Sánchez pide llenar las urnas de votos del PSOE para evitar una «involución»

Susana Díaz y Pedro Sánchez compartieron ayer el primer acto público tras el desencuentro por las listas/Ñito Salas
Susana Díaz y Pedro Sánchez compartieron ayer el primer acto público tras el desencuentro por las listas / Ñito Salas

El presidente del Gobierno inicia en Málaga la precampaña nacional en un ambiente de euforia ante más de un millar de militantes

Iván Gelibter
IVÁN GELIBTER

El PSOE arrancó ayer por la tarde la precampaña nacional en Málaga, y lo hizo recordando tiempos mejores. Basta con conocer un poco el partido para notar que la visita de Pedro Sánchez a la capital de la Costa del Sol (la primera parte del día como presidente y la segunda como candidato) reunió en torno a su figura algunas caras que hacía mucho que no se veían. Buena parte de ellos, 'sanchistas' la mayoría, habían decidido quedarse en casa en los últimos mítines, pero esta vez daba la sensación de que lo querían dar todo. La palabra 'efervescencia' era una de las que más se escuchaban entre el público, no solo entre las más de 600 personas que abarrotaron la sala de conferencias del Hotel Barceló, sino también a través de los centenares de militantes que se quedaron fuera del plenario mientras intentaban conjugar el enfado de no poder entrar, con la alegría que suponía el éxito de la convocatoria.

Hay en el PSOE una sensación de victoria consumada, pero al contrario que en las elecciones andaluzas del 2 de diciembre, existe también el conocimiento de que poder mantener el Gobierno pasa por obtener una gran mayoría que no solamente impida sumar a los tres partidos de la derecha, sino que 'obligue' a otros partidos a apoyarles en pos de la estabilidad política. El presidente del Gobierno, acompañado de una Susana Díaz a la que parecía que ya se le había olvidado el disgusto de las listas, aprovechó su mitin para alentar a la militancia, pero también para darles herramientas cuando se hable de las elecciones «entre los amigos o en el trabajo».

Sánchez planteó un escenario polarizado –y que se escuchará muchos en las próximas cinco semanas– tras el 28 de abril en el que solo caben dos opciones: «Tendremos que elegir si queremos una España que integre, o una que excluya», defendió. «Un país en el que quepamos todos o una España que pertenezca solo a los tres de Colón», añadió en referencia a PP, Cs y Vox.

Por ello, tanto él, como Susana Díaz, José Luis Ruiz Espejo, Daniel Pérez y el cabeza de lista, Ignacio López, insistieron y repitieron el mensaje de que ni el partido ni la militancia deben relajarse. «La participación es futuro y la abstención es involución. España es amiga del futuro y lo vamos a volver a demostrar», argumentó el presidente, que pidió una amplia mayoría el 28 de abril. «Tenemos que trascender, tiene que ser una gran victoria. Hay que ganar y gobernar, porque ya se demostró el 2 de diciembre lo que puede ocurrir», señaló.

El uso del decreto

Sánchez, que levantaba pasiones entre 'su' público espoleado por los gritos de 'Pedro, Pedro' y 'presidente, presidente', criticó con dureza el anuncio de Ciudadanos de que no pactará con su partido tras las elecciones. «Cuando hablan del cordón sanitario al PSOE también se lo hacen a los millones de españoles que nos han votado en todos estos años. ¿En qué democracia cree el señor Rivera?», se preguntó el secretario general de los socialistas, que considera que es una forma «excluyente» de tratar a los ciudadanos. «Estamos demostrando que otra España es posible, y eso le molesta a la derecha», recalcó, para reiterar en su afirmación de que su partido defiende una España que tiene más plazas que las de Colón. «Si hay urnas vacías, habrá involución».

Además de la parte más mitinera del acto, Pedro Sánchez (que antes de llegar recorrió la empresa Accenture en el PTA primero y el Museo Picasso después) aprovechó en su discurso para aportar elementos didácticos y argumentario de cara al debate de las calles. Admitió que habrá «muchos» que cuestionen el uso de los decretos ley, pero responsabilizó de los mismos a PP y Ciudadanos. «Durante meses han estado jugando al filibusterismo parlamentario, bloquendo en la Mesa que tienen mayoría las iniciativas más importantes», sostuvo el presidente, que consideró justificado el uso de esta herramienta constitucional. «¿Instrumentaliza las instituciones quienes ponen mejoras sobre la mesa, o quien las usa para obstruir investigaciones judiciales sobre sus propios casos de corrupción?», se preguntaba, mientras el plenario se volvía a levantar del asiento, conscientes de que la batalla acaba de comenzar.

Díaz: Del «tomo nota» al abrazo en el mitin

Sánchez estuvo acompañado ayer por la secretaria general del PSOE andaluz, Susana Díaz. Era el primera vez que se veían y compartían acto público tras el desencuentro entre ambos por la elaboración de las listas para los comicios, y que dejó aquella frase de Díaz que resonó en toda la prensa: «Tomo nota». Aunque sería extraño que hubieran hecho las paces, lo cierto es que se les vio a ambos en un tono cordial y relajado. Eso sí, ya sea porque había una mayoría 'sanchista' o porque Sánchez genera más ilusión en estos momentos, la realidad es que el nivel de aplausos y vítores fue sonoramente más elevado en el caso del presidente del Gobierno; un hecho poco habitual en Andalucía.