El padre Arnaiz, el 'apóstol de Málaga', sube a los altares

Elpúblico desafió a la lluvia para seguir el acto fuera de la basílica./Eduardo Nieto
Elpúblico desafió a la lluvia para seguir el acto fuera de la basílica. / Eduardo Nieto

El sacerdote jesuita fue beatificado en una multitudinaria ceremonia presidida por el cardenal Becciu en la Catedral y marcada por la lluvia

RAFAEL RODRÍGUEZ

Muchos esperaban un milagro, pero finalmente la lluvia marcó la ceremonia de beatificación del padre Tiburcio Arnaiz, fundador de la Asociación de Misioneras de las Doctrinas Rurales, que se celebró con solemnidad vaticana en la Catedral de Málaga. El primer templo de la diócesis se llenó de devotos como pocas veces para asistir a una misa que a duras penas pudo seguirse por las personas que no obtuvieron invitación para entrar en la Catedral y tenían previsto verla en la decena de pantallas instaladas en las calles del entorno, ocupando unas sillas a las que también se accedía con acreditación.

Hablan los fieles

El ceremonial, que duró dos horas y cinco minutos, se inició con la moción de entrada y, seguidamente, se procedió al rito de beatificación. Así, tras la petición del obispo de la diócesis, Jesús Catalá, y el relato de la vida del padre Arnaiz, por parte de la postuladora de la Causa, Silvia Correale, llegó el momento culmen del acto religioso, que comenzó a las once de la mañana. Concretamente, se produjo a las 11.15 horas, cuando el prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos, el cardenal Giovanni Angelo Becciu, leyó la carta del Papa Francisco en la que proclama beato al jesuita vallisoletano que recaló en Málaga en 1912 y dejó una profunda huella con la labor pastoral que ejerció hasta su muerte en 1926, hasta el punto de ser conocido como el 'apóstol de Málaga'.

«Con incansable celo apostólico, elevó notablemente el nivel espiritual de la sociedad malagueña y logró implicar a muchos seglares en apostolados heroicos, realizando una labor catequética, caritativa y cultural en los barrios y campos más abandonados», destacó el Pontífice en su misiva, tras cuya lectura fue descubierto una reproducción a gran tamaño del retrato del padre Arnaiz pintado por Raúl Berzosa y colgado sobre el altar mayor de la Catedral, exornado con profusión de flores blancas y amarillas, los colores vaticanos, y flanqueado por la imagen del Sagrado Corazón de Jesús que se venera en la iglesia del Sagrario.

El momento fue rubricado con un sonoro y prolongado aplauso y con el repique de las campanas de la Catedral y de otras iglesias de Málaga. El reloj marcaba las 11.25 horas.

A continuación, misioneras de las Doctrinas Rurales y auxiliares procesionaron las reliquias del nuevo beato –un metatarso del jesuita en un relicario que rememora la fachada de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, de Málaga, donde reposan sus restos– hasta colocarlas cerca del presbiterio, donde el cardenal Becciu las veneró, incesándolas, y los músicos participantes entonaron el 'Alleluia', de Marco Frisina.

Jon Sedano |Eduardo Nieto

Los aplausos también se hicieron oír en los alrededores de la Catedral, donde unos cinco mil devotos, según Protección Civil, venían aguantando estoicamente el mal tiempo en la calle –Meteorología tenía activado el aviso rojo en Málaga por fuertes lluvias hasta las 18.00 horas– , algunos de ellos, resguardados en soportales en lugar de ocupar sus sillas. Sin embargo, en este instante del acto, dejó de llover para tranquilidad de los asistentes, en número menor al estimado inicialmente por las inclemencias meteorológicas a la vista del aspecto que presentaban las localidades habilitadas.

Tras este emotivo momento y el canto del Gloria, se pasó a la liturgia de la palabra y eucarística, cuyas ofrendas fueron portadas precisamente por el receptor del milagro que ha hecho posible la beatificación, Manuel Antonio Lucena, acompañado por miembros de su familia, para finalizar con los ritos de conclusión, que incluyó el himno al beato, compuesto por Juan Manuel Montiel y entonado por el coro Pro-Beatificación, y la intervención del prelado de la diócesis, monseñor Catalá, quien no dudó en calificar al padre Arnaiz de «amigo de Dios, porque los santos son amigos de Dios» y pidió «que nos ayude a ser evangelizadores hoy», solicitó el prelado .

Así pues, desde ese instante, la figura del padre Arnaiz puede ser venerada en todos los templos de la cristiandad, y su festividad ha quedado fijada en el 18 de julio, fecha de su muerte y día en el que cada mes acuden cientos de personas a la iglesia del Sagrado Corazón, donde se custodian sus restos, templo de la calle Compañía, en pleno Centro de la ciudad, para venerar su tumba.

Jon Sedano |Eduardo Nieto

La misa, presidida por el cardenal Giovanni Angelo Becciu, fue concelebrada por el obispo de Málaga, Jesús Catalá, amén del nuncio apostólico de Su Santidad en España, Renzo Fratini, que besó el 'lignum crucis' nada más entrar en la Catedral, rito que no se producía desde la toma de posesión del obispo Catalá, el 13 de diciembre de 2008; el arzobispo de Granada, Javier Martínez; el cardenal Fernando Sebastián; y varios obispos y arzobispos. También asistieron representaciones de la Compañía de Jesús, como el provincial de España, Antonio España.

La ceremonia contó, además, con el acompañamiento musical de un coro formado especialmente para la ocasión, bajo la dirección de Juan Manuel Montiel, compuesto por 140 personas; dos escolanías (la de los Moraos de Almogía y la de San Estanislao de Kotska); la Orquesta Sinfónica Provincial, dirigida por José Luis López Antón; y el organista primero de la Catedral, Adalberto Martínez.

Entre los asistentes a la Catedral estuvieron el alcalde de la ciudad, Francisco de la Torre, así como autoridades municipales y supramunicipales, alcaldes de varios municipios en los que el padre Arnaiz desempeñó especialmente su labor, caso de Alhaurín de la Torre, Álora, Canillas de Albaida, Alfarnate, Alfarnatejo y Yunquera; el diputado Avelino Barrionuevo y el presidente de la Agrupación de Cofradías de Semana Santa, Pablo Atencia, acompañado de varios hermanos mayores.

Cabe recordar que la beatificación del padre Arnaiz es la segunda ceremonia de este carácter que se celebra en la provincia –la primera en la capital–, después del acto pontificio dedicado a la Madre Carmen del Niño Jesús en Antequera, en 2007. Y es que este rito se viene practicando desde 2005 en la diócesis que promueve la causa, siguiendo las instrucciones llevadas por el papa Benedicto XVI, y no en Roma, como hasta entonces.

Los actos en torno al sacerdote jesuita, ya beato, se cerrarán hoy domingo, igualmente en la Catedral, con una misa de acción de gracias a las 11.30 horas, que será presidida por el obispo, Jesús Catalá, y que también podrá seguirse en la calle Postigo de los Abades.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos