Paseo de la Farola: una trampa para los ciegos

Uno de los bloques de granito que hay en la parada del autobús./
Uno de los bloques de granito que hay en la parada del autobús.

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

El peligro que supone para las personas con problemas de visibilidad la colocación de unos bloques de granito junto a la parada del autobús en el Paseo de la Farola es un tema que denuncia José Carlos Ambrosio. «Hace pocos años colocaron unos bolardos a lo largo de la acera justo frente al Club Mediterráneo (donde paran autobuses de la línea 14). Estos bolardos –cubos geométricos de color gris igual al de la acera, aristas vivas y picos peligrosos– se instalaron en los puntos de acceso al autobús y salida del mismo, con el consiguiente riesgo para los usuarios del autobús, y sobre todo, para los ciegos y deficientes visuales», relata. «A mis 74 años tengo desde hace 15 notables limitaciones en la vista, y en julio de 2015 al ir a entrar al autobús de línea no vi el bolardo colocado exactamente donde el bus, en su parada, había situado la puerta de acceso al mismo. Tropecé con él –un cubo de granito–, me caí hiriéndome en la cabeza y en la mano. El resultado fue que la mano se me ha quedado dolorida ya de por vida».

Añade que «claramente, por parte de quien fuera –institución de Obras del Puerto, EMT, conductor…– había habido una irresponsabilidad. No obstante, no quise denunciar el hecho para no perjudicar a nadie, ni exigir responsabilidades, ni indemnización ni nada. Traté de limitarme a comunicar el hecho para que retiraran los bolardos. Después de no pocas gestiones, idas y venidas –acudí al Ayuntamiento, me derivaron para la Junta de Obras del Puerto, a la que fui varias veces, finalmente con mi abogada–, y por fin conseguí que quitaran los bolardos, pues su ubicación era un peligro para la integridad de los viandantes, sobre todo, de los que como yo, tienen algún problema visual». Agrega que «por fin retiraron los bolardos. A mí me costó gestiones, mareos y dinero. Pero bueno; todo lo di por bien empleado». Pero añade que «ahora veo –¡curioso!– que han vuelto a colocar los mismos bolardos pero en mayor número. Bolardos 'conviviendo' con gente que entra y sale a diario de los citados autobuses. Si hay un nuevo accidente –que probablemente lo habrá–, ¿qué podrán decir los responsables? Les digo que si alguien se accidenta y denunciara el hecho me tendrá a su lado en sus reclamaciones. ¿Es que hace falta que alguien se rompa completamente la cabeza de manera irreversible para que se tome conciencia de semejante peligro? No me vale que me digan que se ponen los geométricos pedruscos con el fin de que no estacionen coches por allí. La vida e integridad de las personas vale más que la presunta utilidad vial. Si aparcan coches, que vaya la grúa a retirarlos, que para esas cosas debe estar», concluye.

Muebles en la calle.
Muebles en la calle.

Juan de Valdés: una mudanza al completo

Los vecinos de la calle Juan de Valdés se las vieron y se las desearon hace unos días para pasar por la acera al encontrarla completamente llena de muebles, colchones y otros enseres junto a los contenedores. ¿Apartamentos turísticos, residencia estudiantil?Los enseres al parecer eran producto de una mudanza, y aunque fueron depositados el día señalado para su recogida, obligó a trabajar a destajo a los empleados de Limasa del servicio de recogida de muebles. Un servicio que está para recoger enseres, pero no para estos casos.

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