa del óbito: «[...] falleció fundamentalmente como consecuencia de la malnutrición severa sufrida y de una bronconeumonía, causada esta última por la falta de alimentación, ya que ello provoca una depresión del sistema inmune e infección terminal». Además –añade– ayudó al resultado de muerte el traumatismo craneoencefálico.

La representante del Ministerio Público termina describiendo las erosiones que presentaba, muchas de ellas causadas por la desnutrición o la falta de higiene, aunque los forenses también encontraron entre ellas unas lesiones compatibles con «estigmas ungueales, es decir, causados por uñas».

También incide en que, «por la falta de vigilancia y cuidados elementales» sufrió un traumatismo craneal tras una caída

Para la acusación pública, los hechos serían constitutivos de un delito de asesinato del que considera autores a ambos procesados, concurriendo además la circunstancia agravante de parentesco. Y solicita que los dos sean condenados a la pena de prisión permanente revisable, que está prevista dentro del Código Penal actual para los crímenes que tengan como víctimas a menores de 16 años o se trate de una persona especialmente vulnerable.

La prisión permanente revisable fue aprobada el en el Congreso de los Diputados el 26 de marzo de 2015, como parte de la Ley de Seguridad Ciudadana, con los únicos votos a favor del Partido Popular, entonces en el Gobierno. Es una pena de cárcel, en principio por tiempo indefinido, sujeta a revisiones que pueden servir para que el reo recupere la libertad. El objetivo es impedir que los delincuentes más peligrosos que no han demostrado capacidad de reinserción puedan volver a la sociedad. Hasta su entrada en vigor, el Código Penal establecía unos límites de 25, de 30 o de 40 años de cárcel, según la gravedad de las penas (artículo 76), aunque reconocía el cumplimiento sucesivo de penas en caso de acumulación.

Según la exposición de motivos de la reforma que introdujo la prisión permanente revisable, «cumplida una parte de la condena que oscila entre 25 y 35 años, el Tribunal deberá revisar de oficio si la prisión debe ser mantenida cada dos años; y lo hará también siempre que el penado lo solicite, si bien tras la desestimación de una petición podrá fijar un plazo máximo de un año dentro del cual no se dará curso a nuevas solicitudes».

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